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Hidalgo inicia la insurgencia con una arenga conocida como el “Grito de Independencia”

16 de Septiembre de 1810

Al amanecer de este día, Miguel Hidalgo y Costilla, cura de Dolores, Guanajuato, inicia el movimiento insurgente de México con una arenga conocida como el grito de Independencia: (Ver Documento)

“Llegó el momento de nuestra emancipación; ha sonado la hora de nuestra libertad; y si conocéis su gran valor, me ayudaréis a defenderla de la garra ambiciosa de los tiranos. ¡Viva, pues, la Virgen de Guadalupe! ¡Viva la América, por la cual vamos a combatir!"

Con gente del pueblo y prisioneros de la cárcel de la localidad, se encaminan a Guanajuato; en San Miguel el Grande, se les une el Regimiento de la Reina, con Allende, Aldama, y Abasolo. (Ver Documento)

Fernando Serrano Migallón, en El Grito de Independencia, escribe: “… El movimiento había dado un gran paso. A la voz del cura, estalla súbitamente la cólera contenida en los oprimidos. Y la primera gran revolución de la América hispana se inicia. Con el tiempo, la arenga del párroco en aquel amanecer llegará a denominarse "El Grito de Dolores". Diversos historiadores citado ese acontecimiento, pero sus versiones difieren. Podrían considerarse dos como las más apegadas a la verdad histórica:

a)

"MEXICANOS:
¡Mueran los Gachupines!
¡Muera el mal Gobierno!
¡Viva Fernando VII!
¡Viva la América libre!
¡Viva la Virgen de Guadalupe!"

b)

"MEXICANOS:
¡Viva la Religión!
¡Viva Nuestra Madre Santísima de Guadalupe!
¡Viva Fernando VII!
¡Viva la América!
¡Muera el mal gobierno!"

Este “Grito de Dolores” será conmemorado por primera vez por Guadalupe Victoria en 1827; en adelante, los siguientes presidentes continuarán la tradición, pero durante el porfiriato la fecha del festejo será cambiada al día 15 por la noche, para hacerlo coincidir con el cumpleaños del general Porfirio Díaz.

Al momento del inicio de la insurgencia, la sociedad novohispana está formada por un 17.5% de españoles peninsulares (la minoría) y criollos (muchos ilustrados y con grandes fortunas); un 60% de indígenas (la mayoría monolingüe) organizados en corporaciones; un 22% de castas (mestizos, mulatos, etc.) dedicadas a la minería, a las artesanías, al  transporte, al servicio doméstico y actividades similares, o bien a la mendicidad y malvivencia en las ciudades; y un 5% de negros, en parte esclavos de las haciendas azucareras. Obviamente, los peninsulares, burócratas de paso o residentes permanentes, son quienes tienen todos los derechos; les siguen los criollos que están marginados de algunos cargos, y el resto está excluido en grado creciente hasta la condición de esclavo.

A grandes rasgos, el proceso de la independencia iniciado hoy, se dividirá en cuatro etapas:

1.- Desde el Grito de Dolores hasta la batalla del Puente de Calderón en 1811, época en que los insurgentes pelean con más pasión que estrategia y los realistas no ofrecen gran resistencia.

2.- Cuando Morelos se une al movimiento en 1811, hasta la toma del fuerte de San Diego en Acapulco, en agosto de 1813; época en que la suerte favorece el resultado de las batallas a favor de los insurgentes.

3.- Después de la muerte de Morelos hay vacío de poder y Calleja logra que técnicamente los realistas ganen la guerra; sin embargo, Vicente Guerrero sigue en pié de lucha. Esta etapa termina con la firma del Plan de Iguala el 24 de febrero de 1821.

4.- De esa fecha hasta el 27 de septiembre cuando entra a la ciudad de México el Ejército Trigarante, casi todo realista, al mando de Agustín de Iturbide, para proclamar la independencia.

Sobre el significado de la Revolución de Independencia, Enrique Florescano dirá: “Instantáneamente el acto político liberador creó una perspectiva histórica nacional, encauzó todos los recursos del presente a levantar los cimientos de la nueva nación”

Doralicia Carmona: MEMORIA POLÍTICA DE MÉXICO.