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Selección de textos y documentos:

Doralicia Carmona Dávila

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

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1915 Carta de Zapata a Villa solicitando armamento y parque. Respuesta de Villa.

Cuautla, Morelos, 20 de febrero de 1915.

 

Señor General Don Francisco Villa. Su Cuartel General.
Muy estimado compañero y amigo:

Con la señora Petra L. Vda. de Noriega, le envío la presente, que lleva por objeto saludarlo de una manera atenta y afectuosa, deseándole un feliz y brillante éxito en todas sus operaciones militares. Como Ud. sabrá tenemos sitiado al enemigo carrancista tanto en la Ciudad de México como en Puebla y las fuerzas de mi mando, constantemente lo hostilizan haciéndole numerosas bajas; solamente a la escasez de parque se debe que no hayamos tomado la Ciudad de México, pues mis tropas están bastante bien dispuestas; en este concepto, he de merecer a Ud. se sirva mandarme la mayor cantidad que pueda, de parque mausser siete milímetros, treinta treinta y de cañón, pues estas municiones son indispensables para violentar la toma de las plazas de México y Puebla y continuar el ataque al Puerto de Vera-Cruz. Con afectuosos saludos para Ud. y deseándole todo bien me repito como siempre de Ud. affmo. amigo, compañero y atto. S.S.

Emiliano Zapata

 

 

RESPUESTA DE VILLA

 

Monterrey, Nuevo León, marzo 18 de 1915.

Sr. Gral. Emiliano Zapata. Cuernavaca.
Muy estimado amigo y compañero:

La Sra. Petra L. Vda. de Noriega tuvo la bondad de entregarme su apreciable carta del 20 de Febrero retropróximo, que leí con entera satisfacción por tratarse de Ud., a quien considero un compañero digno de todo aprecio y consideración. Hasta hoy pude recibir esa carta en vista de que la mencionada Sra. tuvo que vencer un sinnúmero de dificultades. No fué una de las menores tener que trasladarse por tierra desde ésta ciudad á la Villa de Ramones, donde yo me encontraba ayer después de haber dado una enérgica batida a los Carrancistas. Brevemente voy a darle á Ud. cuenta de todos los trabajos que se han emprendido desde que nos separamos: La traición de Gutiérrez y demás individuos me sorprendió cuando iba en camino para la Capital de la República y acababa de llegar a Lagos. Ya de antemano sabía que las fuerzas de Diéguez en gran cantidad trataban de apoderarse de la plaza de Guadalajara, yo naturalmente las primeras noticias sobre los sucesos de México me desconcertaron un poco porque no sabía si podría dejar traidores á la espalda. Por un momento estuve indeciso en mi resolución de seguir á México ó auxiliar la plaza de Guadalajara que estaba en grave peligro. Continué mi avance hacia el Sur y habiendo llegado el 17 de Enero, al amanecer, á Querétaro, tuve la fortuna de desarmar á la Brigada de Alfredo Elizondo, fuerte en más de 1,600 hombres, para lo cual no tuve más ayuda que la de unos cincuenta hombres de mi escolta. Le aseguro á Ud. que fué un acto de temeridad afortunadamente coronado por el triunfo porque nos puso en grave peligro. Como dato curioso le manifiesto á Ud. que con esos desarmados de Querétaro formé la Brigada de "Benito Artalejo", que con posterioridad se han portado heroicamente en los combates de Sayula y en la campaña que emprendí en el Estado de Michoacán.

La necesidad de reorganizar mis fuerzas me hizo retroceder a Aguascalientes. Allí mismo organicé inmediatamente una fuerte columna que puse al mando del General Tomás Urbina, quien en plazo muy breve se apoderó de la Plaza de San Luis Potosí y posteriormente ha hecho una brillante campaña derrotando al enemigo en Vanegas, Laguna Seca, Matehuala y Ciudad del Maíz. Con una parte de las fuerzas del General Urbina se organizó la Columna "Chao", quien ha derrotado a los Carrancistas en Valles y en Las Palmas, donde tiene su campamento. Ya ha mandado avanzadas a Ébano, importantísimo por sus pozos petroleros, y acaba de comunicarme que el enemigo se retira hacia Tampico. Naturalmente que el General Chao en breves días estará en posesión de Ébano é inmediatamente atacará el Puerto de Tampico. Por el Norte despaché la Columna del General Ángeles, fuerte en más de diez mil hombres, que triunfó en Ramos Arizpe apoderándose de las plazas de Saltillo, Monterrey, Monclova, Allende, Piedras Negras y algunos puntos de menor importancia y toda la región carbonífera. Los Gutierristas derrotados en San Luis Potosí pudieron rehacerse después de la toma de dicha plaza y marchar sobre Dolores Hidalgo, en donde sufrieron una batalla muy dura, casi de tres días, por el General Agustín Estrada. Este es uno de los Jefes más dignos y valientes de la División del Norte, puesto que por espacio de tres días se sostuvo con su ejército de tres mil hombres, falto de provisiones y víveres, combatiendo con un enemigo cuatro veces mayor. Ahora tengo al General Estrada con una fuerza de más de cinco mil hombres en Querétaro, impidiendo que las fuerzas de Obregón avancen al Norte ó que se vayan á internar en la Huasteca para dirijirse á Tampico.

