Febrero 24 de 1821
En Iguala, en el hoy Estado de Guerrero, y mediante un manifiesto dirigido “A los habitantes todos de Nueva España, sin distinción de origen ni nacimiento”, Vicente Guerrero y Agustín de Iturbide proclaman el "Plan de Iguala".
Dicho manifiesto se funda “en la enseñanza de la historia y en el curso natural de las cosas humanas”, declara que la independencia de México es una necesidad. Su lema es “Independencia, Unión y Religión” y su símbolo la Enseña Nacional Mexicana que nace en esta fecha, confeccionada en ese mismo lugar por el sastre José Magdaleno Ocampo que la entrega al Regimiento de Celaya. Las ideas de religión, independencia y unión fueron representadas por los colores blanco, verde y rojo, colocados en franjas diagonales y con una estrella al centro de cada una de ellas
El Plan señala: La religión es y será la católica, apostólica, romana; la Nueva España es independiente y su gobierno el de una monarquía moderada; el emperador será Fernando VII, o alguno de la casa reinante que estime conveniente el Congreso; mientras las Cortes se reúnen, una junta gubernativa hará cumplir el Plan en toda su extensión, misma que gobernará sostenida por el ejército de las Tres Garantías; mientras llega la persona que gobernará, las Cortes resolverán y establecerán la Constitución del imperio mexicano.
Establece también que son ciudadanos de la monarquía todos los habitantes de la Nueva España , sin distinción alguna de europeos, africanos ni indios, según su mérito y virtudes, y que sus personas y bienes serán respetados y protegidos por el gobierno; que el clero conservará sus fueros y preeminencias; que los empleados políticos, eclesiásticos, civiles y militares, conservarán sus puestos; que la tarea del ejército de las Tres Garantías será proteger la religión católica en primer lugar y en segundo, la independencia, así como la unión entre americanos y europeos; que se mantienen las ordenanzas del ejército como están y que sus tropas serán consideradas de línea, excepto las que no se unan al Plan; las demás, serán consideradas como tropas de milicia nacional; y que los empleos serán concedidos según el verdadero mérito.
Mientras las Cortes se reúnen, los procesos en los delitos serán conforme a la Constitución española y en el caso de conspiración contra la independencia, se procederá a prisión hasta que las Cortes decidan la pena al mayor de los delitos. Y, respecto a la elección de las Cortes, dice que “se hace necesario que reciban los diputados los poderes bastantes para el efecto; y como á mayor abundamiento es de mucha importancia que los electores sepan que sus representantes han de ser para el Congreso de México y no de Madrid, la junta prescribirá las reglas justas para las elecciones y señalará el tiempo necesario para ellas y para la apertura del Congreso. Ya que no puedan verificarse las elecciones en marzo, se estrechará cuanto sea posible el término.”
El Plan de Iguala muestra la sagacidad de Iturbide para halagar las aspiraciones de las principales fuerzas sociales, y a los intereses que representan: el clero y la religión, así como a la independencia, que ya era una aspiración general del pueblo, y a la unión sin distinción de clases sociales. Con la propuesta de gobierno de una monarquía moderada, está seguro de no herir las opiniones de ningún partido y deja abierto el camino para encumbrarse a sí mismo. Muy poco tiempo después, Iturbide se coronará emperador y en cuanto a la bandera nacional, en noviembre de 1821, se dispondrá que la bandera sea tricolor: verde, blanco y encarnado, con franjas verticales y figurando en el centro la efigie de un águila coronada.
El contenido de este texto pertenece a la publicación: MEMORIA POLITICA DE MÉXICO de Doralicia Carmona para leer más verifique la Edición Completa
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