Home Page Image
 
 
 
 
 
 

 


 


Zumárraga Juan de

1468-1548

Hijo de Juan López de Zumárraga y de Teresa Lares, nació en el seno de una familia humilde en la Villa de Durango (conocida también como Tavira de Durango), Vizcaya, España, en 1468. Desde muy joven se integró a la Orden de San Francisco en la provincia de Concepción. En 1526 fue nombrado guardián del convento del Abrojo, muy cerca de Valladolid; en ese lugar fue, además de guardián, definidor, provincial y eventualmente inquisidor, represor de brujas en el País Vasco. En ese convento conoció a Carlos I al celebrarse las Cortes Generales en Valladolid, quien por la manera como lo recibió, lo tuvo en alta estima, tanta que el 12 de diciembre de 1527, Zumárraga fue nombrado obispo de México y protector de los indios.

Llegó a la Nueva España el 6 de diciembre de 1528 en compañía de Alonso de Parada, Francisco Maldonado, Juan Ortiz de Matienzo y Diego Delgadillo, oidores de la primera Audiencia, que sería presidida por Nuño de Guzmán, quien paradójicamente era responsable de la esclavitud de miles de indígenas. Los oidores traían el encargo de investigar cómo se había realizado la conquista de la nueva colonia y analizar si se había rebelado Hernán Cortés contra el rey, pese a que Cortés ya había marchado a España para defenderse personalmente de esa acusación.

Zumárraga tuvo muchos problemas con la primera Audiencia debido a serias desavenencias sobre el cumplimiento de su encargo de protector de los indios, y a que la Audiencia estuvo integrada por administradores violentos y corruptos, a los que acusó ante la Corte, y a cuyos oidores excomulgó. El conflicto principal fue contra Nuño de Guzmán, enemigo acérrimo de Cortés, quien en su afán de enriquecerse, había mandado matar a Calzontzin, cacique de Michoacán, porque no pudo darle suficiente oro.

Porque no había sido aun consagrado obispo, Zumárraga era poco atendido por las autoridades civiles. Sin embargo, pudo evadir la censura y enviar su informe a las cortes españolas acerca de las crueldades que los conquistadores cometían en la nueva colonia. Escribio: "Los jueces del tribunal supremo, con malsana avaricia, cometen toda suerte de abusos. Se reparten entre ellos a miles de indios, encadenan esclavos, venden la justicia, toman a nobles indígenas como rehenes para pedir luego un rescate y todo para acumular cada vez más riquezas. Cometen tales venganzas que ponen en sublevación a todo el país". Gracias a las investigaciones de Zumárraga, Nuño de Guzmán, ante la perspectiva de que se le iniciara un proceso en contra, obtuvo permiso para emprender otras campañas de exploración y conquista, con lo que se logró que se nombrara una segunda Audiencia, esta vez encabezada por Ramírez de Fuenleal. Por fin Zumárraga obtuvo así, que este nuevo gobierno de la Nueva España pusiera en práctica sus criterios relativos al tratamiento que se debía dar a la población indígena.

Fue en 1531 cuando Zumárraga se enteró del relato del indio Juan Diego, quien le informó de la aparición de la Virgen en el cerro del Tepeyac; según la leyenda, Zumárraga pidió una prueba del milagro, la que le fue entregada después: la imagen de la Virgen pintada en el ayate del indio. En las pupilas de la Guadalupana algunos creen ver reflejado, entre otros personajes, a Zumárraga, testigo del prodigio. Por ello hizo construir una capilla en el sitio donde habría ocurrido el milagro, en lo que es considerado como el origen del culto guadalupano.

m

El contenido de este texto pertenece a la publicación: MEMORIA POLITICA DE MÉXICO de Doralicia Carmona para leer más adquiera la edición completa