Febrero 5 de 1934
El diseño original es entregado al Archivo General de la Nación y una copia al entonces Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnografía.
Posteriormente, el 17 de agosto de 1968 será publicado un decreto que ratifica el diseño anterior y establece las normas para su uso, entre las cuales destacan que el Escudo Nacional no puede figurar en ninguna clase de vehículos, excepto en los que use el Presidente de la República; sólo podrá figurar en el papel de las dependencias de los poderes federales y estatales, así como de las municipalidades, y prohíbe a los funcionarios y empleados utilizarlo para fines particulares; sólo podrá imprimirse y usarse en la papelería oficial.
El escudo nacional está basado en la leyenda de la fundación de Tenochtitlan y durante el virreinato fue usado como símbolo. Pero el virrey Juan de Palafox y Mendoza consideró el águila devorando una serpiente como un símbolo idolátrico y lo sustituyó por una imagen de la virgen. Durante la guerra de independencia, la Junta de Zitácuaro, tomó como escudo de armas al águila coronada en la que se eliminó la serpiente, posada en un nopal y éste sobre un puente, y en la parte superior, alrededor del escudo propiamente dicho, una rama de laurel enlazada con otra de encino.
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