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Anastasio Bustamante, vicepresidente con Vicente Guerrero, asume la Presidencia de la República.

Enero 1 de 1830

Después de que el 4 de diciembre pasado, ocurrió el pronunciamiento de Jalapa, Bustamante, fomentó el movimiento en contra de Guerrero con la finalidad aparente de restablecer la Constitución de 1824; pero en realidad, pretendía ocupar la presidencia. Guerrero había dejado el poder para combatir a los pronunciados y nombrado presidente interino a José María de Bocanegra. Es así como Bustamante se apodera del cargo, mismo que ejercerá hasta el 14 de agosto de 1832.

El Consejo de gobierno, hostil al presidente, se reunió el 10 de diciembre de 1829, protestó contra el decreto del 25 de agosto pasado, relativo a las facultades extraordinarias de las que había hecho uso el presidente. El decreto mencionado, autorizaba al ejecutivo a adoptar las medidas necesarias para conservar la independencia, el sistema federal de gobierno y la tranquilidad pública, no le autorizaba a “disponer de la vida de los mexicanos, ni para expelerlos del territorio de la república”; y, aclaraba que: “Esta autorización cesará tan luego como el congreso general se reúna en sesiones ordinarias”. Además, preveía que el Congreso debía ser informado del uso de tales facultades extraordinarias. Cuando el Congreso abrió sesiones el 11 de diciembre, el presidente Vicente Guerrero dimitió el cargo: “Investido por vuestra autoridad con el poder enorme de las facultades extraordinarias con el fin de salvar la patria, me presento… a dimitir este terrible cargo, después de haberle ejercido… miro como un principio que la moderación imprime un carácter augusto a los gobiernos, y se asocia admirablemente a la fuerza y estabilidad de las instituciones republicanas… Si no fuese ya notorio que el vicepresidente de la República y otros ilustres generales a quienes la patria confió su defensa y seguridad se hallan al frente de la revolución, jamás, nunca jamás pronunciarla sus nombres sino para hacer el elogio de sus personas. Mas la suerte me pone en el caso repugnante de presentaros los datos de su infidencia, a titulo de reformar abusos que, aunque existan, no son ellos a quienes nuestro derecho público comete la facultad de corregir… “

Juan de Dios Arias (México a través de los Siglos), registra que: “Todo se convirtió entonces en cábalas e intrigas inconvenientes y antipatrióticas que tendían a privar de toda acción a Guerrero, procurando unos hacerle aparecer como reteniendo abusivamente el poder extraordinario, y negándole otros los medios de defensa… Nosotros creemos que… Guerrero buscó apoyo en los cuerpos llamados por la ley a ser sus colaboradores, y que habiéndosele negado ellos, cayó… víctima de su respeto a la ley... La caída del gobierno de Guerrero fue obra de un motín militar exclusivamente: el pueblo no tomó en ello ni poca ni mucha parte, como que no se procuraba su bien sino el provecho de las clases elevadas, las cuales facilitaron los recursos necesarios que… abundaban en su campo al extremo de podérsele dar a los soldados pagas dobles… el periódico titulado El Sol [defensor de Bustamante]se distinguía en la franqueza de sus ataques al gobierno y por el cinismo con que torturaba la verdad para hacerla servir a sus propósitos vestida de falsas aparienciasdimitidas por el presidente las facultades extraordinarias… [Guerrero] pasó una nota a la Cámara de diputados ratificando su dimisión: la Cámara eludió tratar de ella… dando lugar a que la de senadores tomase la iniciativa y pasase a la de diputados un acuerdo derogando las facultades: resuelta a no dejar desarmado al gobierno contra la revolución, la Cámara de diputados reprobó el acuerdo del Senado e inició un nuevo proyecto autorizando al Ejecutivo para tomar cuantas medidas creyese conducentes al afianzamiento de la tranquilidad pública, debiendo durar en el ejercicio de esta autorización hasta que los pronunciados hubiesen dejado las armas y sometídose al gobierno. El Senado no tomó en consideración este acuerdo… ni tampoco el relativo a conceder licencia al presidente para tomar las armas, y reprodujo e insistió en el suyo, apoyándose en que el Congreso no podía resolver ningún asunto de sus atribuciones legislativas mientras estuviesen enervadas por la continuación de las facultades. Por dos tercios de sus votos la de diputados reprobó en segunda revisión el acuerdo de cesación, y aprobó la proposición de uno de sus miembros para cerrar sesiones el 16: esto último lo aprobó también el Senado, apresurándose acto continuo a disolverse sin aguardar a que las sesiones se cerrasen con las solemnidades que prescribía la Constitución, noticioso de que el Ejecutivo había devuelto el decreto haciéndole observaciones…. a nuestro entender, resulta que el abuso y la ilegalidad estuvieron en la de senadores que no debió disolverse de hecho, sino conforme a la Constitución, que tanto aparentaba respetar. El objeto de su proceder fue el quitar fuerza legal al nombramiento que la de diputados había hecho de presidente interino en la persona de Bocanegra, quien según la ley debía prestar juramento ante ambas Cámaras reunidas. En tal conflicto Guerrero vuelve a hacer uso de las facultades extraordinarias, dispone que Bocanegra preste su juramento ante la Cámara de diputados, y acto continuo sale a ponerse al frente del ejército que debe reducir al orden al vicepresidente de la República”.

Guerrero estaba aislado… no le faltaron “ánimo ni valor para oponerse a la revolución; lo que le faltó fue el patriotismo de quienes estaban obligados a ayudarle y sostenerle… en un círculo de perjuros y traidores, y que en vano habría querido resistir a una rebelión consumada por las tropas del gobierno, acaudillada por el vicepresidente de la República, secundada por las guarniciones de las primeras ciudades, facilitada por los tropiezos que a la acción del Ejecutivo pusiéronle el Consejo de Estado y la Cámara de senadores, ayudada por la defección de la mayoría de los jefes militares, y por la incalificable conducta del Gobernador del Distrito don José Ignacio Esteva…” El día 19 de diciembre, Guerrero salió al mando de un destacamento a combatir a los pronunciados cuyos jefes –reunidos en Toluca el 23 de diciembre- nombraron al general Luis Quintanar para que los encabezara. Los pronunciados apresaron a los oficiales que no estaban en el plan, atacaron el palacio defendido por Pedro María Anaya. A las nueve y media de la mañana del día 23 se puso en palacio bandera blanca. El Consejo de gobierno encargó provisionalmente el poder Ejecutivo al presidente de la Suprema Corte de Justicia, Pedro Vélez.

La noche del 31 de diciembre, Bustamante llegó a la ciudad de México para asistir a la apertura del Congreso, que se realizaría al día siguiente y es entonces que asume el cargo en medio de la condena pública y el escándalo. Durante su administración, Vicente Guerrero será asesinado.

Doralicia Carmona: MEMORIA POLÍTICA DE MÉXICO.