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Selección de textos y documentos: Doralicia Carmona Dávila
 

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1518. Intrucciones que dio el Gobernador de Cuba Diego Velázquez a Hernan Cortés
23 de Octubre de 1518

Por cuanto yo Diego Velásquez, acalde, capitán general, e repartidor de los caciques e indios de esta isla Fernandina por sus Altezas, &c., embié los días pasados, en nombre e servicio de sus Altezas, a ver e bojar la isla de Yucatán Santa María de los Remedios, que nuevamente había descubierto, e a descobrir lo demás que Dios Nuestro Señor fuese servido, y en nombre de sus Altezas tomar la posesión de todo, una armada con la gente necesaria, en que fué e nombré por capitán della a Juan de Grijalva, vecino de la villa de la Trinidad de esta isla, el cual me embió una carabela de las que llevara, porque le facía mucha agua, e en ella cierta gente, que los indios de la dicha Santa María de los Remedios le habían herido e otros adolecido, y con la razón de todo lo que le había ocurrido hasta otras islas e tierras que de nuebo descubrió; que la una es una isla que se dice Cozumel, e le puso por nombre Santa Cruz; y la otra es una tierra grande, que parte de ella se llama Ulúa, que puso por nombre Santa María de las Niebes; desde donde me embió la dicha carabela e gente, e me escribió como iba siguiendo su demanda principalmente a saber si aquella tierra era isla, o tierra firme; e ha muchos días que de razón había de haber sabido nueva dél, de que se presume pues tal nueva dél fasta hoy no se sabe, que debe de tener o estar en alguna o estrema necesidad de socorro: e así mesmo porque una carabela, que yo embié al dicho Juan de Grijalva desdel puerto desta cibdad de Santiago, para que con él e la armada que lleva se juntase en el puerto de San Cristóbal de la Havana, porque muy más proveído de todo e como al servicio de sus Altezas convenía fuesen, cuando llegó donde pensó fallarle, el dicho Juan de Grijalva se había fecho a la befa e era ido con toda la dicha armada, puesto que dejó aviso del viaje que la dicha carabela había de llebar; e como la dicha carabela, en que iban ochenta o noventa hombres, no fallo la dicha armada, tomó el dicho aviso, y fué en seguimiento del dicho Juan de Grijalva; y según pareze e se ha sabido por información de las personas feridas e dolientes, que el dicho Juan de Grijalva me embió, no se había juntado con él, ni della había habido ninguna nueba, ni los dichos dolientes ni feridos la supieron a la buelta, puesto que vinieron mucha parte del viaje a costa de la isla de Santa María de los Remedios por donde habían ido; de que se presume que con tiempo forzoso podría de caer hacia tierra firme, o llegar a alguna parte donde los dichos ochenta o noventa hombres españoles corran detrimento por el navío, o por ser pocos, o por andar perdidos en' busca del dicho Juan de Grijalva puesto que iban muy bien pertrechados de todo lo necesario: además de esto porque después que con el dicho Juan de Grijalva embié la dicha armada, he sido informado de muy cierto por un indio de los de la dicha isla de Yucatán Santa María de los Remedios, como en poder de ciertos caciques principales della están seis cristianos cautibos, y los tienen por esclavos, e se sirven dellos en sus haciendas, que los tomaron muchos días ha de una carabela que con tiempo por allí diz que aportó perdida, que se cree que alguno dellos debe serNicuesa capitán, que el católico rey D. Fernando de gloriosa memoria, mandó ir a tierra firme, e redimirlos sería grandísimo servicio de Dios Nuestro Señor e de sus Altezas; por todo lo cual pareciéndome que al servicio de Dios Nuestro Señor e de sus Altezas convenía embiar así en seguimiento e socorro de la dicha armada quel dicho Juan de Grijalva llebó, y busca de la carabela que tras él en su seguimiento fué, como a redimir si posible fuese los dichos cristianos que en poder de los dichos indios están captibos; acordé habiendo muchas veces pensado, e pesado, e platicádolo con personas cuerdas, de embiar como embié otra armada tal e también bastecida e aparejada ansí de navíos e mantenimientos como de gente e todo lo demás para semejante negocio necesario; que si por acaso a la gente de la otra primera armada, o de la dicha carabela que fué en su seguimiento hallase en alguna parte cerca de infieles, sea bastante para los socorrer o descercar; e si ansí no los hallare, por sí sola pueda seguramente andar e calar en su busca todas aquellas islas tierras, e saber el secreto dellas, y facer todo lo demás que al servicio e de Dios Nuestro Señor cumpla e al de sus Altezas combenga; e para ello he acordado de la encomendar a vos Fernando Cortés, e os imbiar por capitán della, por la esperiencia que de vos tengo del tiempo que ha que en estaisla en mi compañía habéis servido a sus Altezas, confiando que sois persona cuerda, y que con toda la pendencia e zelo de su real servicio daréis buena razón en cuenta de todo lo que por mí en nombre de sus Altezas os fuere mandado acerca de la dicha negociación, y la guiaréis o encaminaréis como más al servicio de Dios Nuestro Señor e de sus Altezas combenga; y porque mejor guiada la negociación de todo vaya, lo que habéis de fazer, y mirar, e con mucha vigilancia y deligencia inquirir e saber, es lo siguiente:

