9 de Septiembre de 1847
Los dieciséis soldados irlandeses del Batallón de San Patricio, ahorcados este día en San Ángel por las tropas invasoras americanas, habían formado parte del ejército norteamericano; pero que al llegar y ver la injusticia de la guerra habían formado su batallón dentro de las fuerzas mexicanas.
Se habían enlistado al ejército norteamericano con la esperanza de obtener las ventajas ofrecidas. Fieles a sí mismos en cuanto a sus ideales de libertad y considerando injusta la guerra -muy similar a la que los irlandeses sostenían contra los ingleses-, se integraron a las filas nacionales doscientos sesenta de ellos. Juan O'Reilly, fue el primer voluntario.
O'Reilly había nacido en Irlanda en 1795, muy joven se involucró con rebeldes que luchaban contra los ingleses; luego, perseguido, se embarcó y llegó al Canadá; pasó a Estados Unidos, se enlistó. Desertó cuando se enteró de las causas de la guerra y fue cuando se integró a las filas nacionales. Después de la caída de Matamoros, se incorporaron cuarenta irlandeses y cuatro esclavos negros. Al poco tiempo ya era comandante del Batallón de San Patricio que también incluía alemanes y poloneses quienes con heroísmo lucharon en las más importantes batallas libradas durante la guerra. Por el color de su piel y los cabellos el pueblo les llamó "los colorados".
Cuando hubieron formado dos compañías, fueron reconocidos como elementos oficiales del Ejército Nacional, se les ofrecieron doscientos acres de tierra, además del fusil que se les entregaría y una cantidad en efectivo. En las batallas, los irlandeses eran reconocidos porque combatían bajo una bandera blanca y verde que llevaba como escudo el arpa de Erin y la torre de Sharmock y tenía un bordado verde con el nombre de su capitán O’Reilly.
La mayoría de los irlandeses murió en batalla, quedaron sólo setenta y dos que fueron hechos prisioneros en la batalla de Churubusco y luego juzgados. (Ver Documento).
En Tacubaya, la corte marcial juzgó a veintinueve irlandeses que hizo prisioneros en las acciones del 20 de agosto; sentenciados a la horca, a nueve de ellos se les conmutó la sentencia con castigos corporales.
Este día 9 de septiembre, se cumple la sentencia en San Ángel y dieciséis de ellos son ahorcados; al día siguiente, serán cuatro en Mixcoac, luego treinta; los demás en Tacubaya el 13 de septiembre siguiente. “Hubo gran empeño de parte de los individuos del gobierno mexicano, de algunos extranjeros respetables, del arzobispo y de diversos eclesiásticos, y hasta de las señoras de San Ángel y Tacubaya, para salvar á estos desgraciados; pero nada se consiguió de Scott, que más adelante hizo aparecer á nuestro gobierno como único y verdadero verdugo de aquellos hombres por haber provocado y favorecido su deserción…”
El contenido de este texto pertenece a la publicación: MEMORIA POLITICA DE MÉXICO de Doralicia Carmona para leer más adquiera la edición completa
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