24 de Abril de 1519
Luego de la batalla de Centla, la expedición de Hernán Cortés desembarcó en la costa arenosa de Chalchinhcuécan el 22 de abril; ahí formaron su real asentando la artillería en lugar conveniente para defenderlo. El siguiente día, Cortés pasó el tiempo cambiando cuentas de vidrio por objetos de oro y se enteró que la Malinche habla nahuatl y, el 24 de abril, llega el tecuhtli de Cuetláxtlan, llamado Teulitlilli, con Cuitlalpitoc; fue entonces cuando utiliza por primera vez a la Malinche como traductora.
Cortés recibe bien a Teuhtlilli y a sus acompañantes; los invita a comer y les dice que es vasallo del rey más poderoso de la tierra y que quiere entrevistarse con el señor de estas comarcas. Enterado Cortés que lo consideran un dios, se viste con sus mejores atavíos y se sienta en un trono que le aderezaron en el alcázar de popa, donde recibe la embajada y los regalos. Teuhtlilli entrega los ricos presentes que lleva de parte de Moctezuma a los que Cortés corresponde con cuentas de vidrio, una silla pintada, una gorra con una medalla de San Jorge y otras miserias y le encarga que mande a sus pueblos que vayan a trocar oro por las cuentas que trae. Aloja a los huéspedes en el castillo de proa.
Al día siguiente Cortés hará amarrar a los embajadores para obligarlos a ver correr los caballos enjaezados y disparar la artillería. Algunos indígenas se desmayarán, otros quedarán pasmados y para reanimarlos, les darán vino; luego los desatarán y huirán despavoridos, convencidos que los españoles son dioses pues dominaban el fuego y rayo e irán directamente a Tenochtitlan a informar a Moctezuma. Al irse los embajadores, dejarán a muchos indígenas para servicio de los españoles.
Tras estopad acontecimientos, en Mexico-Tenochtitlan se reunirá el Tlatócan al que Moctuzuma citará a los reyes Cacama y Totoquihuátzin quienes acordarán recibir en paz a los españoles. Solamente Cuitlahuac se opondrá a Moctezuma diciéndole: “Mi parecer es, gran señor, que no metas en tu casa a quien de ella te eche”.
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