Hágase el servicio de Dios en todo, y quien saltare castíguese con rigor.

Castigaréis en particular la fornicación.

Prohibiréis dados y naipes, ocasión de discordias y otros excesos.

Ya salido la armada del puerto desta cibdad de Santiago en los otros, dotaréis desta este cuidado no se haga agravio a españoles ni indios.

Tomados los bastimentos necesarios en dichos puertos, partiréis a vuestro destino, haciendo antes alarde de gente o armas.

No consentiréis vaya ningún indio ni india.

Salido al mar y metidas las barcas, en la de vuestro navío visitaréis los otros, y reconoceréis otra vez la gente con las copias de cada uno.

Apercibiréis a los capitanes y maestres de los otros navíos que jamás ,se aparten de vuestra conserva, y haréis cuanto convenga para llegar todos juntos a la isla de Cozumel Santa Cruz, donde será vuestra derecha derrota.

Si por algún caso llegaren antes que vos, les mandaréis que nadie sea osado a tratar mal a los indios, ni les diga la causa porqué vais, ni les demande o interrogue por los cristianos captibos en la isla de Santa María de los Remedios: digan solo que vos hablaréis en llegando.

Llegado a dicha isla de Santa Cruz veréis y sondearéis los puertos, entradas, y aguadas, así della como de Santa María de los Remedios, y la punta de Santa María de las Niebes, para dar cumplida relación de todo.

Diréis a los indios de Cozumel, Santa Cruz, y demás partes, que vais por mandado del rey a visitarles: hablaréis de su poder y conquistas, individuaydq las hechas en estas islas y tierra ,firme, de sus mercedes a cuantos les 'sirven; que ellos se vengan a su ovediencia y den muestras dello, regalándole como los otros han hecho, con oro, perlas, &c., para que eche de ver su buena voluntad y les favorezca y defienda: que yo les aseguro de todo en su nombre: que me pesó mucho de la batalla que con ellos hoyo Francisco Hernández, y Os embió para darles a entender como Su Alteza quiere que sean bien tratados, &c.

Tornaréis entera información de las cruces que diz se hallan en dicha isla Santa Cruz, adoradas por los indios, del origen y causas de semejante costumbre.

En general sabréis cuanto concierne a la religión de la tierra

Y cuidad mucho de doctrinarios en la verdadera fe, pues ésta es la causa principal porque sus Altezas permiten estos descubrimientos.

Inquirir de la armada de Juan de Grijalva, y de la carabela que llevó en su seguimiento Cristóv. de Olid.

