Febrero 12 de 1958
El presidente López Mateos crea la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos (CONALITEG), que preside Martín Luis Guzmán, como dependencia de la Secretaría de Educación Pública. Integran la nueva Comisión un secretario general -Juan Hernández Luna-, seis vocales -Arturo Arnaíz y Freg, Agustín Arroyo CH., Alberto Barajas, José Gorostiza, Gregorio López y Fuentes y Agustín Yánez-, “doce colaboradores pedagógicos y cinco representantes de la opinión pública que, en este caso, fueron designados entre los directores de los principales diarios capitalinos: Excélsior, El Universal, Novedades, La Prensa y de la cadena García Valseca [Rodrigo de Llano, Miguel Lanz Duret, Ramón Beteta, Mario Santaella y José García Valseca]… para comprometer a la prensa capitalina con el proyecto de la Comisión.
El decreto de creación de la CONALITEG encomienda a los responsables de la Comisión: “Cuidar que los libros cuya edición se les confía tiendan a desarrollar armónicamente las facultades de los educandos, a prepararlos para la vida práctica, fomentar en ellos la conciencia de la solidaridad humana, a orientarlos hacia las virtudes cívicas y, muy principalmente, a inculcarles el amor a la patria, alimentado con el conocimiento cabal de los grandes hechos históricos que han dado fundamento a la evolución democrática de nuestro país”.
El objetivo de la Comisión será definir las características y el contenido de los libros de texto gratuitos; convocar, mediante concurso, para participar en la redacción de los libros; los elegidos serán gratificados con 75 mil pesos; a cargo de la evaluación estarán Agustín Yáñez, Alfonso Caso, José Gorostiza, Arturo Arnaiz y Freg, Alfonso Teja Zabre, Ignacio Chávez y Alfonso Reyes.
Se da así cumplimiento al Artículo Tercero de la Constitución que dispone la gratuidad de la educación. Se trata de que esta gratuidad deje de ser un término jurídico sin posibilidades de cumplimiento, a la vez que establecer un medio de cultura al alcance de todos que contribuya a la formación de un nuevo mexicano, en palabras de Jaime Torres Bodet, secretario de Educación Pública: “Un mexicano en quien la enseñanza estimule armónicamente la diversidad de sus facultades: de comprensión, de sensibilidad, de carácter, de imaginación y de creación. Un mexicano dispuesto a la prueba moral de la democracia...Un mexicano interesado, ante todo, en el progreso del país, apto para percibir sus necesidades y capaz de contribuir a satisfacerlas merced al aprovechamiento intensivo, previsor y sensato de sus recursos. Un mexicano resuelto a afianzar la independencia política y económica de la patria, no con meras afirmaciones verbales de patriotismo, sino con su trabajo, su energía, su competencia técnica, su espíritu de justicia y su ayuda cotidiana y honesta a la acción de sus compatriotas”.
El contenido de este texto pertenece a la publicación: MEMORIA POLITICA DE MÉXICO de Doralicia Carmona para leer más verifique la Edición Completa
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