Marzo 15 de 1973
Durante una reunión organizada por Ignacio Salas Obregón, el Frente Estudiantil Revolucionario, Los Procesos de Monterrey, el Movimiento Estudiantil Profesional (estudiantes cristianos), Los Enfermos de Sinaloa (estudiantes de la FEUS), el Comando Lacandones (estudiantes del IPN y de la UNAM), Los Guajiros, el Grupo 23 de Septiembre, Los Macías, el Grupo Oaxaca y parte del Movimiento de Acción Revolucionaria MAR, se unen para integrar la Liga Comunista 23 de septiembre, en Guadalajara, Jalisco, organización que constituirá “la expresión más desarrollada del movimiento armado en esos años al lograr una presencia nacional”.
Ramírez Cuevas (“Liga Comunista 23 de Septiembre. Historia del Exterminio”) dice que “las FRAP y el Partido de los Pobres de Lucio Cabañas no se incorporan por diferencias políticas”. Juan Manuel Negrete (Canuteros de Plomo) narra que Lucio Cabañas no acepta la invitación a participar en la guerrilla urbana, y que les sugiere “desmovilizarse y concentrarse en la concientización de las masas y esperar un mejor momento para enfrentar al gobierno a través de un movimiento armado”.
El nombre lo adoptan en homenaje a los guerrilleros que murieron en el ataque al cuartel militar de ciudad Madera, Chihuahua, el 23 de septiembre de 1965.
Durante el encuentro que dura quince días, acuerdan una declaración de principios redactada por Salas Obregón, que difundirán en los primeros números de su órgano de difusión, el periódico “Madera” (que en los siguientes años alcanzará a publicar 58 números con un tiraje de 40 mil ejemplares); asimismo, crean la Coordinación Nacional, el Buró Político de Dirección y el Comité Militar; también nombran responsables estatales.
Los miembros que integran esta organización, suponen tener la suficiente fuerza para extender la guerrilla a las zonas urbanas y rurales del país con el objetivo de cambiar el sistema, derrocar al gobierno y revolucionar las estructuras socioeconómicas para tener una sociedad mejor, más justa. Se trata de la unión de varios de los grupos guerrilleros que proliferaron tras la represión militar y policíaca de los movimientos populares y estudiantiles, que desilusionados de la acción política, ven en la acción armada el medio de lograr el cambio social al que aspiran. “En la mayoría de ellos imperó la idea de que ya había pasado el tiempo de las discusiones interminables y estériles: había llegado la hora de pasar a los hechos, a la acción”.
El contenido de este texto pertenece a la publicación: MEMORIA POLITICA DE MÉXICO de Doralicia Carmona para leer más adquiera la edición completa
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