Home Page Image
 

Edición-2020.png

Selección de textos y documentos:

Doralicia Carmona Dávila

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

Este Sitio es un proyecto personal y no recibe ni ha recibido financiamiento público o privado.

 

 
 
 
 


1789 Carta de Jaime Wilkinson a D. Esteban Miró, Gobernador e Intendente de las provincias de la Luisiana y Florida Occidental, acerca de la política que España debía seguir en la Luisiana.

Nueva Orleans, Septiembre 17 de 1789.

 

 

Señor: He resuelto baxar á está ciudad deseoso de adelantar los intereses de la Luisiana, los que no podía proseguir sino á ciegas mientras ignoraba las resoluciones de la Corte sobre mi Memoria, y para comunicar á v. s. asuntos delicados, cuyo examen, tratado verbalmente, puede producir mexor efecto, asegurándome también el camino más propio para conducirme en adelante. El suceso ha correspondido á mis esperanzas, pues he tenido la satisfacción de saber á mi arribo que las órdenes que Su Magestad ha tenido la bondad de dar á v. s., exceptuando un solo punto, convienen con los más sanos principios de la buena política, y he descubierto, con la mayor complacencia, que v. s. mismo coincidía conmigo en las principales opiniones; sin embargo de la singular satisfacción que me han causado las particulares conversaciones que he tenido con v. s., me parece necesario poner por escrito mis reflexiones, que corroborará v. s. como mexor le parezca, trasladándolas con su apoyo al señor Ministro, para que, puestas en noticia de Su Magestad, resuelva lo que fuere de su Real agrado.

A. Han ocurrido el invierno pasado asuntos que han perjudicado el plan original que presenté á v. s. y al Sr. Navarro, en mi Memoria del año de 1787, y en su consequencia, me pareció ser mi deber examinar si no podría cambiarse el sistema, de manera que, siendo igualmente benéfico á la Corona, fuese su execución más cierta y segura. Las preocupaciones en favor de mi primera opinión, el apego á mi modo de pensar, y dudas de mi capacidad para atinar un acertado medio que asegurase á Su Magestad todas las deseadas ventajas, y que al mismo tiempo removiese qualquiera obstáculo para su prosecución, se me presentaron como dificultades arduas, y largo tiempo me tuvieron irresoluto y perplexo; pero en fuerza de mi deber, que prevaleció sobre toda otra consideración, adopté el plan siguiente: «Será más útil á la Corte de España dexar la idea de recibir el pueblo de Kentucky baxo el dominio de Su Magestad, y emplear todos los medios indirectos á fin de separar este país de los Estados Unidos, á que debe seguirse una conexión con la España, exclusiva de qualquier otra Potencia, gobernándose Kentucky por sí mismo, y fomentar al mismo tiempo la emigración á la Luisiana. » V. s. tendrá presente que en mi Memoria sugerí este medio como alternativo en caso de no lograr nuestro principal y primario objeto; pero para justificarlo, conozco que deben concurrir diferentes poderosos motivos, los que conviene exponer aquí. Permítame v. s., pues, que le haga observar las circunstancias de la Unión Americana, á la época que escribí mi Memoria, y echará de ver que era débil, desordenado y dividido su Gobierno, sin poder para conducir y reglar las inclinaciones del menor distrito; pero el presente, introducido por la última convención federal, aunque no experimentado, y de suceso dudoso, ha inspirado en las gentes del común las más altas esperanzas, porque sin considerar las innumerables causas que deben embarazar extremamente los principios de este Gobierno, así como sus progresos, se dexan inconsideradamente cautivar por la novedad, atribuyéndole toda la fuerza de la Monarchía más poderosa. Tal es la idea y el capricho que conduce la mayor parte de los hombres, cuya fantasía se halla acostumbrada por hábito y educación á vagar sin sujeción ni regla, no oyendo la voz de la razón, ó filosophía, hasta que algún infortunio particular ó calamidad pública los vuelve á poner baxo el imperio del sano modo de pensar, reflexionando con madurez. A esta causa se debe atribuir principalmente el haberse suspendido la separación de Kentucky de los Estados Unidos, aunque no puedo menos de exponer que el largo silencio de la Corte después del recibo de mi Memoria, dió lugar á los miedos que expuse concibió el pueblo, y origen á aprehensiones en varios Notables, ganados ya á nuestro partido, porque sin respuesta de la España no podíamos exponernos, ignorando si nos sostendría ó no, á enredarnos con el Congreso; pues en caso de negativa, quedábamos perdidos, obligados á expatriarnos ó á ponernos baxo la protección de la Gran Bretaña; verdad es que si el pueblo de Kentucky estuviese ahora tan unánime y acorde como quando hice mi primera visita á la Luisiana, nada hubiéramos tenido que temer del poder del Congreso; pero desdichadamente, por los motivos que acabo de mencionar y las proposiciones de la Gran Bretaña, se hallan divididos en sentimientos y política, y aunque por mis diligencias y empeño he logrado una superioridad decisiva en todas las clases de dicho distrito á favor de los intereses de la España, sin embargo, el emprender abiertamente arruinar el gobierno de los Estados Unidos hubiera expuesto las cabezas del partido, y qualquiera interposición de la Corte de España para protegerlos y ayudarlos, probablemente hubiera promovido la guerra entre las dos Naciones.

