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Selección de textos y documentos:

Doralicia Carmona Dávila

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

Este Sitio es un proyecto personal y no recibe ni ha recibido financiamiento público o privado.

 

 
 
 
 


1936 Mensaje a la Nación. No se gobierna en México en bien de una sola clase. Lázaro Cárdenas.

Torreón, Coah., noviembre 30 de 1936.

 

NO SE GOBIERNA EN MEXICO EN BIEN DE UNA SOLA CLASE

 

 

A LA NACION:

Al ser otorgadas las últimas dotaciones ejidales a los pueblos de la Comarca Lagunera, se consuma un acto gubernativo de trascendencia nacional.

Con la entrega de la tierra por la autoridad, a los campesinos que tienen derecho de obtenerla, se cumple la primera fase del programa agrario, que recibió expresión en el acuerdo presidencial del 6 de octubre, sancionado por el Ejecutivo de mi cargo después de oída la opinión del Consejo de Gabinete a cuya deliberación estimé conveniente someterlo.

Los aspectos ulteriores de ese plan, igualmente importantes supuesto que comprenden la organización de los ejidos y el establecimiento de los órganos adecuados para la impartición de ese crédito como un servicio social que ministra al Estado a los ejidatarios y pequeños propietarios, se encuentran en pleno desarrollo.

Finalmente, el cambio de régimen de propiedad territorial está dando ocasión para reorganizar los servicios urbanos, los educativos, los de higiene rural y otros que con carácter permanente van estableciéndose.

La mente pública ha seguido con detenimiento el curso de la acción agraria en esta Comarca. No sólo la opinión local —directamente interesada en el tratamiento del problema—, sino el juicio de la nación entera, ha sometido a minucioso examen cada uno de los pasos que llevan hacia la realización cabal de la reforma agraria.

La cuantía material de los intereses que entran en juego y sobre todo el precedente que el Poder Público sienta cuando nivela ante la ley situaciones que habían logrado substraerse a su imperio, explican la sostenida atención con que los diversos elementos sociales han vigilado el cambio de régimen territorial en la Laguna.

Han sido ya firmados por el suscrito, y ejecutados por el Departamento Agrario, resoluciones presidenciales que dotan a doscientos veintiún núcleos de población, con 114. 814. 21. 00 hectáreas de riego y 128. 526. 83. 00 para pastales, que benefician a 28, 503 ejidatarios.

El Banco Nacional de Crédito Ejidal ha organizado ya 155 ejidos y sigue activando sus trabajos para entrar en operación con el resto a la mayor brevedad.

 

APROVECHAMIENTO DE LAS TIERRAS

El programa contenido en el acuerdo del 8 de octubre, como se ve, se ha llevado a cabo con una rapidez que permite el aprovechamiento inmediato de las tierras ejidales.

Estimo oportuno este momento para reiterar de modo breve algunos de los principios que dirigen la marcha del Gobierno de la República en el desarrollo de sus plataformas políticas y en la aplicación de la ley: medios de que se vale para satisfacer un indeclinable propósito: realizar en la práctica los postulados de la Revolución Mexicana, concebida como indivisible conjunto de aspiraciones populares que no se estanca, sino que vive en orgánico movimiento de renovación.

Las circunstancias excepcionales que han concurrido en el caso de esta región, han ameritado especiales precauciones para asegurar el buen éxito de la transformación de latifundismo local, que, al ajustarse a las leyes agrarias, da origen a los dos regímenes de tendencia territorial instituidos por la Constitución: el ejidal y el de pequeña propiedad agrícola.

A la importancia propia de la zona como factor en la economía rural del país, hubo que agregar la necesidad de constituir un vasto sistema de crédito que permitiera emprender sin la menor demora los nuevos cultivos. El curso del año agrícola apremiaba y volvía perentorios los términos y no toleraba retardos, a precio de arriesgar su resultado.

Ninguna de estas circunstancias, aisladamente consideradas, ni la reunión de todas ellas, habrían sido por sí mismas motivo suficiente para decidir una gestión presidencial, en el terreno de los acontecimientos, tan detenida como la que toca a su término si el Ejecutivo Federal no reconociera—como reconoce— que tanto vale el correcto planteo de un problema, como la vigilancia directa sobre la ejecución oportuna de sus acuerdos resolutivos.

 

HAY QUE EVITAR LAS TARDANZAS

Los principales móviles de la acción del Ejecutivo en la Comarca han sido evitar tardanzas en consultas y trámites; proveer lo necesario para ir solventando las naturales dificultades que surgen al desenvolverse el complejo proceso transformador: alentar la unificación de la clase campesina, artificialmente agitada y dividida, y palpar a lo vivo las necesidades regionales, para satisfacerlas en la medida en que al Poder Público es dable hacerlo.

