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El presidente Madero y el vicepresidente Pino Suárez son asesinados; una comisión de diputados felicitará al usurpador Victoriano Huerta.

Febrero 22 de 1913

Pese a que Francisco I. Madero y José María Pino Suárez habían presentado su renuncia al Congreso de la Unión, ambos son cruelmente asesinados la noche de este día en el polígono de tiro del penal de Lecumberri, en la ciudad de México.

Tres días antes habían escrito: “Ciudadanos secretarios de la Honorable Cámara de Diputados: En vista de los acontecimientos que se han desarrollado de ayer acá en la nación, y para mayor tranquilidad de ella, hacemos formal renuncia de nuestros cargos de presidente y de vicepresidente, respectivamente, para los que fuimos elegidos. Protestamos lo necesario. México, 19 de febrero de 1913. Francisco I. Madero. José María Pino Suárez. ”

Antes del asesinato, Márquez Sterling, embajador de Cuba, cuenta que Henry Lane Wilson, en una recepción de la embajada norteamericana informó a los ministros extranjeros que el nuevo gobierno de México le solicitaba la aprobación del Ministerio a designar, a lo que él respondió con el siguiente comentario: “Nosotros no creo que debamos rechazar ni aprobar nada, sino simplemente tomar nota de lo que nos comunica y transmitirlo a nuestros gobiernos.” Él mismo refiere que Wilson declaró que la vida de los prisioneros sería respetada por Huerta porque de lo contrario, la desgracia caería sobre el usurpador. Mientras esto ocurría, la esposa de Madero, que trataba de liberarlo, no pudo entrevistarse con Huerta pero sí con Lane Wilson quien le dijo que era una “responsabilidad que no puedo echarme ni en mi nombre ni en el de mi gobierno.”

Madero –sereno- y Pino Suárez –abatido- continuaban prisioneros. Según el diputado González Garza, Madero comentó: “Como político he cometido dos graves errores que son los que han causado mi caída: haber querido contentar a todos y no haber sabido confiar en mis verdaderos amigos”. Un tren se preparaba para llevar a Madero y Pino Suárez a Veracruz para que se embarcaran fuera del país; sus familias y los embajadores de Japón, Chile y Cuba hicieron todo lo posible porque así fuera; sin embargo, de pronto cesaron los preparativos y por la noche fueron asesinados.

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El contenido de este texto pertenece a la publicación: MEMORIA POLITICA DE MÉXICO de Doralicia Carmona para leer más adquiera la edición completa