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Selección de textos y documentos:

Doralicia Carmona Dávila

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ISBN 970-95193

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1933 Panamericanismo e inmigración

Abelardo L. Rodríguez
México, D. F. 1o. de Septiembre de 1933

Constituye para mí un motivo de especial satisfacción señalar las labores que en el Ramo de Relaciones Exteriores ha venido desarrollando el Gobierno que presido en el período que comprende este mensaje.

Debo referirme ante todo, como especialmente grato, al estado de las relaciones que existen ahora entre México y todos los países de este Continente, y que se singularizan por una cordial cooperación en todos los órdenes de la actividad internacional, producto de nuestra conducta leal, que ha permitido desvanecer cualquiera preocupación existente.

Para este resultado y obediente al propósito de intensificar los sentimientos de amistad que el pueblo y el gobierno mexicano abrigan hacia los demás países, y con el fin de cooperar más autorizada y ampliamente en las altas empresas de conciliación y de armonía internacionales, mí Gobierno reanudó sus relaciones, suspendidas en diversas épocas y los diferentes motivos, con las Repúblicas hermanas de Nicaragua, Perú y Venezuela.

Se ha venido haciendo también, con diligente empeño, la preparación necesaria para asistir a la VII Conferencia Panamericana que tendrá lugar a fines de este año en la ciudad de Montevideo. Con anticipación y al estudiarse por la Unión Panamericana el programa relativo, el Gobierno de México presentó iniciativas tendientes al establecimiento de una Corte Interamericana de justicia y de una oficina interamericana del trabajo, organismo el último que parece necesario en vista de las peculiaridades que ofrecen en nuestro Continente los problemas del trabajo, y cuya creación lógicamente tenía que patrocinar México, si se atiende al constante fervor con que nuestro país lucha por solucionar los problemas a ese respecto. Esta institución, de llegar a existir en América, prestará seguramente, una cooperación eficaz a las labores de la Oficina Internacional del Trabajo en Ginebra.

De acuerdo con la sugestión presentada también por México y aprobada por el Consejo Directivo de la Unión Panamericana, de dar atención preferente en las reuniones de Montevideo a los temas de carácter económico y a los relacionados con los medios que permitan una solución pacífica de los conflictos internacionales en América, hemos orientado el estudio particular de nuestra Cancillería hacia esos temas verdaderamente fundamentales en estos instantes.

Las relaciones de México con los Estados Unidos, por fortuna cordiales desde hace tiempo, se har desarrollado durante el período a que me refiero, en un ambiente de perfecta amistad, de cooperación y de respeto mutuo, caracteres que se han afirmado cada día más en los últimos meses por la semejanza de propósitos de orden social que singularizan en sus grandes lineamientos, en la actualidad, a ambas administraciones.

Debo informar, al referirme a estos aspectos concretos de las relaciones de nuestro país con los Estados Unidos, que no obstante haberse prorrogado los Tratados de Reclamaciones entre México y aquel país, no se ha procedido aún a la designación de súper árbitros, requisito previo para el canje de ratificaciones, porque ambos Gobiernos están buscando en esfuerzo común de resolver el problema integral de las reclamaciones por un arreglo definitivo de carácter global, dando así fin a un asunto que amenazaba, a juzgar por sus antecedentes, prolongarse de un modo indefinido. Igual conducta de intento de arreglo de todas las demás cuestiones que han podido ser estorbo para una amistad más íntima y una más sincera y práctica cooperación internacional llegó a la firma, el 1º de febrero del año actual, de una Convención para la ratificación del Río Bravo, hallándose en etapas finales de estudio en la Cancillería Mexicana, otras materias relacionadas directa o indirectamente con el problema de las aguas internacionales. Se espera así, en breve plazo, dar los pasos precisos y abrir las negociaciones del caso para remover los únicos reales obstáculos que aun pudieran quedar para un entendimiento completo y para la eliminación definitiva de las causas de fricción del pasado.

Para lograr propósitos concretos de intensificación del intercambio comercial, aceptó México la invitación que el señor Presidente Roosevelt hizo a diversos países con el objeto de cambiar impresiones respecto a materias económicas, antes y después de la Conferencia de Londres, habiéndose aceptado una tregua de tarifas y preparándose México para las reanudaciones de las pláticas formales para el posible logro de Convenciones bilaterales o multilaterales, que favorezcan ese intercambio comercial en la extensión posible ya que no pudo llegarse en la Conferencia Económica Mundial de Londres a resoluciones de carácter universal, como habría sido deseable.

Convencido el Gobierno de México de que sólo la armonización de los derechos de los diversos Estados elimina los prejuicios de un régimen incierto, convocó a una Conferencia Norte y Centro Americana sobre Radio, de carácter técnico, para que en la ciudad de México se discutieran los problemas que ha creado el rápido desarrollo de la radiodifusión.

