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Por sólo cuarenta y cinco minutos, Pedro Lascuráin Paredes asume el cargo de presidente interino.

19 de febrero de 1913

Después de obligar al presidente Madero y al vicepresidente Pino Suárez a presentar su renuncia, el general Victoriano Huerta logra que Pedro Lascuráin, secretario de Relaciones Exteriores del gobierno derrocado, asuma la presidencia de la República conforme a la Constitución, lo nombre a él secretario de Gobernación y renuncie. Ante la ausencia del presidente y de cualquier otro ministro, el de Gobernación deberá asumir el poder legalmente. Así Huerta quedará investido como nuevo presidente con estricto apego a derecho. La maniobra durará de las 17:15 a las 18:00 horas de este mismo día, sólo el tiempo necesario para cumplir los procedimientos de ley. Con la anuencia del Congreso, de un cuartelazo surgirá un gobierno fundamentado en el derecho.

Pedro José Domingo de la Calzada Manuel María Lascuráin Paredes nació en la ciudad de México el 8 de mayo de 1856, hijo de una buena familia reputada como honorable y fervientemente católica. Estudió en la Escuela Católica y en el Seminario Conciliar de México y después en la Escuela Nacional Preparatoria Se recibió de abogado en 1880 en la Escuela Nacional de Jurisprudencia. Trabajó como secretario de actas en el Ayuntamiento de la ciudad de México y en la Secretaría de Relaciones Exteriores durante el gobierno del presidente Porfirio Díaz.

Paralelamente fue empresario inmobiliario con algunos terrenos heredados y algunas  compras efectuadas con otros inversionistas.

Perteneció a la Asociación de Legislación y Jurisprudencia, así como a la Barra Mexicana-Colegio de Abogados.

Durante la presidencia de Francisco I. Madero fue secretario de Relaciones Exteriores en dos ocasiones: del 9 de abril al 4 de diciembre de 1912, y del 16 de enero al 18 de febrero de 1913; en el ínterin presidió el ayuntamiento de la ciudad de México.

Débil de carácter y temeroso de perder la vida, bajo la influencia el embajador norteamericano Henry Lane Wilson, quien lo amenazaba con una intervención armada para restablecer el orden, en varias ocasiones aconsejó al presidente renunciar, dada su incapacidad para pacificar el país. Ante estas amenazas, Madero lo envió a Washington a entrevistarse con el presidente y el secretario de Estado e informarles que lo que ocurría en México no tenía la gravedad que le atribuía su embajador.

Durante la decena trágica siguió presionando, hasta que ya presos Madero y Pino Suárez,  le entregaron ambos sus respectivas renuncias, con la promesa de que se respetarían sus vidas y se les permitiría exiliarse en Cuba. Pero tres días más tarde, Madero y Pino Suárez serían asesinados.

Tras prestarse a la maniobra, se retirará de la política y será profesor del Tercer Curso de Derecho Civil de la Escuela Libre de Derecho, y de 1930 a 1933, cuarto Rector de la misma; al término de su gestión será nombrado su Rector Honorario.

Publicará varias obras sobre el derecho civil y comercial, entre ellas: “Justicia de Quiebra", "Las Persecuciones Individuales en los Juicios de Quiebra", "Responsabilidad Solidaria de los Socios en la Sociedad en Nombre Colectivo", "Cancelación de Hipotecas en Remates Judiciales" y "Estudio sobre la Sociedad Anónima según la Ley de Sociedades Mercantiles".

Fallecerá en México el 21 de julio de 1952 en la ciudad de México.

Doralicia Carmona: MEMORIA POLÍTICA DE MÉXICO.