Lo dicho me lisongeo bastará para justificar la opinión de que sea la emigración á la Luisiana el objeto á que desde ahora debemos dedicarnos, y que será más del interés de Su Magestad Católica recibir los americanos á una alianza ofensiva y defensiva, que admitirlos como vasallos, añadiendo para esforzar esto las reflexiones siguientes:

Concibo que además de los beneficios que resultarán del mutuo comercio, la importante ventaja que la España puede prometerse de adquirir bajo su dominio á los americanos del Ouest, es hacerlos una barrerra contra las usurpaciones de la Gran Bretaña y los Estados Unidos.

En qualquiera tiempo que el pueblo de Kentucky se separe del Gobierno de los Estados Unidos, y se declare sujeto á España, interesará á la dignidad y honor del Rey tomar medidas para protegerle, é introducir el exercicio de su propio gobierno; lo que por las circunstancias locales del país, tan distante y de tan difícil acceso, ocasionaría gastos excesivos en tiempo de paz, que serían inmensos en el de guerra con la Gran Bretaña ó los Estados Unidos; por el contrario, si el pueblo de Kentucky se separase de los Estados Unidos, estableciese su Gobierno y entrase en una fuerte alianza ofensiva y defensiva con Su Magestad Católica, se excusarían estos prodigiosos gastos, y, sin embargo, aquel país, ligado por sus intereses, continuaría en ser una, barrera tan completa para la Luisiana y México como si se hallase baxo la jurisdicción de la España; y el Congreso no tendría motivo para justificar un rompimiento con Su Magestad, de modo que de una vez se evitarían el peligro y los gastos, lográndose completamente el intento.

La emigración, pues, debe ocupar lugar preferente á qualquier otro objeto, porque puede verificarse por medios directos, sin riesgo de particulares y sin indisponer la España con el Congreso, y si la Luisiana llega á poblarse, como esperamos, cesarán los recelos que los establecimientos del Ohio dan en el día, y podrá el Gobierno español variar su política como mexor convenga á sus intereses, compeliendo á sus habitantes á subscribir á las condiciones que de alianza y comercio quisiere dictarles.

B. Mientras que se emplea el mayor conato en promover la emigración, se deben poner medios secretos é indirectos para conseguir la mencionada separación é independencia de los Estados Unidos; para lograrlo, el medio mas cierto y sin riesgo es el de atraernos el interés y afecto de los hombres de influencia en los principales Distritos, y para esto autorizarse á v. s., baxo las restricciones que la Corte juzgue necesarias, á distribuir pensiones y gratificaciones entre los principales, á proporción de su influencia, habilidad ó servicios que rindiesen. Las ventajas que semejante método puede producir son infalibles, como frecuentemente lo han experimentado las cortes y reinos de Europa, porque atraídos por la España los hombres de influencia entre los americanos del Ouest, dirigirá las opiniones de sus asambleas, y que puedan ó no efectuar su separación de los Estados Unidos, siempre se hallará en estado, por este medio, de contener qualquier intento de hostilidad contra sus establecimientos de la Luisiana, facilitando con ellos mismos la emigración; hasta ahora, por mi personal empeño, influencia de mis amigos y sacrificios de mi propiedad, tengo establecidos estos intereses en Kentucky, pero esto no debe limitarse á este distrito; debe emplearse más ó menos en todos los establecimientos del Ohío, según la naturaleza de nuestro asunto lo requiera, y las circunstancias lo proporcionen. Se me objetará tal vez que prescrivo un sistema dispendioso, más bien calculado para aumentar las fortunas de los particulares que para adelantar los intereses de S. M. A lo que respondo que en las ocurrencias comunes de la vida humana, los gastos son siempre proporcionados á las adquisiciones; que éste es el resorte corriente de los Ministros en las empresas políticas; que la Gran Bretaña lo tiene adoptado actualmente en sus proposiciones hechas por medio del coronel Conolly, y que veinte ó treinta mil pesos destinados anualmente con precaución y juicio entre los americanos en su propio país, pueden eventualmente ahorrar veinte ó treinta millones á la Corona, con una vasta extensión de ricos territorios.