Los resultados de la Conferencia, es decir, las recomendaciones de carácter técnico de las diversas Delegaciones están siendo estudiadas por los Gobiernos respectivos con el propósito de llegar alguna vez, si es posible y conveniente, a negociar y a establecer compromisos contractuales.

Con muy especial satisfacción informo a este Honorable Congreso que ha quedado solucionado el único asunto de carácter contencioso que existía entre los Gobiernos de México y Guatemala, al llegarse a un acuerdo de equidad en los términos propuestos por el Gobierno de Guatemala en relación con reclamaciones derivadas del incidente ocurrido en febrero de 1930 en la Estación chiclera "La Fama". La especial solidaridad entre los pueblos de México y Guatemala logró en este caso una manifestación más del sentimiento fraternal que une a nuestros países.

En el campo de la cooperación internacional, debo comunicar también a esta H. Asamblea, la participación de México en la solución de los importantes asuntos con que ha tenido que enfrentarse la Sociedad de las Naciones, durante el lapso que abarca este mensaje.

México, por razones de carácter económico, que parecen haberse modificado favorablemente, por fortuna había anunciado, en diciembre del año anterior, de acuerdo con los términos del Tratado relativo su posible separación de ese alto organismo internacional, que con noble interés lucha por resolver los más arduos problemas que preocupan al mundo. Modificadas esas circunstancias económicas, México ha expresado después claramente, y mostrado con hechos positivos, su firme deseo de permanecer en ese organismo y su convicción de que debe ser robustecido para que logre con mayor amplitud aún sus elevados fines.

Correspondió a México, en el período que reseño, el honor de ser designado para ocupar un puesto en el Consejo de la Liga de las Naciones y, más tarde, de presidir dicho Consejo.

Contribuyendo con una cuidadosa información técnica preparada por la Secretaría de Guerra y haciendo un examen en el orden internacional e interno de nuestras necesidades militares, México ha cumplido con todos los esfuerzos requeridos por la Conferencia del Desarme.

En el conflicto provocado entre el Japón y China, con la mayor honestidad y franqueza, nuestro país hizo conocer, de una manera en absoluto independiente, sus puntos de vista ante la Liga de las Naciones, adhiriéndose por completo a las resoluciones de la Asamblea y del Consejo, por considerarlas justificadas, inspirando su conducta en sus tradiciones y en su amor a la paz y a la justicia.

Durante la presidencia de México del Consejo de la Liga, quedó arreglado, en su faz preliminar, el asunto del puerto de Leticia, que había provocado un conflicto amenazante entre Colombia y Perú.

La Sociedad de las Naciones se ha venido ocupando también con sumo interés del sangriento y doloroso conflicto del Chaco, que tiene separados a dos países hermanos, abocados como los anteriormente señalados, por su común origen y situación geográfica, a una acendrada colaboración.

Para ayudar a un mejor resultado en la activa participación que México ha desarrollado para la solución de ese problema del Chaco, desde el año de 1927, mi Gobierno, sin otra preocupación que la de alcanzar por cualesquier camino la paz anhelada, apoyó decididamente la idea de la disolución de la Comisión de Neutrales que funcionaba en Washington por lo que, automáticamente, este asunto quedó dentro de la jurisdicción de la Liga de las Naciones, la cual, siguiendo el procedimiento que fijan sus estatutos, designó por acuerdo del Consejo, un Comité de tres personas, en el que figura México, para seguir procurando un arreglo arbitral. Este Comité nombró, además, una Comisión Investigadora, que, al visitar el lugar de los acontecimientos, pudiera señalar con exactitud los motivos reales de diferencia entre estos dos Estados, para ayudar así a la posible solución del conflicto.

México, en unión de España, Francia, Italia e Inglaterra, fue designado también para formar parte de esa Comisión.

Posteriormente Bolivia y el Paraguay procuraron que la Sociedad de las Naciones radicara este mandato especial referente al Chaco en los países del grupo ABCP (Argentina, Brasil, Chile y Perú). México, en esta ocasión, reiteró su tesis, ante Ginebra, de que sólo daría facilidades y no constituiría el más remoto obstáculo para lograr la finalidad que persigue en este asunto: el arreglo pacífico del doloroso conflicto del Chaco, siendo su único deseo que se llegue al éxito de las gestiones, cualquiera que sea el país o el grupo de países que las lleve a término con éxito.

Atento el Gobierno a la conveniencia de coordinar su legislación con las disposiciones de otras naciones, a fin de lograr más firme garantía de permanencia de las conquistas realizadas por los trabajadores, envió una delegación, por primera vez completa, a la Conferencia Internacional del Trabajo, reunida en Ginebra en junio de 1933, designando, al efecto, dos delegados oficiales, un patronal, un obrero y un asesor técnico en los términos fijados por el reglamento relativo.

Al mismo tiempo comunicó México a la Oficina Internacional del Trabajo su adhesión a nueve Convenciones emanadas de las diferentes sesiones de la Conferencia Internacional del Trabajo: debiendo señalarse, especialmente, la que se refiere a la enmienda del Artículo 393 del Tratado de Versalles, que facilita mayor representación en el seno de la citada Conferencia a los Gobiernos y organizaciones obreras de América.

