|
1786-1866
Nació el 13 de junio de 1786 en la granja propiedad de su familia ubicada en el condado de Dinwiddie, Virginia, cerca de Petersburg. Estudió derecho en el Colegio William & Mary de Williamsburg. Fue hijo de una familia acaudalada y famosa, pues su padre era considerado héroe de la guerra de Independencia de Estados Unidos. Cabo de caballería en la milicia de Virginia, en 1808 fue comisionado como capitán de artillería en Nueva Orleáns. Debido a su comportamiento de insubordinación y crítica a sus superiores, siendo ya coronel, fue suspendido por un año por una corte marcial
De regreso al servicio activo, en 1812 fue capturado por los ingleses en la batalla de Queenston Heights y más tarde intercambiado por prisioneros británicos. Entonces presionó al Senado norteamericano para que aprobara una acción punitiva en contra de los ingleses por haber ejecutado, como traidores a Inglaterra, a 13 de sus compañeros por ser de origen irlandés, después de que cayeron prisioneros junto con él. Los senadores estuvieron de acuerdo con disponer la ejecución sumaria de los prisioneros ingleses, pero el presidente Madison, vetó la ley por considerarla indigna de seres civilizados.
El 25 de julio de 1814, resultó herido en la batalla de Lundy's Lane, en Niágara, cuando comandaba la Primera Brigada del Ejército Norteamericano, siendo ya general brigadier. Fue así como ya no pudo continuar en la guerra que Estados Unidos sostenía contra los británicos. Pero fue ascendido a general de división honorario y condecorado con una medalla de oro del Congreso. Además ganó una buena reputación por su disciplina y por su preocupación por los campamentos salubres y por sus soldados heridos, lo que le ganó el apodo de “Old Fuss and Feathers” (viejo meticuloso y puntilloso en el vestir). Desde entonces demostró su preferencia por los soldados regulares, no por los voluntarios.
Scott contrajo matrimonio y se dedicó a escribir libros de guerra. En 1830, tradujo al inglés varios manuales del ejército de Bonaparte y publicó “Abstract of Infantry Tactics, Including Exercises and Manueuvres of Light-Infantry and Riflemen”, para ser usado por el ejército norteamericano.
Regresó al servicio activo en 1832, en la guerra contra los indígenas Sac y Fox que bajo el mando del jefe Halcón Negro, retomaron sus antiguas tierras en el norte de Illinois causando el pánico de los colonizadores blancos.
Participó exitosamente en la solución de la llamada “crisis de nulificación”, del presidente Jackson contra el Estado de Carolina, en la que mostró un gran tacto diplomático.
En abril de 1838, como jefe del Ejército de la Nación Cherokee, desalojó de Georgia, Carolina del Norte, Tennessee y Alabama a la población indígena en lo que se conoció como “el camino de las lágrimas” (la mortífera marcha hacia las nuevas reservaciones), y dada la resistencia de los indígenas, tuvo la intención de viajar con los desplazados para asegurarse del buen trato y alimentación adecuada de los indígenas, pero finalmente no lo hizo por órdenes superiores. Asimismo, al año siguiente, tomó parte en la solución de las disputas entre militares de Maine y los oficiales británicos de la frontera con Canadá.
En 1840, publicó en tres volúmenes “Infantry Tactics, Or Rules for the Exercise and Maneuvre of the United States Infantry”, que estaría en uso hasta 1855.
En 1841, alcanzó el rango más alto del ejército norteamericano: de general en jefe.
Durante la guerra de Estados Unidos con México, el 23 de noviembre de 1846, el presidente Polk encargó a Scott asumir el mando de las tropas invasoras con el propósito, no de reforzar las operaciones que desde el norte había iniciado exitosamente el ejército del general Taylor (posible contrincante de Polk en futuras elecciones), sino de atacar por el flanco (Golfo de México) con apoyo de la armada, táctica que sería muy usada en guerras posteriores por el ejército estadounidense. Este segundo ejército que contó con el apoyo de los cañones de la flota del comodoro Matthew C. Perry, tras un intenso bombardeo del puerto, desembarcó en Veracruz con más de doce mil soldados regulares y voluntarios, en la mayor operación anfibia emprendida hasta entonces por los Estados Unidos. El puerto defendido por sólo 3,800 hombres pronto capituló, tras doce días de ataque.
Se cree que habiendo leído el libro de William H. Prescott titulado Historia de la Conquista de México, Scott decidió con la asistencia de Robert E. Lee, seguir la ruta de Hernán Cortés, primer conquistador de México para apoderarse de la capital de nuestro país. Fue así que Scott marchó hacia la ciudad de México al frente de 8,500 hombres. Santa Anna lo esperaba en Cerro Gordo con doce mil efectivos, pero la artillería mexicana disparó prematuramente a la avanzada de dragones montados enviada por Scott, descubriendo sus posiciones, de modo que el general norteamericano pudo flanquearlos con su artillería, hacer fracasar sus planes defensivos y derrotarlos. Mientras las bajas de los invasores fueron de alrededor de 400, la mexicanas ascendieron a más de mil, además de tres mil prisioneros.

