A convocatoria del presidente Carranza, se crea la Confederación Regional Obrera Mexicana CROM en Saltillo, Coahuila.

1º de mayo de 1918

Luís N. Morones preside la asamblea constituyente de la Confederación Regional Obrera Mexicana CROM, con la participación de 115 delegados procedentes de 18 entidades federativas que representan a siete mil trabajadores metalúrgicos, electricistas, textiles, ferrocarrileros, tranviarios, mineros, artesanos y jornaleros agrícolas. Su lema es “Salud y Revolución Social”.

Morones es elegido secretario general por 85 votos contra 6, de la nueva Confederación que nace dominada por el Grupo Acción, organismo de carácter político, creado también por Morones este mismo año, al que pertenecen Ezequiel Salcedo, Celestino Gasca, Ricardo Treviño, José M. Tristán, Juan Rico, Eduardo Modena y Fernando Rodarte.

En su declaración de principios, se reconoce la existencia de dos clases sociales y el derecho de los explotados a luchar contra los explotadores para procurarse un mejoramiento económico y moral, mediante la organización de sindicatos, federaciones y confederaciones. Adopta como táctica la “acción múltiple”, a diferencia de la “acción directa” de los anarquistas.

Su nombre de “Mexicana”, pretende resaltar su propósito de “estudiar y resolver todos aquellos problemas que afectan a México como nación”, así como su no afiliación a la III Internacional; pero los grupos  anarquistas y socialistas que también participan en la nueva organización, logran añadirle la palabra “Regional”, para vincular a la nueva organización con la lucha de los proletarios de todo el mundo.

Por su parte, la Federación de Sindicatos Obreros del Distrito Federal, adherida a la CROM, señala que “no se trata de destruir el capital; se trata de consolidar el trabajo y el capital, armónicamente”.

 Durante el congreso de su constitución, se acordaron las siguientes demandas legislativas:

“1.-  Exigimos al gobierno del centro y a los de los Estados, la inmediata reglamentación del artículo 123 constitucional, para su pronta aplicación por parte de los encargados de ejecutar las leyes, teniendo en cuenta al hacerse la reglamentación que se cita, la opinión de los trabajadores en los lugares donde se legisle.

“2.- El Congreso Obrero Nacional declara terminantemente que es de urgente necesidad solucionar satisfactoriamente para los intereses obreros, las dificultades creadas por los procedimientos llevados a cabo por el elemento patronal, al amparo de la ley, y que a continuación se expresan:

“A.- teniendo en cuenta que las resoluciones de las Juntas de Conciliación y Arbitraje que tienden a beneficiar a los trabajadores no se llevan a la practica por las autoridades  encargadas de ejecutarlas en un plazo perentorio, y si se procura por parte de estas retardar o notificar los acuerdos de referencia, los obreros representados en el Congreso piden a las respectivas Legislativas de los Estados, que los acuerdos de las Juntas de conciliación y Arbitraje causen ejecutoria tres días después de dictado el fallo, sin más trámite que la notificación a loa acuerdos sin que proceda el amparo por lo acuerdos que dicte la Junta de conciliación y Arbitraje.

“B.- Pedimos la no procedencia del amparo cuando estos lesionen directamente los intereses de una Corporación obrera.

“C.- En vista de los males que acarrea al elemento trabajador la celebración de contratos aislados, los contratos de trabajo que se celebren entre patrones y obreros deberán ser por mediación  de las agrupaciones a que pertenezcan.

“3.- Si los procedimientos propuesto simplifican una reforma parcial o total de las disposiciones legales actualmente en vigor, exigimos la derogación o modificación inmediata de acuerdo con las necesidades especificadas.

“4.- considerando que el trabajador debe tener el mayor tiempo de descanso posible, el Congreso reconoce que debe implantarse la semana inglesa de trabajo con goce de salario integro.”

La nueva confederación tuvo como antecedente el congreso preliminar obrero reunido en Veracruz en marzo de 1916, en el que se definieron dos tendencias: la anarcosindicalistas que consideraba la “acción directa”, esto es, que los trabajadores deben luchar directamente contra sus patrones, sin intermediarios de ninguna índole; y la “acción múltiple”, que supone que la lucha de los trabajadores es una lucha por el poder político, en la cual deben valerse no sólo de sus sindicatos sino también de organismos partidarios para arribar al “socialismo”. Dada la represión contra los obreros desatada por Carranza, “no esperaremos que nuestros diputados consigan para los obreros grandes mejoras ni mucho menos que lleven a cabo todas nuestras aspiraciones; pero si pueden ser una ayuda eficaz para nuestros movimientos emancipadores. El objeto es que los sindicatos tengan, en caso necesario, donde escudarse, y que si por desgracia vuelve a llegar el momento en que las bocas de los famélicos estén amordazadas haya compañeros en posibilidad de hacer oír la voz de los parias oprimidos.”