Para aclarar esta opinión supongamos que un partido de quatro mil hombres, con algunos cañones, baxase el Misisipí, atacase y tomase posesión de Natchez; hallándose v. s. ignorante del exacto número y precisos designios de este armamento, ocurrirá naturalmente al capitán general para que lo auxilie; éste, si sus fuerzas lo permiten, destacará dos mil hombres para socorrer á v. s, pero es cierto que éstos no llegarán á tiempo de poder servirle, pues que el golpe se dará antes que el aviso llegue á la Havana. ¿Pero quantos gastos causará á la Corte este movimiento de tropas de la Havana á la Luisiana? Resuelva v. s. esta questión, y encontrará un argumento irrefragable en favor de mi sistema, y una completa respuesta á las objeciones que sugerí antes en contrario. Los designios de la Gran Bretaña, como también la política que puede observar el Congreso, interesan igualmente á S. M. C. para no perder los pasageros momentos de obrar con vigor. No tengo duda de que la Gran Bretaña continuará su atención á este objeto, pronta á abrazar la primera ventaja que se presente. El Congreso tiene una alternativa; pero es difícil decir sí limitará su política á los intereses de los Estados Atlánticos, abandonando el país del Ouest á su suerte, ó si trabajará en conciliarse el afecto de éstos, procurando afirmar sus vínculos de conexión con los Estados Unidos: en medio de la variedad de argumentos y opiniones propuestas sobre esta questión, el público se halla perplexo sobre cuál será su conclusión; mi opinión es que los discordantes é irreconciliables intereses de los dos países impiden absolutamente la actual conexión. Luego que los establecimientos del Ouest se consideren en estado de asegurar su independencia, cada medida que el Congreso tome para conservar este país será precipitar el evento que desea evitar; sin embargo, tal es la sed del poder y dominio inherente al hombre, y tan sujeto está el buen modo de pensar de los Cuerpos públicos, así como el de los particulares, á encontrar oposiciones causadas por proyectos interesados ó ambiciosos, que juzgo que el Congreso puede seguir el último plan, y en este caso, sus primeros objetos serán contener la emigración á la Luisiana y unir los notables del país del Ouest al interés de los del Atlántico, que es la mayor oposición y peligro que podemos recelar para el logro de nuestras ideas; pero como las enfermedades desesperadas requieren desesperados remedios y el Congreso no tendrá otra alternativa, á fin de contener la emigración, se verá precisado á indisponer los ciudadanos de los establecimientos occidentales con los vasallos de la Luisiana, instigando secretamente á los primeros á que cometan depredaciones en los puestos exteriores y establecimientos de la frontera, lo que de una vez cortará todo amigable trato entre los dos países. No dudo que el Congreso respetará en apariencia las representaciones de la Corte de España y que desaprobará semejantes ultrajes, publicará bandos y ofrecerá recompensas para aprehender los perpetradores; pero al mismo tiempo estará en su poder el usar de particular connivencia á semejantes acciones y permitirá que los autores queden sin castigo.

Semejantes intrigas son comunes en las Cortes de Europa, y el asunto de las islas de Faulkland, aunque no con toda exactitud, no es del todo inaplicable. No es menos de recelar el peligro de que intenten asegurar los predominantes intereses del país, porque baxo el nuevo Gobierno deben nombrarse muchos Ministros y oficiales para los Departamentos executivo y judicial, y sin duda serán éstos elegidos con toda precaución entre los sujetos de más habilidad é influencia. Si el Congreso intenta estos medios y los consigue, todos nuestros proyectos quedan arruinados en sus principios, en cuyo caso los americanos del Ouest, lexos de ser amigos de la España, se harán sus enemigos, y en lugar de formar una barrera á la Luisiana y México, se emplearán á conquistar la una y atacar el otro antes que tenga efecto la desunión de los Estados Atlánticos; pero estas disposiciones en los tardos progresos de las asambleas populares, y bajo la apresuración de los negocios que deben empeñar la atención del Congreso durante la infancia del nuevo Gobierno, requerirá mucho tiempo; abrazar este intervalo y aprovechar la ocasión, es ciertamente la verdadera política de la España; son mis ansias, son mis deseos y son mis solemnes votos, que no se dexe escapar, y hallándome siempre por mi parte pronto á obrar ó aconsejar, executaré con prontitud las instrucciones de v. s. En este estado á v. s. toca determinar si no es del mayor interés de la Corona que v. s. procure inmediatamente anticipar las intenciones del Congreso, y arruinar los actuales designios de la Gran Bretaña; el período es crítico, y si se pierde, producirá las más fatales consecuencias: á v. s. toca, señor, determinar sobre la extensión de sus facultades é ideas de S. M.; pero soy decididamente de opinión que no se debe perder momento en tomar medidas para estender y esforzar la influencia de la España en los establecimientos americanos del Ouest, generalmente, y que se adopten inmediatamente medios para empeñar actualmente en el servicio de S M. C. los notables distinguidos de Kentucky, que por su posición, número y floreciente estado, es el más importante de los establecimientos americanos al Ouest de los montes Apalaches, y consiguientemente merece la más particular atención; aproveche, pues, allí la España la favorable impresión ya hecha, y desde aquellos parages, activos é inteligentes emisarios pueden insinuar sus intereses, y estender su influencia por los vastos derramados establecimientos de Cumberland, Clinch, Franklin, Holstein, New-River, Green Briar, Tygers Valley, Monongahela, Allegany y los establecimientos que se forman al Nord Ouest del Ohío, en el río Muskingun y Miami. Soy el más urgente en este punto, porque diferentes de los más hábiles y zelosos partidarios de la España, particularmente Mr. Sebastián, se hallan determinados á emigrar á la Luisiana, en cuyo supuesto perderé algunos de mis más distinguidos coadjutores, por no estar en mi poder impedir su proyecto, pues en él consultan su interés personal, y yo no puedo ofrecerles recompensa alguna adequada al sacrificio que deben hacer continuando en Kentucky; porque, señor, sin sentir el indebido deseo de ensalzar mis propios méritos, puedo asegurar á v. s., baxo el sagrado de la verdad, que el zelo con que he proseguido esta causa dos años ha me ha conducido á dar pasos que me han obligado á regalar, prestar y aumentar mi gasto doméstico, lo que me ha puesto en la más estrecha y crítica situación, sin poder por más tiempo sostener del mismo modo mi personal influencia y la de muchos que cooperan conmigo, si el Gobierno no me ayuda. V. s. sabe que las expediciones de tabaco que se me han concedido me han dado muy poco provecho, y que he sufrido mucho por el naufragio de lanchones, padecido considerablemente por la lluvia y mala calidad del género, pues una gran parte de él ha sido desechada. Hago este detalle con una repugnancia extrema, pero estoy determinado á explicarme con candor, sin dar vanas esperanzas, con cuya observación no hablaré más del asunto.

