10 de Enero de 1989
Sin una orden de aprehensión, es arrestado por fuerzas armadas del ejército a las 9 de la mañana de hoy en Ciudad Madero, Tamaulipas. Se le acusa de los siguientes delitos: homicidio calificado, acopio y almacenamiento de armas para uso exclusivo del Ejército, introducción ilegal de aeronaves con valor superior a los 10 millones de dólares; evasión fiscal por más de 3 mil 500 millones de pesos y por atentar contra la seguridad nacional.
Sebastián Guzmán Cabrera tomará el mando del sindicato, despachará en el hotel Presidente Chapultepec y pedirá a los trabajadores petroleros que apoyen al régimen salinista bajo la promesa de depurar y democratizar al gremio y devolver su autonomía a las 38 secciones del sindicato en el país.
Dos días antes, el 8 de enero, en el Centro de Convenciones del sindicato, Hernández Galicia había presidido una asamblea de la Sección Uno a la que asistieron doce mil petroleros. Ahí afirmó que había dicho a Salinas de Gortari, que no “permitiría que un solo milímetro de la industria petrolera se entregara a los particulares… iremos a la huelga si se intenta entregar a la iniciativa privada nacional o extranjera los recursos de la nación”. Dijo también tener pruebas contra Mario Ramón Beteta, sobre el alquiler fraudulento de barcos petroleros; pidió que Pemex limpiara su estructura y se diera nueva administración. Al terminar su discurso, puntualizó: “…ayudaremos al gobierno, pero el sindicato petrolero estará siempre en primer lugar, con todos los obreros, con todas las clases populares, con la Patria”.
Además de la denuncia contra Beteta, señaló que preparaba otra sobre el fraude bursátil que implicaba a personajes poderosos; también estaba organizando un foro –que se llevaría a cabo el día 12 de enero- en defensa de la empresa pública.
El mismo día de la detención, varias poblaciones se quedan sin reservas debido al paro generalizado en toda la República en protesta por la detención de su líder. Dejan de laborar cerca de 87 mil 500 petroleros en Veracruz, Tabasco, Tamaulipas, Reynosa y Tula. Asimismo, la Sonda de Campeche suspende la producción de crudo que equivalía al 65 por ciento del total nacional. Al grito de "ni gas ni gasolina, libertad para La Quina” cerca de 20 mil personas procedentes de distintos puntos de la República se manifiestan en el Zócalo capitalino. Entretanto, Hernández Galicia es trasladado al Reclusorio Oriente de la Ciudad de México junto con 19 detenidos más, entre ellos Salvador Barragán Camacho, secretario general del sindicato y allegado personal de “La Quina”.
Aunque existe una declaración en la que “La Quina” acepta la culpa de los cargos que se le imputan, manifiesta que ha sido obligado a base de amenazas. Las autoridades judiciales le dictarán una sentencia de 35 años, misma que –como resultado de una apelación-, le será disminuida a 13 años.
El contenido de este texto pertenece a la publicación: MEMORIA POLITICA DE MÉXICO de Doralicia Carmona para leer más verifique la Edición Completa
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