Por mi parte, el cuatro de Febrero salí de Aguascalientes al 148 Sur y pasando por Irapuato tomé el camino de Guadalajara, que desgraciadamente habíamos perdido el 18 de Enero por la inferioridad numérica de nuestras fuerzas, y la falta de un jefe enteramente hábil y el agotamiento de las municiones. Apenas se acercaron mis fuerzas á Yurécuaro cuando el enemigo huyó violentamente hasta Ocotlán, donde resolvieron resistirme. Al acercarme á éste último punto el enemigo huyó en dos columnas, una directamente para Guadalajara por la vía, y la otra por el Sur del Lago de Chapala dirigiéndose á Sayula. Esta columna fué alcanzada por las fuerzas de los Generales Fierro y Rodríguez en Pajacuarán y batida con muy buen éxito. Yo seguí avanzando con mis fuerzas á Guadalajara que tomé sin resistencia el 13 de Febrero, pues que el enemigo había huido al Sur dos días antes. Los que salieron de Guadalajara y los derrotados de Pajacuarán lograron reunirse en Sayula y organizar allí un ejército de doce mil hombres, construyendo trincheras, abriendo fosos y ejecutando, por último, toda clase de obras de defensa. Naturalmente yo no me detuve en Guadalajara, puesto que comprendí que al retirarse solamente trataban de embotellarme y desde luego salí por tierra al Sur y con mi pura escolta logré derrotarlos en Santa Ana, continuando al Sur. Como era de esperarse, me aguardaron en Sayula en posiciones ventajosísimas; pero después de un combate encarnizado logré hacerles más de dos mil muertos, muchos prisioneros y quitarles siete trenes, provisiones, armamento y otros muchos elementos. Mi mayor satisfacción hubiera sido continuar sobre ellos hasta apoderarme de Calima y del Puerto de Manzanilla, obligando al enemigo á que se embarcara ó se rindiera; pero desgraciadamente supe que la campaña de Nuevo León no rendía todos los resultados apetecidos, y me ví obligado á movilizarme al Norte. Antes de ello organicé una columna de más de ocho mil hombres para que al mando del General Fierro vayan al Sur con órdenes extrictas de apoderarse del Puerto de Manzanilla, destrozando a las fuerzas de Diéguez y Murguía. Ya han comenzado las operaciones al Sur de Jalisco y hasta ahorita nos han dado buenos resultados. También antes de salir organicé una fuerza de más de cuatro mil hombres para que hicieran la campaña de Michoacán. Esta columna ha derrotado al enemigo en Acapú, Uruapan, Zamora y otros puntos. Ya se apoderaron de Morelia además de la mayor parte del Estado, habiendo quitado al enemigo muchos elementos de boca y guerra, bandas de música, tres millones de pesos en papel de Gertrudis Sánchez y un gran número de Jefes y Oficiales que han sido pasados por las armas. En Tepic ha hecho muy buena campaña el buen amigo General Buelna y solo espera recibir municiones, de que andamos algo limitados, para atacar el Puerto de Mazatlán.

En Sonora, el General Cabral, quien había organizado una columna de cinco mil hombres de Lucio Blanco, estuvo a punto de traicionamos; pero todas sus fuerzas lo abandonaron y se pusieron á las órdenes del Gobernador Maytorena, quien está á punto de limpiar el Estado de Sonora; ya ha mandado una columna de tres mil hombres á invadir el Estado de Sinaloa.

En Durango han hecho muy bonita campaña los Generales Petronilo Hernández y Severino Ceniceros, derrotando por varias ocasiones a las fuerzas de Arrieta.

Como antes le digo, las fuerzas del General Urbina han hecho una brillante campaña y últimamente se han reconcentrado al Norte de San Luis Potosí para encontrarse con Gutiérrez, Robles, Aguirre Benavides y otros que con unos mil hombres van rumbo á Linares. El General Arroyo, uno de los más prestigiados de nuestros compañeros, derrotó al enemigo cerca de Vanegas y tuvo la suerte de apoderarse de Almanza y varios de los jefes y oficiales de su Estado Mayor. Tanto Almanza como los otros prisioneros fueron fusilados y colgados.