C. Suplico á v. s. me dispense el atrevimiento de hablar sobre los puntos de la Real orden de S. M. que v. s. ha tenido la complacencia de comunicarme en respuesta á mi Memoria de 1787. Concibo que el gran arte de organizar los proyectos políticos es adaptarlos al genio del pueblo en que deben executarse, y en este particular el Ministerio ha obrado con el mayor suceso.

La prudente precaución y juiciosa disposición del primer artículo sobre esperar se haya Kentucky declarado independiente, antes de admitirlo á ninguna conexión, excede toda alabanza, y me lisongeo que le emplearé con especial ventaja para nuestro proyecto.

La general admisión de emigrantes, á excepción de los vagos, y la tolerancia de religión, debe ser altamente aprobada, y la extensión de la emigración y exempción de derechos en favor de los habitantes actuales, era absolutamente necesaria; pero siento verme precisado á reprobar en los términos más expresos la general libertad de comercio dada baxo el derecho de quince por ciento, porque arrastrará las más perniciosas consequencias en qualquiera punto que se examine; es expresamente contrario á todos los principios que he manifestado en el asunto, y perjudicará desde luego los grandes objetos de la emigración y separación de los Estados Unidos, porque las gentes del Ohío pagarán de muy buena gana el quince por ciento, á fin de gozar libremente el comercio del Misisipí, pues á causa de la superioridad de clima y terreno, pueden, aun con este desfalco, vender más barato que los habitantes de la Luisiana las provisiones de su país, y por las mismas razones preferirán, naturalmente, el continuar en la situación en que se hallan. Para no abusar sin necesidad de la paciencia de v. s. en la actualidad, le suplico tenga presente mi Carta de 12 de Febrero, en la que traté copiosamente este punto. Este comercio, pues, debe absolutamente prohibirse, y quanto más pronto, mexor, porque me desarma de los más poderosos instrumentos que yo puedo emplear para adelantar las miras de S. M., y temo deshará todos nuestros planes.

El sistema para la distribución de tierras es el más favorable á la populación que puede hallarse; pero para adaptarle á los notables de Virginia, debe v. s tener facultad, en casos especiales, para aumentar la cantidad á tres mil acres, porque muchos de ellos tienen de ciento á trescientos negros, y están acostumbrados á extensivas concesiones desde los primeros establecimientos de la América del Norte.

Todas las demás partes de la Real orden las hallo, sin excepción, muy á propósito para el fin propuesto.

D. Como el plan de distribución de tierras á los emigrantes es de mi aprobación, es necesario, para justificar la ligereza que aparece en mi conducta, que explique á v. s. los motivos por que pedí al Señor Gardoqui seiscientos mil acres; v. s. está bien asegurado que uniformemente he sido opuesto al plan del Coronel Morgan: destruir este proyecto impidiendo la emigración á su establecimiento, que consideré peligroso á la Luisiana é indecoroso á la Corona con las condiciones de que se jactó, fué uno de los objetos de mi solicitud; asegurar un asilo y un establecimiento para mí y mis amigos en caso de infortunio, fué el segundo motivo; pero la consideración más importante que me impelió á ello fué empeñar mis asociados políticos en Kentucky en algún asunto interesante demonstrative de sus principios y opiniones, que obrase como garante de su fidelidad en qualquiera hora de prueba ó peligro, siendo al mismo tiempo una recompensa de la asistencia que me habían franqueado. Esto fué lo más necesario, porque supe muy bien que uno de estos caballeros, Mr. Juan Brown, sería nuestro representante en el nuevo Congreso, en donde era indispensable que yo tuviese un confidente, y como se hallaba ya impuesto en nuestras ideas, la prudencia exigía que reconociese de mí la obligación que le tenía por su silencio y constancia. El destino para el Congreso, haviéndoseme ofrecido por el Pueblo, lo deseché por ser mi presencia en Kentucky muy necesaria á nuestros intentos y consiguientemente se confirió á Mr. Juan Brown. Este caballero, inmediatamente después de su elección al Congreso, intentó retirarse de la conexión que había formado con nosotros, argumentándome con la fuerte razón de la incompatibilidad de conservar un asiento en el Congreso, al mismo tiempo que trataba con el Ministro español por un establecimiento en la Luisiana. Este paso me evidenció claramente quán buena había sido mi precaución, porque si no le hubiera empeñado antes á hacer con nosotros la solicitud al Sr. Gardoqui, hubiera desamparado nuestra causa y manifestado nuestra confianza, sin recelo de aprehensión ó de censura pública. Protesté vivamente contra su proposición, y apelando á la crítica situación de nuestro país, á los deberes con que estamos ligados acia él y á la solemne obligación por la que nos hallamos uno á otro vinculados, hize una viva pintura de las consequencias que necesariamente deben acompañar la unión, fidelidad y perseverancia, oponiendo el contraste del terrible espectáculo que acompañaría la desunión, la traición y caimiento de ánimo. Después de alguna dificultad, resolvió adherir firmemente á nuestro plan y se empeñó en dirigirme regularmente todos los procedimientos del Congreso que pudiesen afectar nuestra causa.