Las actuaciones del Gobierno Nacional, lo mismo en el caso concreto de esta zona que en todos los demás, derivan de la Constitución y por ella se norman. Si se percibe alguna característica que distinga al actual período de gobierno, ella no es, por cierto, el abandono de los cauces legales, sino la inflexible insistencia en dar fuerza efectiva y aplicación pareja a todos los preceptos de la Ley.

Para desentrañar el alcance de los preceptos constitucionales, especialmente cuando se trata de los que han sido objeto de reformas, el gobierno no ha recurrido a conceptos anacrónicos, que corresponden ya a la historia, sino al texto y al espíritu de los mandamientos vigentes.

 

EVOLUCION DEL CONCEPTO EJIDO

A la evolución del concepto del ejido correspondió la elaboración de un nuevo texto del artículo 27 constitucional. Pudo haber habido, en alguna época temprana de la Revolución, -quienes consideraran el ejido como mero suplemento del jornal, insuficiente para garantizar al trabajador la independencia económica que es el fundamento de todas las libertades. Pero esto nada influye en los deberes presentes de la autoridad. Que grupos de campesinos llegaran a poseer pequeños lo tes de tierras, verdaderos "pegujales”. sin aperos, sin crédito, sin organización, era fruto bien raquítico de tamaño sacrificio en la lucha. Y esto sin contar con que el ejido así entendido habría acabado por ofrecer un recurso más para que el hacendado pudiera disminuir los jornales —de suyo envilecidos— sabiendo que el trabajador contaba con un arbitrio adicional para subsistir.

La realidad nacional ha sido otra: una concepción ejidal de abiertas perspectivas es la que surge de las aspiraciones populares, hasta tomar sitio en la Constitución y en las leyes.

Y la institución ejidal tiene hoy doble responsabilidad sobre sí: como régimen social, y por cuanto que libra al trabajador del campo de la explotación de que fue objeto lo mismo en el régimen ejidal que en el individual: y como sistema de producción agrícola, por cuanto que pesa sobre el ejido, en grado eminente, la responsabilidad de proveer a la alimentación del país.

 

SU PERMANENCIA Y ESTABILIDAD

Dentro de nuestro sistema agrario constitucional el ejido es, en efecto, el medio directo de satisfacer las necesidades de los núcleos de población, hasta el límite en que las tierras afectables lo permitan, y constituye para la comunidad una fuente de vida propia que libera a los habitantes de trabajar a jornal y permite a cada uno de ellos percibir el valor íntegro del esfuerzo que aplica a las tareas productoras.

La Constitución garantiza la permanencia y la estabilidad de la institución ejidal, evitando que se desvirtúe para volver al latifundismo o que degenere en el minifundismo.

Procurar el mayor rendimiento de la tierra, para acrecentar la riqueza pública ya distribuida, y eliminar los procedimientos indirectos de explotación—como el préstamo usurario, la compra de cosechas "al tiempo” y la intermediación mercantil—, son deberes que el Estado afronta; porque desea llevar a sus consecuencias lógicas la reforma agraria, no en contravención, sino en fiel cumplimiento de los preceptos constitucionales.

En el campo de la economía general, el ejido va siendo, cada vez en mayor grado, una fuente abastecedora para el consumo nacional.

La ingerencia del Estado en la dirección superior de la economía nacional es, por ambos capítulos, una función de orden público: en lo social, al garantizar autonomía económica a los pueblos dotados; y en lo económico, al cuidar que no se reduzca el volumen global de la producción agrícola, en detrimento del consumo y del comercio exterior.

El fin señalado por la ley sólo se alcanza cuando se ha asegurado la independencia económica de los ejidatarios a través del crédito, de la organización, de la educación y del patrocinio y consejo que durante la época inicial han menester los ejidatarios para aprovechar al máximo las tierras y para desahogar su responsabilidad como productores y miembros activos de una colectividad nacional.

 

TRANSITO DE UN SISTEMA A OTRO

El Gobierno Federal ha concentrado en la Comarca los elementos que juzgó necesarios, para evitar que el tránsito de un sistema a otro, por efecto de la reforma agraria, pueda ocasionar trastornos debidos a causas controlables y previsibles. Al hacerlo, no piensa exclusivamente en la clase campesina, sino en los intereses generales del país, que se verían menoscabados si sobreviniera un colapso permanente o prolongado de la producción en una de las zonas más feraces del territorio patrio.