Con el surgimiento de la nueva confederación se manifiesta la asociación entre el estado nacido de la revolución y las agrupaciones sindicales, pues surge del patrocinio del gobierno, que necesita de la mediación de Morones para controlar a los obreros. Por eso, la CROM tratará de erigirse en la organización de toda la clase obrera, competirá con violencia con los sindicatos católicos y patronales y tratará de impedir el surgimiento de sindicatos independientes. Además, desarrollará nexos con la American Federation of Labor AFL, dirigida por Samuel Gompers, en los Estados Unidos.

En agosto de 1919,  Morones propondrá a los candidatos presidenciales los siguientes puntos:

“I.-... que exista un Ministerio… para resolver todo lo relacionado con los intereses de los trabajadores que se titule: Ministerio del trabajo y  que este a cargo de persona identificada con las necesidades morales y materiales de los mismos.”

“II.- Que mientras se lleve a efecto la iniciativa del punto primero, sea nombrada una persona que tenga la identificación que señale el mismo punto, para que ocupe la Cartera de Industria, Comercio y Trabajo.

“III.- Que en la Secretaría de Agricultura y Fomento se de cabida a un elemento suficientemente apto en el ramo, y que a ese elemento le sean atendidas todas las indicaciones razonadas que sobre tal aspecto haga.”

“IV.- Que para el nombramiento de las personas que señalan los puntos I,II,III se tome en consideración la opinión de los representantes del Partido Político que se forme a iniciativa de los suscritos, siendo condición para aquellos que reúnan las facultades propias para el desempeño del empleo.”

“V.- Que tan luego como esté aprobada la Ley del Trabajo, su promulgación sea inmediata poniendo el Poder Ejecutivo de la Unión, todo lo que este de su parte para el mejor cumplimiento de la misma.”

“VI.- Que se reconozca la personalidad legal del Comité Central de la CROM, para tratar directamente con el Ministerio del Trabajo, o en su defecto, con el Poder Ejecutivo de la Unión, todos los asuntos relacionados con las agrupaciones de la República.”

“VII.- Que se designe por lo menos un día cada semana para el efecto del punto anterior salvo casos excepcionales que de suyo indicaran esa necesidad.”

“VIII.- Que se den las facilidades necesarias para que puedan llevarse a la práctica todos los acuerdos tendientes a lograr el bienestar y progreso cultural de los trabajadores, a que han llegado los Congresos obreros efectuados en las ciudades de Saltillo... y  Zacatecas, así como para los que se tomen en Congresos futuros.”

“IX.- Que se tomen en consideración las opiniones de los representantes de la organización obrera en el país, cuando se trate de llevar a cabo, por parte del ejecutivo, reformas o procedimientos de interés general.”

“X.- Que se den las facilidades necesarias para la propaganda y organización obrera en el país.”

“XI.- Que se den las facilidades necesarias para la propaganda de unificación obrera en el exterior de la República, con el objeto de estrechar las relaciones de pueblo a pueblo y así poder conjurar cualquier peligro internacional que pueda surgir.”

El único candidato que los aceptará será Álvaro Obregón, por eso en el conflicto Obregón- Carranza, en febrero de 1920, la CROM tomará la iniciativa de fundar el Partido Laborista Mexicano PLM, estructurado principalmente por los sindicatos pertenecientes a la CROM y otros sindicatos simpatizantes de la política del presidente Obregón, quien ya como presidente cumplirá los compromisos contraídos con la CROM.

El número de obreros afiliados a la CROM crecerá a 10 mil en 1919,  a 50 mil en 1920, a 150 mil en 1921,  a 400 mil en 1923, a 1 200 000 en 1924, a 1 500 000 en 1925 y  a 2 millones en 1927.

En 1921, debido al activo anticlericalismo de los líderes de la CROM, la Iglesia Católica declarará en pecado mortal a que todo aquel obrero que pertenezca a esa confederación. Morones será acusado de apoyar a la iglesia cismática llamada Católica Apostólica Mexicana. Aunque negarán los hechos, los políticos cromistas publicarán que “era necesario que México, completando su labor de expulsar al Gobierno Político de España, expulsara también el Gobierno religioso de Roma, que vino a nuestro país con la Conquista”. En el fondo, el conflicto será por los trabajadores que se disputarán los sindicatos auspiciados por el clero y los de la CROM. Por razones similares también se darán choques con el Partido Nacional Agrarista y los sindicatos patronales.