E. Con respecto á mí mismo, me mantendría silencioso, aunque v. s. me ha pedido le declare mis pretensiones, si no me hallase en tan críticas circunstancias; me separé espontáneamente de los Estados Unidos sin tener seguridad de ser admitido por la España; he desechado los honores y recompensas que me ha ofrecido la Gran Bretaña, y declinando la preeminencia con que me cortejaron los Estados Unidos, he empleado mi tiempo, mi propiedad y todas mis facultades en promover los intereses de la monarchía española; por esta conducta me he expuesto á la indignación de la Unión americana, sin saber si mi persona sería protegida, si se me indemnizaría de la pérdida de mis bienes, ó si Su Magestad Católica recompensaría mis trabajos. No estoy descontento, porque conozco que era regular que demostrase clara y evidentemente la solidez de mis principios y mi constancia, antes que pudiese establecer pretensión alguna al favor del rey; pero me lisongeo que las solemnes obligaciones que debo á mi muger y tres hijos pequeños, justificarán la solicitud que ahora expongo á la munificencia de Su Magestad por algún establecimiento que pueda recompensar los actuales sacrificios que he hecho, y asegurarme contra qualquiera golpe de fortuna que pueda padecer por resentimiento de los Estados Unidos, en donde tengo mis bienes. V. S. ha visto la proposición que me ha hecho el Lord Dorchester por medio del Coronel Conolly; pero no he comunicado á v. s. la extensión de sus ofertas, ni lo haré, rezeloso de que se me tache de exagerativo. He asegurado á v. s. que recientemente he rehusado que me nombrasen Miembro del Congreso y por motivos de política promoví este nombramiento á favor de Mr. Juan Brown. Este, Señor, es un hecho que puedo probar; ¿qué más puedo decir de mí? Aborrezco la idea de venalidad, mientras que la modestia, la delicadeza y amor propio, todos á la vez, impiden que estime mi propio valimiento. Por tanto, suplico á v. s. me permita refiera mi situación á la justicia y bondad de Su Magestad, con la observación de que habiendo sido criado en la profesión de las armas, preferiré una comisión militar, porque conozco que la fuerza de mi genio se inclina á la ciencia de la guerra y que en este carácter puedo dar las más fuertes pruebas de fidelidad, lealtad y zelo; á lo que añadiré solamente que en caso de muerte, la asignación que se me haga recaiga á mi muger é hijos.

