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2014

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Manuel Gómez Pedraza asume la presidencia de la República mediante los convenios de Zavaleta.

24 de diciembre de 1832

Mediante estos convenios se da por terminada la rebelión iniciada el 2 de diciembre de 1832 contra el gobierno de Anastasio Bustamante, que exigía que Gómez Pedraza fuera reconocido como presidente desde 1829, cuando fue declarado presidente electo por el Congreso, con Vicente Guerrero como vicepresidente y cuando bajo la presión de la rebelión encabezada por el general Antonio López de Santa Anna, el Congreso declaró nula la elección y nombró presidente a Guerrero y vicepresidente a Anastasio Bustamante, quien a su vez desplazó a Guerrero y se proclamó presidente en 1830.

A pesar que estos convenios firmados por representantes de Gómez Pedraza, Santa Anna, Ramos Arizpe y González Angulo, así como de Bustamante, fueron declarados inconstitucionales por el Congreso y que el presidente Múzquiz presentó su renuncia en protesta contra los mismos, se impuso el ejército “como garante del orden” sobre la representación nacional, se otorgó la presidencia a Gómez Pedraza a partir de hoy y hasta el término del cuatrienio legal que le correspondía, 1º de abril de 1833, y se   pactó la amnistía y el olvido general de todo lo acontecido desde el 1 de septiembre de 1828.

Gómez Pedraza convocará a un nuevo Congreso y a nuevas elecciones. En la fecha citada, 1º de abril de 1833, será sustituido en la presidencia por Valentín Gómez Farías, vicepresidente electo, ya que el general Santa Anna pretextando motivos de enfermedad se excusará de asumir el cargo para el que fue electo de manera inmediata.

Gómez Pedraza nació el 22 de abril de 1789 en la ciudad de Querétaro, hijo de una familia criolla propietaria de tierras ubicadas en el norte del hoy territorio del estado de Querétaro. Participó en la lucha contra los insurgentes que condujo a la captura de José María Morelos y Pavón, como teniente del regimiento de “Fieles de Potosí”, bajo las órdenes de Félix María Calleja. En 1821, ya como teniente coronel del ejército realista, se adhirió al Plan de Iguala y fue ascendido a coronel primero y después a general.

Hombre de confianza de Agustín de Iturbide, fue comandante de la Huasteca y jefe de la guarnición de México. A la caída del Imperio, en 1824 fue comandante militar de Puebla y posteriormente nombrado Secretario de Guerra por el presidente Guadalupe Victoria, en sustitución del general Manuel Mier y Terán.

En 1828, formó un partido integrado por fuerzas heterogéneas para lanzar su candidatura a la presidencia en oposición de la de Vicente Guerrero. Habiendo resultado triunfador, cedió ante la presión de los militares encabezados por el general Antonio López de Santa Anna y se exilió en Europa.

En 1830 intentó, sin éxito, regresar a México y fue hasta el 5 de noviembre de 1832 cuando aceptó la propuesta de los militares para ocupar la presidencia de la República, por lo menos el resto del cuatrienio que le hubiera correspondido de haberse respetado su elección.

Después de ocupar la presidencia, fue Secretario de Relaciones Exteriores en 1838, en 1841 y en 1847, cuando los poderes federales se trasladaron a Querétaro.

En 1846 formó parte del Consejo de Gobierno, en donde mostró sus grandes cualidades oratorias.

En 1848 fue presidente de la Cámara de Senadores, cuando se discutió y aprobó el Tratado de Guadalupe Hidalgo, que puso fin a la guerra de Estados Unidos contra México mediante el despojo de más de la mitad de su territorio nacional.

En 1850 fue postulado como candidato a la presidencia, pero fue derrotado por el general Mariano Arista.

Falleció, siendo director general del Nacional Monte de Piedad, el 14 de mayo de 1851 a los 62 años de edad, víctima de una oquedad pulmonar. Al morir sin confesión no pudo ser sepultado en terreno sagrado, por lo que sus restos descansan en una cripta del Panteón Francés.

Doralicia Carmona. MEMORIA POLÍTICA DE MÉXICO