Desde la atención personal del Presidente y sus colaboradores inmediatos, que han contado con el valioso auxilio de las autoridades locales civiles y militares, hasta la acumulación de caudales públicos en cantidad excepcional, todo concurre al mismo propósito: asegurar, hasta donde sea humanamente posible, la integridad de la producción, disminuyendo los riesgos aún en el período de ajuste, que va del latifundio a la consolidación definitiva de la economía ejidal. Y como medida imperiosa que contribuye a la prosperidad de esta importante zona, se iniciará en enero próximo la construcción de la presa del Nazas.

Además del ejido, la Constitución protege la pequeña propiedad agrícola en explotación. Son dos regímenes distintos entre sí, que corresponden a principios diferentes y respecto de los cuales el Estado tiene en diverso grado obligaciones de naturaleza tutelar.

La pequeña propiedad agrícola en explotación se reconoce y se rodea de respeto: pero es una institución distinta, respecto de la cual el Estado tiene deberes específicos, y de ningún modo puede considerarse como la forma que se aspira a lograr a través de los ejidos, los cuales constituyen institución distinta, bien determinada en su origen, en su establecimiento, en su organización y en sus funciones económicas.

 

INTENSA LABOR DE REFACCION

De nada serviría dotar de tierras a los pueblos, ni respetar la pequeña propiedad individual dentro de un límite inafectable, si los terrenos hubieran de caer en abandono por falta de maquinaria de capital y de capacidad técnica.

Para desahogar sus obligaciones legales respecto de las dos formas de tenencia territorial que la Constitución pone al amparo del Estado, el Gobierno Federal ha establecido servicios de crédito, que se prestan por conducto de dos establecimientos de función específica claramente diferenciada: el Banco Nacional de Crédito Ejidal y el Banco Nacional de Crédito Agrícola. Ambos tienden a convertir lo que había sido negocio privado, con exclusiva mira de lucro, en servicios sociales que canalicen fondos públicos hacia donde, puedan beneficiar a las clases que tienen derecho a protección, sin explotarlas.

El hecho mismo de que exista, bajo el control oficial un sistema de crédito para ejidatarios y otro para agricultores en pequeña escala. demuestra que no se gobierna en interés de una sola clase, sino que se tienen presentes los derechos de todas ellas en la medida que la ley los reconoce.

La obligación de velar por la prosperidad del ejido, atentas las razones de orden público que antes se expresan, impide que se impongan a las comunidades sistemas anti-económicos que hagan disminuir la producción o eviten el progreso de la técnica agrícola.

Allí donde la organización de la actividad productora eleva el volumen de los rendimientos, disminuye los costos y permite al ejido adquirir maquinaria moderna para uso común: los campesinos optan por ella, no porque se les imponga, sino porque ellos perciben sus ventajas y al agruparse no contravienen ley alguna.

Esto no significa que se abrigue el deseo de excluir toda forma de organización distinta de la colectiva; lejos de ello, donde el manejo individual resulta económico, se instituye y estimula.

 

ATENCION AL CICLO AGRICOLA

El de la Comarca Lagunera es caso típico de incosteabilidad para un sistema parcelario de cultivos. La distribución de utilidades tendrá que ser proporcional al trabajo del ejidatario, pues el parasitismo no se tolera: pero la producción ha de organizarse tratando a cada poblado como unidad, porque sólo así le es posible obtener crédito y adquirir implementos y aperos que están fuera del alcance de los individuos aislados. Nada de esto riñe con las leyes, ni constituye amenaza de disolución para las instituciones. Es un asunto que cae dentro del dominio de la técnica económica.

Y como capítulo fundamental de la organización económica del ejido se dará preferente atención al que se relaciona con el conocimiento que todos los ejidatarios deben tener del resultado de sus trabajos después de cada ciclo agrícola, para saber de sus utilidades, analizar sus cuentas, estudiar los programas de operaciones y calendario de actividades, y, en suma, para interiorizarse de todos los detalles y problemas que se les hayan presentado a fin de planear el mejor procedimiento para resolverlos. Y para encauzar debidamente este aspecto de la organización de los ejidos, el Ejecutivo Federal convocará con oportunidad a la Primera Asamblea de Sociedades Locales de Crédito Ejidal de la Comarca Lagunera, el 1º de agosto de 1937 y que tendrá verificativo en esta ciudad, y a la Segunda Asamblea de las mismas Sociedades Locales de Crédito Ejidal, el 6 de enero de 1938 en el lugar que oportunamente se señalará de esta comarca.