Caso de juntaros con la armada, búsquese la carabela, y concertad dónde podréis juntaros otra vez todos.

Lo mismo haréis si primero se halla la carabela.

Iréis por la costa de la isla de Yucatán Santa María de los Remedios, do están seis cristianos en poder de unos caciques a quienes dice conocer Melchor indio de allí, que con vos lleváis. Tratadlo con mucho amor, para que os le tenga y sirva fielmente. No sea que os suceda algún daño, porque los indios de aquella tierra en caso de guerra son mañosos.

Dondequiera, trataréis muy bien a los indios.

Cuantos rescates hiciéredes meteréis en arca de tres llaves, de que tendréis vos una, las otras el veedor y el tesorero que nombráredes.

Cuando se necesite hacer agua, leña, &c, embiaréis personas cuerdas al mando dél de mayor confianza, que ni causen escándalo ni se pongan en peligro.

Si dentro la tierra viereis alguna población de indios que ofrecieren amistad, podréis ir a ella con la gente más pacífica y bien armada, mirando mucho en que ningún agravio se les haga en sus bienes y mujeres.

En tal caso dejaréis a muy buen recabdo los navíos; estaréis muy sobre aviso que no os engañen ni se entrometan muchos indios entre los españoles, &c.

Avisdo que placiendo a Dios Nuestro Señor hayáis los Xnos. que en la dicha isla de Santa María de los Remedios están captibos, y buscado que por ella hayáis la dicha armada e la dicha carabela, seguiréis vuestro viaje a la punta llana ques el principio de la tierra grande que agora nuevamente el dicho Juan de Grijalva descubrió, y correréis en su busca por la costa delta adelante buscando todos los ríos e puertos della fasta llegar a la bahía de San Juan, y Santa María de las Niebes, que es desde donde el dicho Juan de Grijalva me embió los heridos e dolientes, e me escribió lo que hasta allí le había ocurrido; e allí halláredes, juntaros e ir con el J.; porque entre los españoles que lleváis o allá están no haya diferencias, ...cada uno tenga cargo de la gente que consigo lleva, ...y entramos muy conformes, consutaréis lo que más convenga conforme a esta instrucción, y a la que Grijava llevó de sus Paternidades y mías: en tal caso los rescates todos se harán en presencia de Francisco de Peñalosa, veedor nombrado por sus Paternidades.

Inquiriréis las cosas de las tierras a do llegareis, así morales como física, si hay perlas, especiería, oro, &c., particularmente en Santa María de las Niebes, de donde Grijalva me embió ciertos granos de oro por fundir e fundidos.

Cuando saltéis en tierra sea ante vuestro Sno. y muchos testigos, y tomaréis posesión della con las solemnidades usadas: inquirid la calidad de las gentes: porque diz que hay gentes de orejas grandes y anchas, y otras que tienen las caras como perros, ...a qué parte están las Amazonas, que dicen estos indios que con vos lleváis, que están cerca de allí.

Las demás cosas dejo a vuestra prudencia, confiando de vos que en todo toméis el cuidadoso cuidado de hacer lo que más cumpla al servicio de Dios y de SS. AA.

En todos los puertos de esta isla do hallareis españoles que quieran ir con vos, no llevéis a quien tuviese deudas, si antes no las paga o da fianzas suficientes.

Luego en llegando a Santa María de las Niebes, me embiaréis en el navío que menos falta hiciere, cuanto hubiéredes rescatado y hallado de oro, perlas, especiería, animales, aves, &c., con relación de lo hecho y de lo que pensáis hacer, para que yo lo mande y diga al rey.

Conoceréis conforme a derecho en las causas civiles y criminales que ocurran, como capitán desta armada con todos los poderes, &c., &c.

Fechada en esta ciudad de Santiago puerto desta isla Fernandina, a 23 de Oct. de 1518.