10 de Abril de 1919
(Biografía)
En el dintel de la puerta de la hacienda de San Juan Chinameca, alrededor de las dos de la tarde, Zapata recibe a quemarropa el fuego de fusilería de la banda de guerra que había tocado tres veces llamada de honor. Intenta sacar su pistola en los últimos momentos que le quedan de vida, trata de dar media vuelta pero el caballo arroja su cuerpo al suelo. Siete tiros le causan la muerte casi instantánea. Mueren con él Zeferino Ortega, Gil Muñoz, otros generales, su asistente Agustín Cortés y tropa. Los sobrevivientes de la escolta que lo acompaña huyen despavoridos ante el cerrado fuego de ametralladora de los soldados apostados en las azoteas y cerros. Luego son perseguidos por una fuerza montada que les causa gran cantidad de bajas.
Consumado su crimen, a las cuatro de la tarde de este día, el coronel carrancista Jesús M. Guajardo traslada a lomo de mula el cadáver a la ciudad de Cuautla, en donde lo entrega al general Pablo González alrededor de las nueve de la noche.
De inmediato corre la versión de que Zapata, siempre necesitado de recursos militares, había tenido conocimiento de que Guajardo había sido duramente reprendido por Pablo González por faltas a la disciplina militar y había tratado de ganárselo; que habían iniciado un intercambio epistolar y que Pablo González, habiendo interceptado una de las notas, había obligado Guajardo a seguir la trama de su posible defección y usarla para capturar o asesinar al jefe suriano; y que fue así como Guajardo había ofrecido a Zapata varias muestras de " adhesión" y como prueba suprema de su amistad, le había obsequiado un caballo alazán "As de Oros", el mismo que montaría la tarde en que fue asesinado.
El contenido de este texto pertenece a la publicación: MEMORIA POLITICA DE MÉXICO de Doralicia Carmona para leer más adquiera la edición completa
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