Julio 6 de 1988
En la noche de hoy, el presidente de la Comisión Federal Electoral y secretario de Gobernación, Manuel Bartlett Díaz, anuncia que no se podrán dar a conocer de manera inmediata y clara las cifras de la votación para presidente de la República, en virtud de una falla en el sistema de cómputo. El anuncio anula la intención de la reforma electoral reciente de acortar el tiempo entre la emisión y el cómputo de los votos, por lo que de inmediato la “caída del sistema” provoca la sospecha de que los resultados no favorecen al candidato del PRI. La desconfianza crece por las muchas irregularidades registradas durante la jornada electoral que no pudieron convertirse en impugnaciones formales debido a lo complejo y complicado del sistema; por la lentitud con que había fluido la información; y por la difusión de algunos resultados sin que se hubiera cerrado la votación, como en Hidalgo.
En la madrugada del día siguiente, el presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, hará públicas las cifras preliminares de los resultados de la votación, a pesar de que todos los partidos han acordado esperar las cifras oficiales, obviamente, el ganador será Carlos Salinas de Gortari. La demora de las autoridades electorales en dar a conocer los resultados, pone en duda su objetividad, imparcialidad, transparencia y certeza.
Dos años atrás, dentro de un contexto de abandono del nacionalismo revolucionario por el neoliberalismo, de bajas de los precios del petróleo y de caída de la Bolsa de Valores, que provocaron la mayor devaluación histórica del peso, y de creciente malestar popular, el gobierno de Miguel de la Madrid realizó reformas legales en materia electoral que tuvieron el propósito fundamental de mantener la posición hegemónica del PRI en las elecciones de 1988. Para contar con la aprobación de todos los partidos, se les hicieron algunas concesiones, entre ellas: se amplió el número de diputados de representación proporcional (pero el PRI participó por primera vez en el reparto de estas curules); se amplió el acceso a los medios de comunicación y al financiamiento público; y se creó el Tribunal de lo Contencioso Electoral, pero en la práctica, la propia legislación dificultaba comprobar el fraude electoral. En contraste, el PRI obtuvo la mitad de los votos en la Comisión Federal Electoral, la cual siguió siendo presidida por el Secretario de Gobernación. Sin embargo, la flexibilidad de las reglas para presentar candidaturas comunes por varios partidos, que contenía la nueva legislación, permitió que se colaría a las elecciones presidenciales, el movimiento de oposición más importante de los últimos cuarenta años.
En agosto de 1987, el PRI escogió como candidato a Carlos Salinas de Gortari, tras un proceso interno de selección en el que participaron Alfredo del Mazo, Manuel Bartlett, Ramón Aguirre, Miguel González Avelar y Sergio García Ramírez. Pero su designación fue vista como un afianzamiento de las políticas neoliberales, con las que muchos priístas estaban en desacuerdo; pero lo más importante, fue que decidió a la Corriente Democrática del PRI, fundada meses antes y encabezada por Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo, entre otros connotados personajes con larga trayectoria partidista, a buscar un camino propio. Así nació el Frente Democrático Nacional en enero de 1988, que apoyó la candidatura presidencial de Cárdenas, para oponerse a la política económica seguida por Miguel de la Madrid y tratar de unificar a la izquierda mexicana y a las organizaciones sociales que buscaban la democratización del país,así como atraer a la opinión pública antipriísta; Heberto Castillo candidato presidencial del Partido Mexicano Socialista PMS declinó su postulación y se unió a Cárdenas. Por su parte, el PAN, que había resentido la imposición del PRI en Chihuahua en 1986, postuló a Manuel J. Clouthier, un empresario neopanista, carismático y caudillesco, opuesto a Cárdenas, con amplio prestigio en las organizaciones empresariales y célebre por sus enfrentamientos con los presidentes Echeverría y López Portillo.