Faltaría a mi deber si permitiera que continuaran existiendo zonas privilegiadas donde la Constitución siguiera siendo letra muerta. Con el cambio que acaba de operarse en el régimen de la propiedad en esta comarca, en vez de amenazar la solidez del orden social se crea una institución de permanente confianza, de estabilidad de natural ajuste entre los factores económicos.

Mientras no se cumplía la ley había la probabilidad de que en cualquier momento las autoridades procedieran a aplicarla, y en esa condición de irregularidad las empresas no podían practicar correctamente el cálculo de sus negocios ni preveer su desarrollo a largo plazo. Bajo una prosperidad aparente de las clases poseedoras, cobraba ímpetu el descontento de una población trabajadora numerosa, organizada para la lucha social, que se sabía defraudada en sus derechos y esperaba el momento de exigir lo que legalmente le correspondía.

No puede calificarse de estable y duradera cualquiera situación que pervive al margen de la ley. En cambio, una vez que se ha dado curso a la reforma agraria y los pueblos han recibido aquello a que tienen derecho, cesarán los descontentos y el nuevo estado de cosas que rige la vida económica de la región traerá consigo tranquilidad, buen entendimiento y respeto a las instituciones.

 

CUMPLIMIENTO DE LAS LEYES

A la justificación con que el Ejecutivo ha obrado al hacer cumplir las leyes agrarias en esta zona, no como paso inconsulto, sino como solución del gobierno meditada a fondo, en toda su complejidad, viene a sumarse una circunstancia que es manifestación de lealtad: el cambio de régimen de tenencia territorial en una zona como la Comarca Lagunera que es, sin género de duda, uno de los centros de producción agrícola más importantes que existen en México, se acomete en tiempo oportuno, dentro de los primeros años de ejercicio del periodo constitucional que desempeño. Podré asumir, de este modo, la responsabilidad íntegra de este acto, en cuya realización se ha puesto toda la precisión posible y el más razonado optimismo para el porvenir.

A la distribución de la tierra debe corresponder mas alto nivel de la vida en los habitantes; las autoridades deben contribuir a que así sea, implantando servicios permanentes en los pueblos, haciendo posible la comodidad y la higiene urbanas, extendiendo los beneficios de la educación y la salubridad a todos los ejidos, y estimulando a la juventud y a la mujer para que sean elementos de actividad y delante en las comunidades.

 

HAY QUE CUIDAR LA ESCUELA EJIDAL

Importa, muy particularmente, cuidar que la escuela ejidal se mantenga fiel a la doctrina socialista de la educación, en los términos precisos del artículo tercero constitucional. En ese mandamiento está confiada al Estado la tarea de crear en la niñez conciencia de responsabilidad hacia la colectividad, enseñándole la realidad del panorama social y económico en que se desarrollará su existencia, y de forjar trabajadores aptos, para que de este modo México cuente con una población organizada que contribuya eficientemente al desarrollo y progreso del país.

La atención que se ha dedicado a la cuestión ejidal, de ningún modo presupone menoscabo de los derechos obreros. No hay razón para temer que disminuyan las actividades industriales en esta región, produciendo una amenaza de desempleo. Seguirá ocupándose a los trabajadores del taller y de la fábrica, acomodándose naturalmente al nuevo sistema de propiedad.

Hombres que lucharon en las primeras jornadas de la Revolución, soldados del pueblo que vivían en desamparo después de haber consumido sus mejores días combatiendo contra la dictadura, solicitaron del Ejecutivo tierras, crédito y aperos para incorporarse al conjunto ejidal de la Comarca Lagunera. El reconocimiento público y permanente de los servicios que esos ciudadanos prestaron a una causa definitivamente identificada con los intereses del pueblo, les da derecho a la protección del Estado y les hace acreedores a una preferencia que nadie discute. Escuchada la solicitud de esos antiguos combatientes, se proveyó a satisfacerla con toda diligencia.

La ejemplaridad de los veteranos que se suman a la colectividad ejidal, es digna de ser aprovechada por aquellos otros que han constituido agrupaciones buscadoras de proselitismo o enderezada hacia actividades militantes que no se avienen con la condición de quienes cumplieron ya su misión en la vida pública.

 

LOS HOMBRES QUE LUCHARON AYER

En el momento inicial de la lucha los ánimos coincidieron en el mismo impulso de inconformidad con los opresores, en una rebeldía heróica, en el anhelo por una patria nueva. Entre todos abrieron el cause por donde desbordó el espíritu público represado, que se ejercita hoy. Libre de trabas, en todos los campos.

