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1º de septiembre de 1869
En el patio de una escuela es pasado por las armas en Chalco. Antes de que dispararan los fusiles sobre su cuerpo, el estudiante gritó: “¡Viva el socialismo!”. Se había levantado en armas para reemplazar al gobierno que creía corrupto colaborador de los hacendados, por poblados con gobiernos autónomos. Con un pequeño grupo de seguidores había invadido las haciendas en la zona de Chalco y Texcoco. Después de ser detenido por los soldados y rescatado en Chalco por sus seguidores, extendió sus actividades a Morelos en el sur, al este en San Martín Texmelucan y al oeste hasta Tlalpan. Chávez López era un elocuente orador que atraía a los campesinos prometiéndoles tierras de las haciendas. Y así lo hacía, conforme se apoderaba de una hacienda, distribuía la tierra entre los campesinos. Con este apoyo pudo vencer varias veces al ejército y escapar. En Actopan estableció su campamento, ahí fue sorprendido, derrotado y detenido por el ejército juarista.
Meses atrás, el estudiante se había incorporado al grupo de Plotino Rhodakanaty, que operaba en Chalco con propósitos subversivos y que había podido organizar un Grupo de Estudiantes Socialistas.
Alberto Jiménez Morales (La Casa del Obrero Mundial) cuenta que en abril de ese año, Chávez López había lanzado en Chalco un Manifiesto dirigido a “todos los oprimidos y pobres de México y del Universo”, del que sobresalen conceptos que sintetizan la tesis anarquista mexicana de aquella época. “Ha llegado la hora de conocer a los hombres con el corazón bien puesto; ha llegado el día en que los esclavos se levanten como un solo hombre reclamando sus derechos pisoteados por los poderosos” –Comienza afirmando el documento–. Después se lee lo siguiente: “Hermanos: ha llegado el momento de despejar el campo, de pedir cuentas a los que siempre nos las han exigido; es el día de imponer deberes a quienes sólo han querido tener derechos. Los que se han aprovechado de nuestra debilidad física, moral e intelectual se llaman latifundistas, terratenientes o hacendados. Los que pacientemente nos hemos dejado arrebatar lo que nos corresponde nos llamamos trabajadores, proletarios o peones”.
Después de hacer patético relato de las condiciones en que se vivía en las tiendas de raya y de acusar a la Iglesia católica de ser aliada de los explotadores y del ejército, grita a todos su ideal: “Queremos abolir todo lo que sea señal de tiranía entre los mismos hombres, viviendo en sociedades de fraternidad y mutualismo y estableciendo la República Universal de la Armonía”. El párrafo final de este angustiado Manifiesto expresa lo que sigue: “Alcemos nuestra cara buscando con serenidad nuestra salvación, que radica en nosotros mismos. Queremos tierras, queremos trabajo, queremos libertad. Necesitamos salvarnos de todos los padecimientos, necesitamos salvar el orden; en fin, lo que necesitamos es el establecimiento de un pacto social entre los hombres a base de respeto mutuo. ¡Viva el Socialismo! ¡Viva la Libertad!”
Rhodakanaty, de ideas anarquistas, seguidor de las ideas de Proudhon y Fourier, fue un agitador griego que llegó a México en 1861 procedente de España, con el propósito de fundar colonias agrícolas en las tierras que el gobierno de Comonfort ofrecía a los inmigrantes extranjeros. Publicó la Cartilla Socialista y se dedicó a organizar secretamente a obreros y estudiantes para realizar tareas subversivas en la ciudad de México y en poblaciones vecinas. Así se fundó la Sociedad Mutualista del Ramo de Hilados y Tejidos del Valle de México, que agrupaba obreros textiles de “San Ildefonso”, en Tlalnepantla, y los de “La Colmena”, en México, y que el 10 de junio de 1865 se pusieron en huelga, pero que fueron reprimidos duramente por las tropas imperiales de Maximiliano nueve días más tarde.
Santiago Villanueva, perteneciente también al grupo de Rhodakanaty, realizó la primera huelga exitosa en el Distrito Federal el 8 de julio de 1868, en la fábrica textil “La Fama Montañesa”, situada en Tlalpan, por la cual lograron mejores condiciones de trabajo y reducción de las horas de jornada para las operarias.
Así, el grupo de Rhodakanaty comenzó a agitar a los obreros de Chalco. Ahí se incorporó a ellos Julio Chávez que hoy muere fusilado.
El movimiento campesino de Chávez será el primero en la historia de México, que demandará la reorganización de la sociedad y que luchará por la formación de sociedades agrícolas autónomas.
En 1886 Rhodakanaty regresará a Europa, pero sus ideas germinarán en la prensa obrera, en el Magonismo, en el Partido Liberal y Regeneración, así como La Casa del Obrero Mundial.
Doralicia Carmona. MEMORIA POLÍTICA DE MÉXICO.
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