No es posible señalar todavía cuáles serán los resultados definitivos de la Conferencia Económica de Londres convocada también por la Sociedad de las Naciones. México, ignorando los augurios de un posible fracaso y dispuesto siempre a tomar parte en los grandes movimientos de cooperación internacional, envió una muy conspicua delegación de dicha Conferencia, de la que obtuvimos un beneficioso arreglo sobre la plata, sujeto aún a la ratificación de los países firmantes.

En el orden de la cortesía internacional, quiero señalar de una manera espacialísima, la forma calurosa y elocuente con que el gobierno y el pueblo de España correspondieron al esfuerzo de México, para hacer menos dolorosa y aflictiva la trágica desaparición de los gloriosos aviadores Barberán y Cóllar. Verdaderamente lamentable el caso, ha permitido, sin embargo, exhibir ostensiblemente el poderoso y vibrante vínculo que une a los gobiernos y pueblos de ambas Repúblicas.

Con el fin de establecer normas definidas que regulen el comercio internacional entre México y los diferentes países, funcionó y han concluido sus trabajos, la junta de Tratados de Comercio que, integrada por representantes de varias Secretarías de Estado, se ocupó durante este año de las diversas cuestiones que esta materia suscita.

A fin de señalar un rumbo claramente definido a las actividades de nuestras misiones diplomáticas en el extranjero, se han dado desde principios de este año, instrucciones a cada una de ellas para que formulen un estudio integral sobre las medidas de orden práctico que permitan con cada país un mayor acercamiento espiritual y económico, y señalen los obstáculos que, de modo permanente o eventual, puedan oponerse a su realización.

Los estudios que han empezado a recibirse están siendo examinados, a fin de materializar en actividades concretas las sugestiones presentadas por nuestras misiones.

La labor de protección a los mexicanos en el extranjero ha sido y sigue siendo verdaderamente ardua y significa para nuestros agentes diplomáticos y consulares, motivo de constante acción.

Como consecuencia de la crisis económica que resiente en la actualidad el mundo entero, muchos mexicanos quedaron cesantes en situación difícil en medios sociales complejos. El esfuerzo realizado por el Gobierno de México por conducto de nuestros agentes diplomáticos y consulares, ha tendido a organizar a nuestra colonia, procurando que cuente con un sistema eficaz de resistencia económica. Cuando en vista de las circunstancias los grupos de nuestros connacionales que han podido ser colocados o debidamente organizados para resistir los efectos de una situación económica difícil se ha tratado de hacerlos regresar al país y lo que en un principio se temió que ocurriera, es decir, que la reincorporación rápida a la vida económica y política de México de un grupo tan crecido de repatriados causara serio trastorno económico y social interno, no ha ocurrido, sirviendo esto como elocuente demostración del poder de México para reabsorber pronta y fácilmente a sus ciudadanos ausentes.

La reciente huelga de trabajadores mexicanos declarada contra patrones japoneses en la región Suroeste de los Estados Unidos, se resolvió de un modo favorable para los intereses de nuestros connacionales. A este propósito debo advertir que oportunamente se giraron instrucciones terminantes y explícitas a nuestros Cónsules en la región para que prestaran a los mexicanos la ayuda y el apoyo que fueran necesarios y que el Ejecutivo, por conducto de la Secretaría de Relaciones, hizo todas las gestiones necesarias para ayudar a este justo movimiento.

Los complejos problemas de intercambio de población flotante y doble nacionalidad, que existen entre México y Guatemala, han sido tratados por las autoridades de nuestra vecina República del Sur con cordialidad y buena disposición en extremo halagadoras.

Con el fin de resolver definitivamente puntos obscuros de esa situación se efectuaron unas conferencias de migración en la ciudad de Guatemala, que desarrolladas en un ambiente de absoluta cordialidad tuvieron como resultado el aprobarse por unanimidad recomendaciones que resuelven en forma benéfica para Guatemala y México, la situación de los ciudadanos mexicanos que van a Guatemala y de los guatemaltecos que vienen a México. Estas recomendaciones han quedado provisionalmente en vigor.

Puede decirse que se han obtenido muchas y positivas ventajas en el trato que actualmente se da a los mexicanos en el extranjero, particularmente en los Estados Unidos de América, siendo esto manifestación elocuente de la buena armonía y de las amistosas relaciones que existen entre México y sus vecinos.

Creo poder afirmar para concluir con esta parte de mi informe relativo a las Relaciones Exteriores, que tal vez en ninguna otra época las haya cultivado México con más franca sinceridad y animado de tan firme propósito de cooperación, debiéndose a esto seguramente, el éxito logrado: la excepcional posición del real prestigio y de consideración internacional que ocupa en estos instantes nuestro país en el concierto de las demás naciones.