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Selección de textos y documentos:

Doralicia Carmona Dávila

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

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1907 Los obreros de Río Blanco se amotinan. Labor desastrosa de los cabecillas, El Popular (Selección)

9 de Enero de 1907

Inconformes con la resolución de volver al trabajo — Los amotinados roban la tienda de raya — Las autoridades se imponen — Debe haber habido víctimas

...agitadores criminales de la peor especie arrastraron a los obreros, aprovechando la agitación momentánea producida por la huelga, y los han llevado hasta más allá de las fronteras del crimen…

LA REUNIÓN DE ANTIER

"Orizaba, enero 7, a la 1 p.m. —Ayer a las 11 de la mañana se efectuó una gran asamblea de obreros en el teatro Gorostiza, a la cual asistieron más de 2,000 operarios. El señor José Morales, presidente del Gran Círculo de Obreros Libres, dio cuenta de las conferencias celebradas en México, y dijo que no habiéndose podido llegar a un acuerdo con los industriales, se convino en aceptar la decisión que diera el Presidente... Pero de un grupo de concurrentes salieron voces de protesta contra las referidas bases, y algunos de los presentes, de quienes se cree que no eran obreros, tomaron la palabra y pronunciaron discursos en los que insistían en que no debía aceptarse arreglo alguno, que no debía volverse al trabajo.

PRINCIPIA EL DESORDEN

Hoy a las seis de la mañana se reunieron todos los obreros en las inmediaciones de la fábrica de Río Blanco, y después de conferenciar unos con otros se dirigieron resueltamente a la fábrica, en actitud hostil, lanzando gritos y arrojando piedras. Llevaban banderas y la mayoría tenía una provisión de piedras y se dirigieron a la gran tienda de Rio Blanco, que ocupa un gran edificio. Se arrojaron a las puertas y penetraron a la tienda, acabando por saquearla". (El Imparcial, 8-I-1907.)

La primera reacción del Presidente Díaz y demás autoridades fue evitar que Fa- rebelión se propagase a los demás centros fabriles, especialmente al Distrito Federal. Mientras tanto, la prensa vendida se desbordaba en apoyo al señor Presidente, en alabanzas a su actitud obrerista y en peticiones de castigo para "los cabecillas del motín":

...Para nadie es un secreto que el Sr. Gral. Díaz es amigo y vela por el bienestar de los obreros, pero esto no quiere decir que esté dispuesto a tolerar desórdenes y tropelías de los que, amparándose con ese honroso manto, intentan trastornar el orden y la paz... Paso a los hombres de trabajo y buena voluntad. ¡Guerra a los malvados!".

(El Popular, 9-I-1907.)