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Selección de textos y documentos: Doralicia Carmona Dávila
 

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1912 El presidente Madero establece un impuesto especial al petróleo crudo

Junio 3 de 1912

 

El presidente Madero establece un impuesto especial al petróleo crudo.

El nuevo impuesto a la producción de petróleo es recibido con gran disgusto por las compañías extranjeras, que tradicionalmente habían logrado que el gobierno mexicano no interviniera en sus operaciones ni gravara la extracción del petróleo que venían haciendo desde fines del siglo XIX.

Años antes, al triunfar sobre España en 1898, Estados Unidos estableció su hegemonía en el Caribe y el Golfo de México, por lo que ante la creciente amenaza y siempre temerosos de una nueva invasión armada norteamericana, los ideólogos del porfirismo promovieron una política de diversificación de las inversiones extranjeras en México, de modo que los intereses estadounidenses, se equilibraran con los de otros países también poderosos como Gran Bretaña, Francia y Alemania. Sin embargo, en la víspera del estallido revolucionario maderista, las inversiones extranjeras en nuestro país ascendían a unos mil trescientos millones de dólares, de los cuales unos mil eran de origen norteamericano. En contraste, las inversiones del capital nacional no llegaban ni al tres por ciento de esa cifra. Lógicamente, las inversiones extranjeras se concentraban en la minería y el petróleo.

Madero participaba de la misma ideología de los porfiristas: la inversión extranjera era necesaria para lograr el progreso, además de que no era posible contenerla por medios pacíficos; lo que se necesitaba era un gobierno fuerte y un pueblo unido que fuera capaz de mantener su soberanía y encauzar al capital extranjero conforme a los intereses nacionales. En este contexto, desde los inicios de su revolución, Madero comunicó al Gobierno Norteamericano que respetaría los intereses de sus nacionales, pues su lucha era sólo por un cambio democrático no por una transformación del régimen económico y social. No obstante, la respuesta del presidente Taff fue solicitar a su Congreso la autorización necesaria para enviar tropas en la frontera con México, en prevención de problemas más graves que los tiroteos que tenían lugar en Ciudad Juárez y otras zonas fronterizas.

Ya como presidente, Madero fue constantemente presionado por el gobierno norteamericano para que pacificara el país y garantizara las inversiones de las empresas e inversionistas estadounidenses.

Luís Fernando Álvarez Aguilar (Soberanía y Dependencia Económica: Las intervenciones de EUA en México, Siglo XX): “...como parte de un plan global de reconstrucción de las finanzas nacionales, hacia el 3 de junio de 1912 el gobierno de Madero estableció el impuesto especial del timbre sobre el petróleo crudo, lo cual provocó el descontento entre las empresas extranjeras. Inmediatamente fue creado al norte del Río Bravo el Subcomité de Relaciones Exteriores del Senado de los Estados Unidos, cuyas funciones se concentraron en la situación de los norteamericanos en México, los daños ocasionados por los revolucionarios en poblaciones fronterizas de Norteamérica así como las violaciones a las leyes de neutralidad. Enseguida de las primeras etapas de investigación, el Subcomité afirmó que en México existía un estado de anarquía; que Madero ya había acabado el tesoro nacional y era incapaz de restaurar el orden y muchos estadounidenses habían sido asesinados y sus propiedades destruidas. El presidente mexicano dispuso para concretar su proyecto, el registro de las compañías petroleras y ordenó se investigase el número de concesiones petroleras otorgado a aquellas establecidas en el país.

A partir de entonces, el gobierno de Madero que combatía a los rebeldes orozquistas en el norte y a los zapatistas en el sur, tuvo que enfrentarse a una nueva sublevación que representaba a las oligarquías desplazadas del antiguo régimen, dirigidas por un sobrino de don Porfirio: Félix Díaz. Con el pretexto de ofrecer garantías a los estadounidenses y demás extranjeros, Henry Lane Wilson, embajador norteamericano en México solicitó a su gobierno el envío de fuerzas, así como miembros del cuerpo diplomático de Estados Unidos solicitaron al presidente Madero acordase un armisticio con Félix Díaz.”

En poco tiempo, Félix Díaz será derrotado y, sometido a consejo de guerra, se le condenará a muerte; pero en lugar de proceder a su inmediato fusilamiento, el presidente Madero le conmutará la pena por prisión perpetua, será trasladado a la prisión militar de Santiago Tlaltelolco, desde donde seguirá conspirando y finalmente, con la complicidad del embajador Wilson y Victoriano Huerta, participará en el cuartelazo que derribará el gobierno y culminará con el asesinato de Madero y Pino Suárez.

Doralicia Carmona. Memoria Política de México.