Marzo 27 de 1847
Winfield Scott al mando de las tropas invasoras norteamericanas ataca el fuerte de San Juan de Ulúa y el puerto de Veracruz, cuya defensa está a cargo del capitán Juan Morales Landeros. Después de un fuerte bombardeo, ambas plazas capitulan debido a la escasez de parque y alimentos porque desde fines del año pasado, fueron bloqueados los puertos de Tampico y Veracruz por la escuadra de Estados Unidos.
Esta invasión tiene sus antecedentes en el conflicto iniciado con la separación de Texas en 1835 apoyada por el entonces presidente norteamericano Andrew Jackson, y su incorporación en 1845 a los Estados Unidos en franca violación a lo acordado en los Tratados de Velasco. Planteando un problema de límites territoriales, el ahora presidente Polk trató de provocar la declaración de guerra por parte del presidente mexicano Herrera. Al no lograrlo y después de un periodo de propaganda en pro de la marcha hacia México, tuvo de que iniciar la guerra en 1846 por “incumplimiento e insultos constantes de México y el derramamiento de sangre norteamericana en suelo norteamericano”. Pretextos con los que pretendió encubrir su política expansionista.
El próximo 31 de marzo, Santa Anna publicará una proclama señalada por el hecho de que pocas veces el autor se ve tan acertado en lo que dice: "Nosotros mismos, por vergonzoso que sea decirlo, hemos traído con nuestras interminables discordias esa funestísima desgracia". El puerto permanecerá ocupado hasta julio de 1848, luego de la firma del Tratado de Guadalupe-Hidalgo, por el que México será despojado de más de la mitad de su territorio original.
El contenido de este texto pertenece a la publicación: MEMORIA POLITICA DE MÉXICO de Doralicia Carmona para leer más adquiera la edición completa
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