F. En mi carta de 12 de Febrero, á la que en los términos más expresos debo suplicar á v. s. se refiera, he detallado los procedimientos del pueblo de Kentucky hasta aquella época; después se ha elegido una nueva Convención en virtud de una ley del Estado de Virginia, con facultad para volver á examinar el asunto de la separación y tomar los medios necesarios para obtener su admisión á la Unión como miembro independiente del Cuerpo federal, si juzgan que esto les conviene. Esta Convención fué elegida en Abril y debía convocarse el 24 del presente para continuar en exercicio hasta el primero de Enero de 1791. Pero como el tenor genera de los avisos que recibí de los Estados Atlánticos en los meses de Marzo, Abril y Mayo me induxo á creer que el Congreso había penetrado nuestra política y se alarmó mucho con las medidas que tomaba la Gran Bretaña y la España con respecto á Kentucky y los países del Ouest, se hizo dudoso si sus miedos y zelos no le haría admitirnos en la Unión si nosotros renovásemos nuestra solicitud con este objeto; por tanto, juzgué conveniente cambiar nuestra política y consiguientemente tomé medidas con mis amigos para impedir se hiciese la solicitud, á causa de que nuestra admisión reforzaría los vínculos de la alianza, y una vez que hubiésemos sido hechos parte del pacto federal, nuestra separación se hubiera hecho más dificultosa y más expuesta á objeciones en los ojos del género humano. Habiendo declarado la separación de la Virginia necesaria, é impresionado esta idea en los espíritus del pueblo, es nuestra intención permanecer en el actual estado hasta que puedan presentarse circunstancias que justifiquen el que desechemos el gobierno del Congreso, y nada puede en este caso servirnos tanto como la promesa de protección y apoyo que Su Magestad ha tenido la complacencia de dar graciosamente. Partiré dentro de pocos días y pasando por un camino lleno de dificultades y peligros por medio de naciones yndias, espero Pegar á Kentucky en sesenta días; luego que verifique mi arrivo y prepare mis amigos para la ocasión, me presentaré á la Convención, á cuyos miembros haré conocer las bondadosas y liberales intenciones de Su Magestad; y si las circunstancias fuesen favorables, abrazaré este momento para proponer y esforzar la separación deseada; pero si alguna causa impide el intento en esta coyuntura, tomaré mis medidas y aguardaré ocasión más favorable. Al mismo tiempo pondré toda mi atención al sistema de la emigración, sobre el que trabajaré incesantemente, excitándole por todos los establecimientos del Ouest, para cuyo objeto será esencial que yo despache agentes confidenciales de Kentucky á los respectivos Establecimientos de la otra parte de los Montes, para esparcir el fomento que se da á los emigrantes, promulgando las ventajas que gozan los habitantes de la Luisiana, haciendo conocer la amigable disposición que graciosamente manifiesta Su Magestad en favor de los americanos del Ouest, y para atraer á nuestro interés dos ó tres Notables de los más escogidos en cada distrito. Es superfluo manifestar aquí que la execución de estas indispensables disposiciones dehe producir considerables gastos porque no se encontrará individuo que graciosamente sirva al público, á menos que su personal seguridad esté en ello inmediatamente interesada, y v. s. sabe bien, por las razones arriba mencionadas, que no está en mi poder desembolsar estos gastos; para llenar, pues, las intenciones de la Corte, promover la prosperidad de la Luisiana, que pende de poblarla y de la separación de Kentucky de los Estados Unidos, confío se considerará v. s. bastante autorizado á adelantarme la suma necesaria, que juzgo sea lo menos de siete mil pesos, porque es aún mi obligación asegurar que sin este socorro no puede esperar v. s. otra cosa de mí más que ruegos y buenos deseos, siendo mi actual situación tan crítica y embarazosa, que suprimirá los vigorosos esfuerzos de mi espíritu y me acarreará infinitos trabajos para soportar mi familia y conservar mis particulares negocios.

G. Así, Señor, habiendo dado una vista á lo pasado y examinado el presente estado de nuestro plan político, inquiriendo las causas que pueden perjudicarle, llevemos nuestras ideas adelante, y veamos qué sistema político es el que conviene para acelerar la emigración, conciliar y asegurar el afecto de los emigrantes, firme hacia la Corona, conservar la tranquilidad de la provincia y resguardarla de qualquiera invasión estrangera. Consideraré este importante objeto colectivamente, porque su íntima conexión y dependencia impide su particular examen. El gran aliciente para la emigración es que el tabaco halle despacho en la Luisiana; esta importante materia debe ser cuidadosamente modificada de manera que excite la emigración, removiendo al mismo tiempo todas las causas posibles del futuro descontento, ó quexas; para efectuar esto debe Su Magestad extender la cantidad que anualmente toma, á diez millones de libras; esto satisfará las más vehementes esperanzas de los americanos, y como sería su interés emigrar sin pérdida de tiempo, la provincia ganaría un excesivo aumento de vasallos en diez años. A la verdad es indispensable para el suceso de nuestro plan que se aumente inmediatamente la compra de tabacos, porque si la presente cosecha, que excede en gran manera los dos millones, no se toma, excitará quexas y clamores que, llegando á los Establecimientos americanos, detendrá la emigración en sus principios, y arruinará nuestros nacientes proyectos.

H. Haré todo lo que esté en mi poder para promover la populación de Natchez con preferencia á la de L'Anee á la Graisse, por muchas razones obvias, antes mencionadas; sin embargo, soy firmemente de opinión que el último Puesto es en donde debe establecerse la gran guardia de la provincia; una fuerza respetable apostada tan cerca del Ohío, inspirará confianza á nuestros amigos americanos y disminuirá sus aprehensiones del poder del Congreso; una guarnición de doscientos hombres con una galera esquifada con cinquenta marineros, bastará ampliamente en la actualidad para proteger los Establecimientos de abajo contra qualquiera especie de ultrage, ó qualquiera partido de bandidos que se recele pueda atacar; pero, Señor, no se debe perder tiempo en formar y armar las Milicias por Compañías, Batallones y Regimientos, mandados por los más respetables de sus paysanos, lo que interesará al mismo tiempo el amor propio y honor de los Notables á apoyar el Gobierno y procurará remover la distinción entre vasallos, que es siempre poco política y frecuentemente peligrosa; con tales disposiciones, tomadas con juicio, v. s. tendrá una fuerza respetable siempre pronta á obrar combinada con las fuerzas regladas.

