19 de Febrero de 1913
En Coahuila, el congreso del Estado promulga un decreto (Ver Documento) por el que desconoce a Huerta y concede al gobernador Venustiano Carranza facultades extraordinarias para armar fuerzas que defiendan el orden constitucional de la República e invita a otros estados y oficiales con mando de fuerzas a secundarlo. Se creará así el Ejército Constitucionalista y en conmemoración a esta fuerza armada revolucionaria, el calendario oficial celebrará en esta fecha el Día del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos,
Carranza fija su postura enfáticamente: la designación de Victoriano Huerta le parece jurídicamente arbitraria e ilegal; políticamente “el más escandaloso derrumbamiento de nuestras instituciones”; históricamente una “regresión a nuestra vergonzosa y atrasada época de los cuartelazos”.
El día anterior, en medio de los sucesos de la “Decena Trágica”, mientras el presidente Francisco I. Madero y el vicepresidente José Ma. Pino Suárez estaban presos, Victoriano Huerta envió una circular telegráfica dirigida a los Gobernadores: "Autorizado por el Senado he asumido el Poder Ejecutivo estando presos el Presidente y su Gabinete".
En Saltillo, Coahuila, el Gobernador Carranza, percibió que se trataba de la usurpación del Poder Ejecutivo; Juan Barragán (Historia del Ejército Constitucionalista), refiere: … “citó a su casa… de la ciudad de Saltillo, a varios miembros de la Legislatura para hacerles de su conocimiento el telegrama de Huerta. Asistieron a esta junta los Diputados Gabriel Calzada, Epigmenio Rodríguez, Vicente Dávila y Jesús Hermosillo, el Teniente Coronel Luis G. Garfias, el Capitán Jacinto B. Treviño y los señores Aldo Baroni, Alfredo Breceda y Ernesto Meade Fierro. ‘Enterados los concurrentes del mensaje, el señor Carranza significó a los Diputados que el Senado carecía de autoridad constitucional para nombrar Presidente de la República, suplir al electo popularmente y facultar a nadie para aprehender a los Primeros Magistrados de la Nación, y que, por lo tanto, era una obligación ineludible del Gobierno coahuilense desconocer y reprobar inmediatamente semejantes actos, de tal manera que si resultaba preciso recurrir al extremo expediente de las armas y hacer una guerra más cruenta que la de TRES AÑOS para lograr la restauración del orden legítimo, la gravedad del caso no arredraría a ningún ciudadano amante de su patria. Concluyó el señor Carranza exhortando a los Diputados para que obraran con entera justificación y energía. En seguida envió al Congreso una comunicación en que oficialmente daba a conocer el repetido mensaje y sus deseos de que el Gobierno del Estado asumiera la actitud dictada por la ley y por el decoro’”.
El contenido de este texto pertenece a la publicación: MEMORIA POLITICA DE MÉXICO de Doralicia Carmona para leer más verifique la Edición Completa
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