Como le digo antes, la circunstancia de no haber dominado la situación por éstos lugares me obligó á venir violentamente con fuerzas de caballería. Las fuerzas del General Ángeles dominaban ésta Plaza y otras muchas que ya he mencionado; pero no podían evitar definitivamente a los infidentes en virtud de tener a su cargo un inmenso radio de acción. A los dos días de haber llegado a éste lugar salí por tierra en busca del enemigo, y como le digo al principio de ésta carta, en Ramones nos hechamos ensima de los trenes quitándoles dos de ellos y más de mil fusiles, (los que están en buenas condiciones la mayor parte), sesenta mil cartuchos, cuatro ametralladoras, tres carros de provisiones y muchos otros elementos. El asalto fué de noche y como no teníamos medios para detener los trenes pudieron escaparse con algunos elementos. Inmediatamente después organicé tres columnas: una va al Norte para apoderarse de la Plaza de Laredo, otra sobre Matamoros y la tercera que manda el General Ángeles se pondrá en contacto con la Columna Chao para apoderarse del Puerto de Tampico. Debido á la multiplicidad de 150 mis atenciones y á la necesidad de dirigir la campaña hoy he tenido que regresar á ésta Ciudad, a donde llegué hace unas cuantas horas. Tengo la convicción de que á pesar de tener muchos enemigos en el Norte de Coahuila y Nuevo León, antes de un mes habré dominado completamente la situación, entonces me pondré en marcha definitivamente para el centro de la República. Para entonces pienso apoderarme de la Ciudad de México, que no volveremos á perder. Podemos dar como completamente nuestros los Estados de Sonora, Chihuahua, Coahuila, Durango, Zacatecas, San Luis, Aguascalientes, Guanajuato, Jalisco y Territorio de Tepic. También la mayor parte de los Estados de Nuevo León, Sinaloa, Colima, Michoacán y Querétaro.

Todas las explicaciones que acabo de darle le harán comprender á Ud. perfectamente cuánta ha sido la actividad de nuestros trabajos y cuál es el éxito tan satisfactorio que hemos alcanzado. Al mismo tiempo le hará comprender á Ud. que no hay egoísmo ni poca disposición de nuestra parte para no mandarles por ahora los elementos que desearían. Le aseguro a Ud. que más tardamos en quitar armas, municiones ó cualesquiera clase de pertrechos de guerra, cuando ya los tenemos absolutamente repartidos, y á pesar del botín quitado al enemigo tenemos repartidos en diversos puntos más de tres mil hombres que no tienen armas; y en cuanto a las municiones, la actividad de los Carrancistas, el mucho dinero de que disfrutan por haber robado a la Nación en grande escala y las atenciones de la Guerra Europea me tienen en condiciones difíciles, porque no tengo el parque necesario para mí y para toda mi Columna, pues la compra de los cuarenta millones de cartuchos fracasó completamente y ahora tengo contratados diecisiete millones que todavía no empiezan á entregarme, y que tendré que recibir en partidas para terminar en tres meses. Esta carestía de municiones me ha hecho formar la resolución definitiva de ir en todos los casos á quitarlas al enemigo, que es el único que las tiene, pues de otra manera si me pongo á esperarlas me pongo en peligro de tener que dejar de combatir por mucho tiempo. Por lo demás, yo le aseguro á Ud. que en cuanto pueda acercarme al Sur de la República, tendré el gusto de ayudarlo con alguna cosa, pues Ud. ya sabe que considero á Ud. y á todos los compañeros del Ejército Libertador como amigos leales, que jamás entrarán en componendas con los enemigos del pueblo y que lucharán heroicamente conmigo hasta perder la existencia ó alcanzar la realización de los ideales sacrosantos de la Revolución.

Precisamente muchos hombres intrigantes y pérfidos han tratado de acercarse á mi para inculcarme desconfianzas y recelos respecto á Ud.; pero yo le aseguro con toda ingenuidad de mi corazón que nunca les he dado crédito, que castigaré con mano dura á los que pretendan dividimos, que conservaré para Ud. los mismos sentimientos de amistad y cariño y que sigo siendo el mismo amigo que Ud. tuvo la oportunidad de conocer en México. Tengo noticias de que Obregón ha hecho salir de la Ciudad de México á todas sus fuerzas. Espero que Uds. podrán apoderarse definitivamente de ésa Capital, dando toda clase de garantías a nacionales y extrangeros y que harán todo lo posible para seguir hostilizando al enemigo, que nunca debió de salir de la Ciudad de México. Sin otro particular quedo de Ud. Afmo. Atto. amigo y compañero.

Francisco Villa. (rúbrica)