Home Page Image
 

Edición-2020.png

Selección de textos y documentos:

Doralicia Carmona Dávila

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

Este Sitio es un proyecto personal y no recibe ni ha recibido financiamiento público o privado.

 

 
 
 
 


1929 El movimiento vasconcelista y la actitud del Gobierno

Enero de 1929

Esta fue, justamente, la conducta que observé durante las elecciones de 1929. Para demostrarlo, voy a reproducir algunas de las muchas declaraciones que sobre el particular hizo el propio candidato licenciado Vasconcelos. Y esto, en los momentos en que la campaña electoral asumía mayores caracteres de violencia y de pasión.

El señor licenciado Vasconcelos recorrió los Estados de Sonora, Sinaloa y Nayarit, sin ser molestado por ninguna autoridad civil o militar, según él mismo lo confiesa en su libro. Al llegar a la ciudad de Guadalajara, Jalisco, expresa: "...que una porra de gritones, pagada por el Gobernador Margarito Ramírez, lo recibió en la estación y cometió atropellos con sus partidarios". Pero no dice que, tan pronto como tuve conocimiento de tales hechos y antes de recibir queja alguna de su parte, ordené a la jefatura de Operaciones Militares que, sin consideración alguna para las personas o funcionarios que trataran de coartarle su libertad, las fuerzas federales escoltaron a él y a sus simpatizadores, para que celebrasen cuantos actos o reuniones públicas desearen.

La orden que di y que se transcribió a todas las autoridades militares y Gobernadores de los Estados, para que les sirviese de norma en el ejercicio de sus funciones, dice así:

"Los corresponsales de todos los diarios de esta capital, en los reportazos que han enviado con motivo de la llegada a Guadalajara del candidato José Vasconcelos, consignan que éste y sus partidarios fueron objeto de actos hostiles, que las autoridades no fueron capaces de reprimir. Algunos periódicos atribuyen tales actos a elementos oficiales del Estado.

La repetición de estos hechos, que debo dar por reales en términos generales, dada la uniformidad de las informaciones recibidas, daría lugar a que la actual contienda política, principiada afortunadamente en un tono de ponderación que urge conservar, se enconara y se encendiera en proporciones que aumentarían a medida que también creciera la intervención arbitraria de los elementos oficiales. Es por ello por lo que el suscrito, resuelto a mantener la más absoluta neutralidad y a respetar la voluntad popular tal y como se manifieste en los próximos comicios, considera de su deber condenar los actos de violencia registrados en Guadalajara y exhortar a los distintos grupos antagónicos para que moderen sus pasiones, ahora que todavía no están desencadenadas y, para que tiendan a conquistar adeptos, medio único, que podrá servir para el logro de sus propósitos político-electorales.

Más aún: consciente de que mi carácter de autoridad me obliga no sólo a mantener el apartamento que en materia electoral ofrecí en mi mensaje del 30 de noviembre, sino también impedir, por los medios que están a mi alcance, que otras autoridades hagan uso indebido del poder que en ellas se ha depositado, ya me dirijo, por los conductos debidos, a los Gobernadores de los Estados y a los Jefes de Operaciones, recomendando a los primeros que no autoricen contra manifestaciones y ordenando, a los segundos, que presten toda clase de garantías a los candidatos y a sus partidarios, aun en los casos en que, con motivo de la lucha política y al calor de ella misma, se externen conceptos despectivos para las autoridades locales o federales.

Por lo que toca a los cargos formulados en contra de las autoridades locales de Jalisco y de los cuales no debo hacerme solidario por no tener aún informes fidedignos en qué apoyarme, espero que las mismas autoridades aludidas los desautorizarán, separando a los empleados que hicieron mal uso de su investidura oficial y castigando con eficacia, conforme a la ley, a los que se convirtieron en delincuentes, al golpear a ciudadanos que no hacían sino ejercitar derechos cívicos inviolables".

Al día siguiente, el señor licenciado Vasconcelos, comentando el acuerdo dictado por mí, declaró a la prensa:

"Altamente complacido leí las declaraciones del señor Presidente Portes Gil, relativas a los sucesos de Guadalajara y me satisface como mexicano ver que el Gobierno no teme reconocer la verdad y hacer esfuerzos para mejorar la situación que ha venido atravesando la Patria.

"Puede estar seguro el Gobierno de que no tendrá partidarios más leales que nosotros en esta tarea de que en México impere moralidad y justicia, sin lo cual no es posible una vida civilizada". Tales declaraciones se publicaron en "El Universal", "Excélsior" y "La Prensa" del 30 de enero de 1929.

El Partido Nacional Antirreeleccionista, principal apoyo de la candidatura del licenciado Vasconcelos, por boca de su presidente, el señor Ingeniero Vito Alessio Robles, declaró:

"La agresión cuidadosamente preparada y anunciada por las autoridades locales en contra del licenciado José Vasconcelos -precandidato del Partido Nacional Antirreeleccionista- y contra de sus partidarios, ha sido duramente condenada por el licenciado Portes Gil, Presidente interino de la República". En Sonora, Sinaloa y Nayarit, el licenciado Vasconcelos realizó una gira verdaderamente civilizada y ennoblecedora de los procedimientos políticos, de lo cual debe ufanarse el país.

