Febrero 2 de 1848
Los tratados que hoy son firmados, tienen el nombre oficial de “Tratado de Paz, amistad, Límites y Arreglo Definitivo entre la República Mexicana y los Estados Unidos de América”, con lo que termina la guerra iniciada desde 1846 entre México y los Estados Unidos.
El tratado fue firmado en la sacristía de la Basílica de Guadalupe, “La Villa”, en la actual delegación “Gustavo A. Madero” del Distrito Federal y fue suscrito por los políticos conservadores Bernardo Couto, Miguel Atristán y Luis G. Cuevas, representantes por México y por parte de Estados Unidos, Nicholas P. Trist. Por este tratado, México pierde más de 2 millones y medio de km2 de su territorio: Texas, la parte de Tamaulipas ubicada entre los ríos Nueces y Bravo; Nuevo México, la Alta California. Al momento de la firma del tratado, el gobierno federal está ubicado en Querétaro y las tropas norteamericanas aún ocupan gran parte del país.
Se otorga una indemnización de quince millones de pesos pagaderos así: tres millones a la ratificación del Tratado y el resto en pagos anuales de tres millones. El cese de hostilidades es provisional y hasta la ratificación del Tratado. Se dejarán de bloquear los puertos mexicanos y entregarán las aduanas: Los habitantes mexicanos de la parte perdida podrán conservar sus derechos políticos durante un año y su religión (esto no será cumplido). Estados Unidos impedirá los ataques de los indios (tampoco será cumplido).
El Tratado es la culminación de un complejo conjunto de factores que van desde el expansionismo norteamericano, la inestabilidad provocada por las pugnas entre militares exrealistas, clero, terratenientes y liberales, y la ausencia de una identidad nacional y un liderazgo fuerte capaz de movilizar la resistencia popular como años después sucedería ante la invasión francesa, hasta el centralismo de los conservadores que ocasionó que grandes extensiones de tierra no pudieran ser controladas ni pobladas; además de una administración pública permanentemente en bancarrota por las continuas asonadas y por su ineficiencia en el manejo de los recursos que expoliaba a la población con impuestos excesivos y los aplicaba a gastos suntuarios.
El contenido de este texto pertenece a la publicación: MEMORIA POLITICA DE MÉXICO de Doralicia Carmona para leer más adquiera la edición completa
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