Habiendo partido juntos de un mismo punto, los protagonistas del movimiento revolucionario han seguido al correr del tiempo, trayectorias diversas. Y cada quien ha llegado a actuar de conformidad con las vinculaciones, los compromisos, las afinidades que fue adquiriendo.

Sin menoscabar el mérito de las acciones revolucionarlas que los veteranos realizaron con notorio sacrificio, desinterés y patriotismo, debe, no obstante, advertirse que ellos no deben empañar el lustre de su propósito pretendiendo aprisionarla en marcos rígidos, evitando que se perfeccione por su propia virtual dinámica, ni tampoco a aspirar a ser fuerza política de choque para intervenir en las actividades sociales que son propias de otras agrupaciones.

Existe una juventud revolucionaria, formada por hombres que no nacieron a tiempo para tomar parte en las jornadas bélicas de nuestro movimiento; pero cuya mentalidad se ha formado ya en ambiente depurado por la Revolución. A estas generaciones no se las debe someter a un cuadro de doctrina atrasado, puesto que ellas constituyen el reemplazo de los que lucharon; son herederas de sus esfuerzos y tienen la responsabilidad de mantener y desarrollar en lo de adelante la acción revolucionaria.

 

NO HAY AGITACIONES DEMAGOGICAS

Si la Revolución se hizo para que las generaciones nuevas disfrutaran una vida más liberada de injusticias; si las ideas no son patrimonio de un grupo, sino legado que por igual pertenece a todos, y si las doctrinas y las normas llenen naturaleza perfectible y viven en permanente evolución, tenemos que dejar el sendero abierto a las juventudes que deben sucedernos, las cuales, a mayor abundamiento, han tenido ya mejores oportunidades de cultura, más vastas perspectivas y visión más precisa del porvenir, para hacer una patria mejor.

Consolidar de esta manera las bases de una vida social y política: es lo contrario de provocar agitaciones demagógicas. Y despreciable, por insensato, es atribuir al Estado y a sus dirigentes la intención suicida de introducir en México prácticas que [choquen] con lo que de genuino y nacional tiene nuestra Revolución.

La democracia social es la voluntad de forma que el pueblo ha manifestado a través de sus gestas, hasta lograr imponerla con el triunfo de la Revolución. La democracia mexicana se identifica en su contenido con los programas universales de ideas avanzadas; pero su doctrina surge con características propias, del pasado histórico, de los problemas específicos de México y de las particulares soluciones que éstos reciben. Son por igual ajenos a la Revolución Mexicana, en lo que tienen de táctica, de programa, de política gubernativa, todos los movimientos que se originaron en situaciones oriundas de otros países y extrañas por completo al nuestro.

Los obstáculos que se han opuesto al desarrollo del programa agrario en la Laguna, y las circunstancias que por error o mala fé se le han enderezado, son insignificantes si se comparan con la incontrastable fuerza de opinión que de diversas maneras se manifiesta en apoyo del Gobierno.

Los ejidatarios ven en el Ejército de la Revolución, salido del pueblo para servir al pueblo, su más firme sostén y su aliado más adicto.

Los maestros cumplen una de las funciones más delicadas, no sólo en el recinto escolar, que es el centro vital de las comunidades, sino también fuera de él, actuando como consejeros y guías desinteresados del trabajador.

La juventud y la mujer campesina se organizan con alentadora prontitud para ejercer funciones sociales.

La mujer lagunera es una esperanza para el México del porvenir. Su conciencia está tan despierta como la que más en la República: es valerosa, abnegada, en ella no han dejado hondo rastro los prejuicios y está excepcionalmente preparada para cumplir sus altos destinos en el seno de la familia y de la colectividad.

 

DILIGENCIA Y CELO DE SUS COLABORADORES

Es de justicia que antes de poner término a esta exposición, reconozca públicamente la diligencia, el celo y la fidelidad con que han cumplido sus respectivos cometidos la Autoridad Agraria, el Banco Nacional de Crédito Ejidal, el Nacional de Crédito Agrícola y, en la esfera de su competencia, las autoridades locales de Durango y Coahuila, así como los maestros de la zona.

Los miembros de Ejército Nacional que actúan en la Comarca han demostrado sin lugar a duda que nuestra institución Armada se halla en perfecta identificacación con los trabajadores y con ellos coopera, en recia solidaridad, para construir una Patria más culta y más fuerte.

Debo también dar las gracias a nombre del Gobierno de la República, a todas aquellas personas que fueron afectadas por el reparto de tierras y que con espíritu de verdadero patriotismo prestaron su colaboración para resolver el problema agrario de la Laguna.

Presidente de la República. LÁZARO CARDENAS.

Torreón, Coah., a 30 de noviembre de 1936.