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La expedición de Hernán Cortés sale de Cuba e inicia la conquista de México

18 de Febrero de 1519

Hernán Cortés zarpa del cabo de San Antón con once naves, cerca de seiscientos hombres entre soldados y tripulación, doscientos nativos esclavos, diecinueve caballos, catorce cañones y mucho armamento. Antón de Alaminos es el piloto mayor… llegarán a la isla de Cozumel tres días después; luego pasarán a Yucatán, Tabasco y Veracruz para emprender la conquista de México-Tenochtitlan.

Meses antes, cuando Pedro de Alvarado regresó a Cuba enviado por Juan de Grijalva e informó al gobernador de la isla Diego de Velázquez lo que habían descubierto y de la riqueza hallada, lo que comprobó con los obsequios que había enviado Moctezuma, Velásquez se aprestó de inmediato a organizar otra expedición y muchos españoles anhelaban capitanearla. Sobre los preparativos y sobre la expedición, Antonio de Herrera y Tordesillas (Historia General de los Hechos de los Castellanos en las Islas y Tierra Firme), quien fuera nombrado en febrero de 1596 Cronista Mayor de las Indias, refiere:

“… y como Diego Velázquez tenía comenzado a aderezar otra armada, y se acabó de informar de todo lo que se halló en el descubrimiento, tenía recogidos diez navíos, con los que llevó Grijalva; y para hacer la población con más fundamento, envió a la Española a Juan de Salcedo, a pedir licencia a los padres Jerónimos, con algunas muestras de lo hallado: y a Castilla envió a Benito Martín, su capellán, con las nuevas, y relaciones muy cumplidas del descubrimiento, y piezas ricas de oro, y otras cosas, con que se confirmase cuanto enviaba a decir, y para que suplicase al rey le hiciese algunas mercedes… y dando priesa en el armada, en que gastó veinte mil ducados, pensó enviar por general de ella a Baltasar Bermúdez, también natural de Cuéllar, su tierra… y por haber pedido condiciones, que desagradaron a Diego Velázquez, se enojó y como era muy libre, y sacudido, echólo de sí con palabras desmandadas; y discurriendo en las personas a quien podría encargar aquella armada, no se acababa de resolver, porque también discurría sobre Antonio Velázquez Borrego, y Bernardino Velázquez, sus parientes. Era contador del rey en aquella isla, Amador de Lares, burgalés, hombre astutísimo, y que no sabía leer, ni escribir, aunque con la prudencia y astucia suplía las faltas… Y como Diego Velázquez comunicaba con Amador de Lares, como oficial real, las cosas de la armada, y las demás de la gobernación de la isla, le persuadió, ayudado de su secretario Andrés de Duero, que también era amigo de Cortés, que la encargase a Hernando Cortés; y como Diego Velázquez conocía bien a Amador de Lares, siempre vivía con él rectado: pero como cuando los que aconsejan tienen crédito, y tienen intereses propios, una vez, o otra, guían la resolución de los negocios al fin que les conviene… Diego Velázquez se determinó de nombrar a Hernando Cortés por capitán general de aquella armada en que gastó veinte mil ducados; y como era alegre, y orgulloso, y sabía tratar a cada uno conforme a su inclinación, y el ser alcalde le favorecía mucho, súpose dar maña en agradar a la gente, que para el viaje, y población se allegaba, que era toda voluntaria, por las riquezas que se prometían, y con dos mil castellanos, con que se hallaba, y no cuatro mil, comenzó a ponerse a punto, y gastar largo, tratándose, como capitán, de una jornada de tanta esperanza, como aquélla….”

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El contenido de este texto pertenece a la publicación: MEMORIA POLITICA DE MÉXICO de Doralicia Carmona para leer más verifique la Edición Completa