I. Pero, Señor, mientras que estas disposiciones son suficientes para nuestra inmediata comodidad, es nuestro deber mirar adelante á la inmensa populación que debe cubrir las orillas del Misisipí y sus tributarias corrientes, y para asegurar la permanente dicha y conservar la paz del Imperio, debemos medir nuestros designios en una proporcionada escala. Poderosa á la verdad es la consideración. Al presente, las producciones de la Luisiana y Establecimientos americanos son poco considerables, pero en pocos años se mudará la escena. Quando todo este vasto fértil espacio de país al Ouest de los montes Apalaches, lleno de ricos materiales, este pronto á derramar en la Europa la abundante variedad de sus producciones, ¿quáles deben ser las consequencias, si el comercio de la Luisiana continúa en su presente estado? El Tabaco, Cáñamo, Harina, Arroz, Añil, Baca, Puerco, Yerro, Cobre, etc., etc., ¿quién lo recibirá, ó qué se hará de ello? La Real Hacienda no podrá consumirlo todo: el labrador no encontrará el cambio de sus producciones con el mercader por sus efectos: no, podrá éste darle á precios razonables en especie, baxo cuyas circunstancias el Ymperio debe ser atormentado con convulsiones y desmembrado por revoluciones, y la causa de todas estas calamidades, si bien se examina, se encontrará originarse de las trabas con que está ligado nuestro comercio.

Nuestra navegación, limitada al presente á buques españoles, y nuestro comercio á pocos puertos españoles y de las Yslas, la rivalidad, que es el principio vital del comercio, está muerta, y siguen las inmediatas consequencias: nuestras mercancías en géneros secos se venden actualmente á un setenta y cinco, y ciento, y cincuenta por ciento más que en la América del Norte, y el flete de un tonel de Tabaco desde la Nueva Orleans á qualquiera parte de Europa, cuesta tanto como cuatro toneles de qualquiera parte de los Estados Unidos al mismo lugar. Permítame v. s. le observe que esta falta de libertad de comercio recelo perjudicará extremadamente la populación de la Luisiana, ni jamás llegará la Provincia á la riqueza, peso y esplendor á que parece proporcionada por la Providencia, hasta que se remueva esta causa. Sin embargo, Señor, ¡quán simple es el remedio á todos estos tan estupendos males! sea la Nueva Orleans puerto libre baxo todas las necesarias distinciones favorables á la Marina española, y estas amenazantes calamidades se desvanezerán: el transporte del Tabaco será limitado á barcos españoles por un flete razonable, y Cádiz será el depósito general para su recibo, de donde se exportará á qualquiera parte del Mundo, con lo que en menos de cincuenta años, toda la Europa dependerá de la España sobre este artículo, porque luego que el libre comercio del Misisipí se establezca, el cultivo del Tabaco se transferirá enteramente de las partes Orientales á las Occidentales de América, de las exhaustas tierras del Atlántico á los fértiles bosques del Ohío y Misisipí. ¡Qué prodigioso manantial de rentas se nos presenta aquí! En todos los demás respectos, exceptuando tal vez el moderado derecho de tonelada sobre los buques estrangeros, el comercio será libre con los presentes derechos de Aduana para la importación de todas las. manufacturas y comodidades de Europa é Yndias, y nuestras exportaciones sin restricción: entonces nuestras producciones aumentarán y las mercancías baxarán de precio: El hacendado y el habitante obtendrán la debida recompensa á su trabajo, y podrán suministrarse lo superfluo y necesario para su sustento en términos tan favorables como los ciudadanos de los Estados Unidos. Ninguna cosa efectuará con más vigor la completa desunión de las partes del Oriente, y el Ouest de la América, y la navegación interior, exclusivamente concedida á la España: El Misisipí, el Ohío y los ríos que en ellos desaguan, se cubrirán de barcos españoles, esquifados por vasallos españoles. Una vigorosa raza de hombres, bien armados y constituidos, establecerá una impenetrable barrera contra todos nuestros enemigos, con muy poco gasto de la Corona.

Las disposiciones sobre estos principios dispuestos por todo el entendimiento de un Ministerio, producirán los más importantes efectos: la Nueva Orleans vendrá á ser el mayor emporio del comercio en el mundo conocido, porque aquí los suplementos para millones de habitantes deben desembarcarse, y aquí el mercader y el aventurero pueden encontrar todas las producciones de la América del Norte de superior calidad, y en la mayor abundancia: las rentas de la España seguirán el aumento de la agricultura y la extensión del comercio, y estoy persuadido que no exagero quando digo que en menos de un siglo la Corona de España sacará más rentas del solo Puerto de la Nueva Orleans, que el Congreso de los Estados Unidos del comercio de todo el país Atlántico.