Estaba reservado al absurdo gobernador de Jalisco, Margarito Ramírez, emplear medios salvajes para frustrar la recepción del precandidato que, inerme y en medio de simpatizadores inermes también, entre los que se encontraban multitud de damas, recibía el homenaje de simpatía de un pueblo que se ha distinguido siempre por su civismo. La actitud del señor Presidente de la República, al condenar de modo enérgico ese atentado de lesa civilización no se hizo esperar, consecuentando así con su mensaje de 30 de noviembre último, en el que prometió que, por todos los medios a su alcance, haría que todas las autoridades dejasen de ser factores decisivos en la campaña electoral.

Nosotros no podemos menos que felicitar a dicho alto funcionario por esa actitud, tanto más loable cuanto que, a su alrededor, se debaten muy fuertes intereses tendientes a determinar procedimientos hostiles a los elementos independientes. Además, siendo su actuación puramente transitoria y habiéndose hecho cargo de una situación creada que no le permite obrar con la libertad deseada, bastante es que procure enmendar los yerros y salvajismos de quienes no debieran regir los destinos de un Estado. Esto no obstante, el Partido Nacional Anti-Reeleccionista espera que el señor licenciado Portes Gil seguirá cumpliendo enérgicamente con su deber, en esta lucha de renovación de poderes, ya no sólo condenando los atentados, sino reprimiéndolos con mano enérgica y decidida y evitándolos en todo caso. Como nosotros y como toda la Nación, estará convencido de que el país quiere un cambio radical de hombres y de procedimientos; que, a pesar de todo, ese cambio se operará y que los mexicanos harán todo género de sacrificios para darse un gobierno fuerte por su popularidad, por su energía de carácter y acción y por la rectitud de los actos gubernamentales.

Después del Estado de Jalisco, el señor licenciado Vasconcelos recorrió los de Michoacán, Guanajuato y México sin que en ninguno de ellos tuviese el menor motivo de queja. En Morelia, con motivo del levantamiento que encabezaron los generales Escobar, Manzo, Aguirre y Topete, hizo unas declaraciones en que condenaba dicha sublevación. Los principales párrafos de tales declaraciones dicen así:

"Ayer hice en Uruapan declaraciones semejantes a las del Comité Pro Vasconcelos de la capital, en el sentido de que condenaba la rebelión militar ocurrida en Veracruz y Sonora.

Al llegar a ésta me entero de que la agitación es más grave de lo que parecía en un principio y en esta virtud, no sólo ratifico mis declaraciones anteriores, sino que las hago más terminantes, expresando:

Que no se merece ninguna simpatía, ni ofrece a mi juicio ninguna esperanza un movimiento meramente militar cuya mira es destruir un poder creado por los mismos que hoy lo combaten.

Ante la amenaza de ver aparecer directorios militares o caudillajes sombríos, debemos acallar rencores para atender al presente y resolvemos a apoyar al Gobierno civil que preside el licenciado Portes Gil.

En el pacto tácito que todos celebramos al iniciar la presente campaña electoral, los candidatos nos comprometimos a no atacar la autoridad del Gobierno y éste a no estorbar nuestras actividades políticas. Y no hay hasta ahora razón grave para que nosotros declaremos violado o concluido el pacto. Al contrario, vemos en la continuación del Gobierno del licenciado Portes Gil la mejor posibilidad de que se lleve adelante la campaña democrática que, según parece, han querido interrumpir aquéllos que no se sienten seguros de triunfar con el voto".

El día 10 del propio mes de marzo, el licenciado Vasconcelos arribaba a la capital de la República, sin que hubiese habido, de parte de las autoridades, ningún acto de presión en contra suya o de sus partidarios, quienes celebraron una manifestación y una serie de reuniones y gozaron de la mayor libertad. Vasconcelos permaneció en la ciudad de México hasta el 28 de abril. Después, recorrió Puebla, Tlaxcala y Veracruz y declaró, el 19 de mayo, lo siguiente: "Aprovecho la oportunidad que se me ofrece para declarar falso el rumor de que estuve a punto de ser víctima de un atentado y para decir que he recorrido una buena parte del Estado de Veracruz sin encontrar otra cosa que interés por cuestiones políticas del momento, y cordialidad y simpatía. Las autoridades que en algunos Estados, como Jalisco, son esbirros y en otros lugares disimulan mal su encono, en Veracruz se han mostrado liberales, atentas y gentiles. Veracruz me ha recordado Sinaloa y me ha ratificado la confianza en México".

En Apizaco, Puebla, el señor licenciado Vasconcelos, en discurso que pronunciara el 8 de junio, ante sus partidarios y en el que atacó duramente al candidato Ortiz Rubio y a los generales Calles y Obregón, dijo textualmente:

"Para ser candidatura de imposición tendría que contar con el Gobierno Federal y no puede el Presidente Portes Gil sentirse inclinado a sostener a un sujeto que, en instantes de vesania, se proclama latifundista cuando Portes Gil es agrarista. Portes Gil, que anda repartiendo tierras, no puede apoyar a quien declara transitorias las dotaciones".

Portes Gil, Quince años..., pp. 166-172.