Los otros candidatos de menor relevancia electoral, pero sí ideológica fueron Gumersindo Magaña del Partido Demócrata Mexicano PDM, luchador social de derecha formado en el movimiento sinarquista; y Rosario Ibarra del Partido Revolucionario de los Trabajadores PRT, defensora de los presos, perseguidos y desaparecidos políticos..
El centro de la campaña presidencial fue la lucha entre el PRI, que ofrecía su proyecto modernizador, el FDN, que denunciaba que ese proyecto obedecía a los intereses de un grupo de empresarios y defendía los principios de la revolución, y el PAN, que denunciaba los vicios del priísmo y clamaba por la democratización y el estado de derecho; pero sólo el FDN logró ubicarse como el verdadero adversario del PRI, en tanto que el PAN, distribuía sus ataques entre el FDN y el PRI. Ante le movilización generada por el FDN, los medios de comunicación tuvieron que abrirse al discurso cardenista, pero casi al término de la campaña dos de sus estrategas fueron asesinados
Las cifras oficiales de los resultados electorales serán dadas a conocer varios días después de la elección: Salinas de Gortari 50.7% de los votos; Cuauhtémoc 31%; y Manuel Clouthier, 16.8% de los votos. El resto de los candidatos no registrarán votación relevante y perderán su registro. Llamará la atención que el candidato del PRI, gane sólo por mayoría relativa; que Cárdenas ocupe el segundo lugar por arriba del PAN; el alto abstencionismo de un 40%; la no contabilización de los votos anulados y por candidatos no registrados, que se interpretará como un ardid para aumentar la proporción del voto a favor del candidato del PRI; así como la abundancia de casillas “zapato” (100% de votos a favor del PRI) en las zonas rurales.
En los días y meses siguientes, Cárdenas se declarará triunfador y pedirá la anulación de las elecciones; convocará a la movilización popular en defensa del sufragio y tratará de ganar el apoyo de por lo menos once presuntos diputados priístas en el Colegio Electoral (conforme a la ley la Cámara de Diputados erigida en Colegio Electoral califica la elección presidencial), para que reconocieran su victoria o anularan la elección. Después de muchos actos y manifestaciones de protesta por el supuesto fraude electoral y de exigir la renuncia de Salinas, Cárdenas y sus seguidores optarán por organizar el Partido de la Revolución Democrática PRD.
Por su lado, Clouthier convocará a la resistencia civil, y tratará de coordinar sus acciones con Cárdenas y Rosario Ibarra. Pero el PAN optará por reconocer el triunfo de Salinas, y junto con el PRI apoyará la no apertura de los paquetes electorales y la quema de las boletas. A partir de esta decisión de no impedir la toma de posesión de Salinas, el PAN podrá obtener varias gubernaturas, entre ellas las de Baja California, Chihuahua y Guanajuato.
El 10 de septiembre siguiente, la Cámara de Diputados erigida en Colegio Electoral, declarará válidas las elecciones y presidente electo a Salinas por el voto de 263 diputados, de los cuales 260 serán del PRI, con 83 votos en contra y en ausencia de 150 diputados de la oposición. Durante una de las sesiones de este Colegio, el diputado federal Vicente Fox, más de una década después presidente de México, se colocará las boletas electorales del fraude a manera de orejas de ratón para ridiculizar a Carlos Salinas de Gortari.
El gran perdedor a largo plazo de las elecciones de 1988, será el PRI, pues además de que su candidato llegará a la presidencia en una situación de debilidad inusitada, tendrá la menor votación desde su fundación y no contará por primera vez en su historia, con el control de los dos tercios de la Cámara de Diputados, de modo que en adelante requerirá de otra fuerza política para poder realizar reformas constitucionales. A partir de entonces, el reclamo generalizado de democratización, desencadenará una serie de cambios que culminarán con la salida del PRI del gobierno de la República en el año 2000.
Doralicia Carmona: MEMORIA POLÍTICA DE MÉXICO.
|