¡O señor! si yo poseyese la elocuencia de un angel, todas mis fuerzas y fuego se consumirían en impresionar al Ministerio esta nueva, pero necesaria doctrina. La Luisiana, importante por sí misma quando se considera como la frontera de México, no puede estimarse bastante; esta Provincia, perdida por la España, el Reyno mexicano será conmovido hasta sus cimientos en menos de cincuenta años; en vano puebla la España sus dominios de la Luisiana, en vano. Que se concilie el afecto de los americanos del Ouest, si no puede proporcionarles la venta de sus producciones, ni suministrarles lo que necesiten en los mismos términos que las otras naciones, porque si ellos no pueden vender ó trocar el fruto de su industria, su situación será la misma que la de la más rigorosa reclusión del Misisipí, y las mismas consecuencias deben seguirse; temo que este lenguaje no sea aceptable al Ministerio. Raras veces verdades desagradables son bien recibidas, ni los que predicen mala fortuna bien recompensados; pero, Señor, obrando según los principios que profeso, me siento extremadamente ligado por todos los vínculos que gobiernan los hombres de honor en todo el mundo, para dar mi opinión con candor, y ofrecer los avisos que concibo mexor calculados para promover las miras inmediatas del Soberano y para dar una seguridad permanente á sus extensivos dominios contra todos los daños posibles; para el entendimiento que medita, ningún estudio debe aparecer más importante, ó más racional, que el de evitar infortunios y prevenir todos los males, aunque remotos; en todo tiempo el entendimiento de los prudentes, los tesoros del rico y las facultades del poderoso, se han empleado en estos designios. A la verdad, nos hallamos ahora en un estado de profunda tranquilidad, y los peligros se miran á gran distancia; pero no nos dexemos engañar de las apariencias; negras nubes pueden brevemente amontonarse sobre las cabezas de aquellos cuyo cielo es aora el más brillante, y en medio de la engañosa calma que gozan, la tempestad que los ha de oprimir ha comenzado ya tal vez á fermentar.

J. Observo en las resoluciones del Rey, que S. M. ha tenido graciosamente la bondad de prometer al pueblo de Kentucky todo el favor, socorros ó ventajas consistentes con su Real bondad, en la situación en que pudieren hallarse, conforme á los intereses de sus reynos; permítame v. s., pues, que por su medio solicite un socorro de armas y municiones en favor de este país, que servirá, quando las circunstancias lo exijan, para el momento en que hemos determinado separarnos del Gobierno de los Estados Unidos; debemos armarnos para defendernos contra los yndios ó qualquiera otro enemigo que pueda intentar el embarazar nuestras medidas, y no tenemos en donde buscar este socorro sino en la Nueva Orleans, ó en el Estrecho; si la Corte juzga á propósito acceder á esta solicitud, recomendaré que las armas y municiones destinadas para este servicio se transporten secretamente á L'Ance á La Graisse, de donde en qualquiera evento pueden conducirse á Kentucky en pocos días.

K. Permítame v. s. que haga algunas observaciones sobre un negocio personal; y concluiré este largo escrito. V, s. tendrá presente que en los principios de este negocio consideré muy importante convencer á las gentes de los establecimientos del Ohío que el transpone de las mercancías de esta plaza podía hacerse á menos costo que del Atlántico por encima de los montes Apalaches, y v. s. puede certificar que para establecer principalmente este hecho, embarqué catorce mil pesos en mercancías tomadas en esta ciudad para las caídas del Ohío. Ahora debo informar á v. s. que se hizo el viage; pero por la mala conducta del patrón, el cargamento tubo mucha avería, lo que me ha hecho infinito daño; sin embargo, lo que pretendía quedó claramente establecido á satisfacción de todo el país; de modo, Señor, que á mis particulares expensas queda asegurado un importante punto político: he padecido mucho en la experiencia; sin embargo, con los efectos que pude salvar compré doscientos toneles de tabaco, pagaderos de la cosecha de este año, los que debo recibir á mi regreso á Kentucky. Si v. s., por la restricción con que hasta la hora presente se halla para la compra de este género, no puede mandar satisfacerlos de cuenta de la Real Hacienda, pediré enteramente el principal; por lo tanto, espero que en atención á que, como arriba digo, emprendí este asunto para impresionar á los de Kentucky, que pueden pasarse del comercio de los Estados Atlánticos, me prometerá v. s. recibirlos desde luego al propuesto precio de ocho pesos el quintal, con lo que resarciré á lo menos mi desembolso, no creyendo puede esto de ningún modo perjudicar al Rey. Permítame v. s. acabar aquí mis reflexiones y terminar dos años de asiduo trabajo en la causa de S. M.; seré muy dichoso si estas observaciones parecen con el juicio que he deseado formarlas, y aún más dichoso si producen los efectos que pido con ansi; pero qualquiera que sea su mérito, estoy asegurado de las más puras intenciones en preferir el servir de provecho, al agradar. He dexado á un lado el lenguage de pompa y adulación, y he intentado dirigirme á quien me entiende simple y verdaderamente.

Debo suplicar á v. s. me favorezca con su respuesta á los puntos que la exijan, con la expedición posible, deseando con ansia volver á Kentucky, en donde mi presencia es muy necesaria en la coyuntura presente, hallándose junta la Convención. Tengo la honra de ser, con el mayor respeto, de V. S. el más obediente y humilde servidor.

Jaime Wilkinson.

S.or Brigadier D.n Estevan Miró, Gobernador e Yntendente de las provincias de la Luisiana y Florida Occidental.