1858-1926
Hijo de Ignacio Vázquez y de Juana Gómez, de origen indígena, nació en Tula, Tamaulipas el 22 de mayo de 1858. Su infancia transcurrió en el campo, en el rancho de sus padres; en una escuela cercana realizó sus primeros estudios. Desde muy joven empezó a trabajar como dependiente en una tienda. Posteriormente, en 1874 emigró a Saltillo, en donde trabajó como mozo, además de estudiar en el Ateneo “Antonio de la Fuente” que debido a su pobreza le admitió gratuitamente. En 1876 ingresó al magisterio, y En 1880 fue síndico del ayuntamiento de Saltillo, Coahuila. En 1885, en la ciudad de México, se recibió de abogado con grandes sacrificios. Durante 17 años ejerció su profesión en el bufete de Luis Gutiérrez Otero.
Desde 1888 manifestó sus ideas antiporfiristas en el folleto La reelección indefinida, lo que volvió a hacer en otro folleto en la siguiente reelección presidencial en 1892. En 1906 publicó "Las aguas de la Nación". El 15 de septiembre de 1908 fundó en su domicilio con un grupo de correligionarios el "Club Político Antirreeleccionista" bajo el lema “Sufragio efectivo, No reelección”. Al día siguiente el periódico el Tiempo reprodujo el folleto "Reelección Indefinida". Ese mismo año publicó "El Pensamiento de la Revolución".
Sus labores políticas se intensificaron notablemente cuando el 19 de mayo de 1909 se convirtió en presidente del Centro Antirreeleccionista de México, integrado por un grupo de liberales inconformes con el gobierno de Díaz, entre quienes se encontraban Francisco I. Madero, Luis Cabrera, Robles Domínguez y Patricio Leyva; y cuyo ideario se resumió así: “Sufragio efectivo. No reelección”. Es entonces cuando abandonó sus actividades privadas para dedicarse a la fundación de organizaciones antirreeleccionistas por todo el país y figuró como uno de los principales organizadores de la convención de esos organismos realizada en el Tívoli del Eliseo el 15 de abril de 1910. En esa convención se postuló como precandidato a la presidencia de la República, pero fueron elegidos Francisco I. Madero, para la presidencia y su hermano Francisco Vázquez Gómez, para la vicepresidencia.
De ahí en adelante participó resueltamente en la campaña presidencial de Madero, pero fue perseguido y encarcelado; ya libre, partió a San Antonio, Texas, donde se reunió con otros exiliados maderistas. Volvió al país en mayo de 1911, y se opuso a los Tratados de Ciudad Juárez (de él es la frase “Revolución que transa, revolución que se pierde”) y al licenciamiento de las tropas revolucionarias. Sin embargo, durante el interinato de Francisco León de la Barra fue secretario de Gobernación como parte del sector revolucionario del gabinete. Sin embargo, el 20 de julio de 1911, al acordar Francisco I. Madero y De la Barra separarlo de la Secretaría de Gobernación por ayudar a la organización zapatista y contribuir al rompimiento de Madero con Zapata. El 2 de agosto siguiente, Vázquez Gómez renunció: "Después de haber tenido diversas dificultades con el señor Presidente de la República, motivadas por representar él en el Gobierno actual, la tendencia conservadora del antiguo Régimen, y yo la tendencia renovadora de la Revolución triunfante tendencia de la cual mi conciencia no ha debido ni debe separarse, el señor Presidente de la República, ha tenido a bien ordenarme que presente mi renuncia de Secretario de Estado y del Despacho de Gobernación, cumpliendo con dicha orden, vengo a renunciar y renuncio al puesto mencionado".
El contenido de este texto pertenece a la publicación: MEMORIA POLITICA DE MÉXICO de Doralicia Carmona para leer más adquiera la edición completa
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