En 1925, la CROM emprenderá una campaña “para crear un espíritu de confianza hacia los inversionistas extranjeros para hacer que afluya al país el capital y crear nuevas industrias”.

El mayor poder político de la CROM  y del PLM se alcanzará durante el gobierno del presidente Calles, cuando Morones ocupará la Secretaría de Industria, Comercio y Trabajo, y serán moronistas el jefe del Departamento del Distrito Federal, 11 de los 48 senadores, 40 de los 272 diputados federales, dos gobernadores y la mayoría de los miembros de los ayuntamientos del Distrito Federal (lo que provocará que Obregón ordene la desaparición de los municipios de la capital).

En 1928, el PLM no apoyará la candidatura de Obregón y después, al ser involucrados los líderes de la CROM en el asesinato del presidente electo, los cromistas renunciarán a sus puestos públicos y ambas organizaciones declinarán rápidamente en su poder político y en su número de afiliados. Serán acusados de “tratar de apoderarse de los obreros y campesinos para fines políticos”. La CROM sobrevivirá gracias al apoyo que le seguirá brindando el expresidente Calles.

En 1932, Vicente Lombardo Toledano dejará la CROM y formará la “CROM purificada” que será la simiente de la futura CTM. Pero, los peores momentos de la CROM serán en 1935, cuando Morones será expulsado del país junto con el general Calles.

En 1946, al regreso de Morones, la CROM intentará revivir el PLM para incorporarse a la campaña de Miguel Alemán, pero al no lograrlo, acabará convirtiéndose en una de las organizaciones del sector obrero del Partido Revolucionario Institucional PRI.

En plena guerra fría, la CROM organizará en 1950, el Primer Congreso Nacional Anticomunista. Así continuará las décadas siguientes  colaborando “en todos los órdenes para los gobiernos de claros perfiles democráticos y revolucionarios” y subordinando “sus demandas económico-sindicales al desarrollo económico del país, y su recurso normal de lucha no es la huelga sino la revisión, cada dos años, del contrato colectivo de los trabajadores”.

Luís N. Morones nació en Tlalpan, Distrito Federal, en 1890. Durante su infancia fue testigo de los abusos de un cura contra mujeres y niños, lo que lo convirtió en un feroz anticlerical. Muy joven fue tipógrafo y telefonista empleado de la Compañía Telefónica Mexicana. Fue miembro de la Casa del Obrero Mundial en 1912. Dirigió los tres Congresos Nacionales Obreros en 1916,1917 y1918, en los cuales representó la posición reformista del sindicalismo obrero. En febrero de 1917 creó el Partido Socialista Obrero que participó, sin éxito, en las elecciones de ese año. En 1918 fundó la Confederación Regional Obrera Mexicana. En agosto de 1919 participó en el primer Congreso Socialista, del que nació el Partido Nacional Socialista, más tarde Partido Comunista Mexicano, pero al ser impugnados, él y su grupo abandonaron la asamblea. En 1920 fundó el Partido Laborista Mexicano.

En 1922 fundó, junto con Diego Rivera, Lombardo Toledano, Ignacio Asúnsolo, Pedro Henríquez Ureña y otros intelectuales, el Grupo Solidario del Movimiento Obrero.

Fue diputado federal en 1922 y 1924.

En 1924 promovió una resolución de la CROM que prohibió la militancia de los comunistas en esa central.

Fue Jefe del Departamento de Establecimientos Fabriles y Aprovisionamientos militares, así como Secretario de Industria, Comercio y Trabajo  del 1° de diciembre de 1924 al 31 de julio de 1928, durante el gobierno del presidente Calles.

En 1927, Morones y el presidente Calles lograron detener la organización de una invasión norteamericana en defensa de los intereses de las empresas petroleras que operaban en el Golfo, al sustraer y amenazar hacer público un expediente de la embajada estadounidense en México en el que se detallaba dicha invasión.

Renunció al gabinete al ser asesinado Álvaro Obregón, de cuya reelección se había mostrado contrario, porque fue acusado de ser el autor intelectual. Siguió figurando al frente de la CROM, pero su adhesión a Calles y su oposición a la acción obrera de Vicente Lombardo Toledano, que apoyaba el presidente Cárdenas, lo llevó al exilio cuando fue expulsado del país junto con el general Calles en 1935.

A su regreso en 1937, siguió participando en la CROM. Siendo presidente Manuel Ávila Camacho, manifestó nuevamente su adhesión al gobierno, cuando su central ya sólo tenía 100 mil afiliados. Después ya no fue dirigente sino asesor permanente y desde este cargo siguió controlando a la CROM.

Murió en la Ciudad de México en 1964.

Doralicia Carmona: MEMORIA POLÍTICA DE MÉXICO.