Enseguida, Scott tomó la segunda ciudad más grande de la época: Puebla, que se rindió sin hacer la menor resistencia. Así, tras las batallas de Padierna, Churubusco, y Molino del Rey, el 13 de septiembre de 1847, Scott llegó a las inmediaciones del castillo de Chapultepec. Habiendo capturado en Churubusco a soldados del Batallón de San Patricio, formado por irlandeses que habían abrazado la causa de México, Scott ordenó que fueran ahorcados en masa en la Plaza de San Jacinto, justo en el momento en que la bandera norteamericana ondeara en ese castillo como muestra de la victoria obtenida sobre los mexicanos. Este acto de extrema venganza y crueldad, violatorio de las leyes elementales de la guerra, mancharía para siempre su honor militar
La victoria de Estados Unidos no sorprendió a nadie, pues la superioridad en armamento usado por las fuerzas norteamericanas era evidente, ya que los mexicanos se defendían con armas inglesas que databan de las guerras con Napoleón. Asimismo, los efectivos movilizados por los invasores ascendieron a 78,790 soldados, mientras el gobierno mexicano nunca rebasó los 40,000. Además, la inestabilidad y las luchas políticas dividían a los mexicanos, al grado de que más que pelear contra los invasores, gastaban tiempo y recursos luchando entre sí.
Al final de la guerra, se estima que los soldados norteamericanos muertos en batalla fueron 1733, los heridos 4,152 y los muertos por otras causas como la fiebre amarilla 11,538. Los mexicanos registraron más de 25,000 bajas entre muertos y heridos.

Señala Roa Bárcena (Recuerdos de la Invasión Norteamericana 1846-1848) las dificultades que existían entre los generales invasores una vez concluida la guerra y ocupada la ciudad de México: “en los partes oficiales de los jefes de división acerca de las acciones de guerra habidas en el Valle de México, cada jefe solía hablar de las operaciones militares como si él mismo hubiera formado el plan y sido el ejecutor único de todas ellas. Desde luego se comprenderá que si esto era ocasionado á desagrados y rivalidades entre los mismos jefes de división, tampoco podía dejar contento y satisfecho al caudillo principal Scott, cuyo carácter de comandante del ejército y cuyas funciones directivas eran, de hecho, desconocidos. Ripley dice, á su vez, que en los partes de Scott aparecían como ejecutados en cumplimiento de sus órdenes, hechos que en los partes de sus subordinados eran atribuidos á la casualidad ó á la inspiración de éstos: que aquel reclamaba como exclusivamente suyas medidas de la mayor importancia para asegurar el triunfo, mientras las versiones de los demás acerca del autor de tales medidas eran del todo opuestas: que la contradicción se hizo más notable en los partes de Worth, Pillow y Quitman; siendo Twiggs el único de los mayores generales con quien Scott no tuvo que disputar sobre la materia; y que á muy poco de la ocupación de la capital, se echó de ver que el repetido Scott estaba resuelto á insistir en apropiarse la gloria principal de todas las operaciones”.

"Si alguna prueba —dice Ripley— se hubiera necesitado para demostrar lo incoherente de muchas de las operaciones del ejército americano, las disputas del general en jefe con tres de los generales de división, habrían bastado en el particular. Que sobre puntos de menos valía hubiera habido discrepancia, nada tendría de raro; mas, cuando las diferencias eran tantas y de tamaño bulto, las reclamaciones de los generales subordinados deben haber sido fundadas."
A finales de 1847, los problemas entre los generales Scott, Worth y Pillow comenzaron a dirimirse jurídicamente, al grado que los dos últimos fueron arrestados y el 13 de febrero de 1848, Scott fue obligado a “dejar el mando del ejército, haciendo uso de la licencia que desde Puebla había pedido con fecha 4 de Junio; y los generales Worth y Pillow y el teniente coronel Duncan debían ser puestos en libertad.
A consecuencia de las órdenes é instrucciones relativas recibidas en México, Scott entregó al general Butler el mando del ejército el 18 de Febrero” (de 1848).
Los problemas entre estos generales norteamericanos serían llevados a tribunales hasta que sin llegar a probar los cargos que se hacían entre sí y sin sanción alguna, el caso se cerró definitivamente el lº de Julio de 1849. Sin embargo, “los incidentes y el resultado de tal juicio desprestigiaron á Scott é hicieron naufragar su candidatura, que el partido whig había propuesto para la presidencia de los Estados-Unidos y que, como es sabido, cedió más tarde el puesto á la de Taylor.”
En 1852, a la muerte del presidente Taylor, Scott fue nominado candidato presidencial del Partido Whig, (formado para oponerse a las políticas del presidente Jackson y al Partido Demócrata), pero fue abrumadoramente derrotado por el Demócrata Franklin Pierce, también veterano de la guerra con México.
En 1855, el Congreso de Estados Unidos en un acto sin precedentes nombró a
Scott general teniente, rango sólo conferido hasta entonces a George Washington.
En 1859, pudo solucionar pacíficamente en la costa norte del Pacífico, la disputa con los británicos por la isla de San Juan.
En abril de 1861, al inicio de la Guerra Civil, Scott estaba al frente del ejército norteamericano y pensaba que la guerra concluiría rápidamente; contaba con el apoyo del general Robert E. Lee, pero cuando dicho general renunció para asumir el mando del ejército de la Confederación, fue al general Irvin McDowell, a quien correspondió la defensa de la ciudad de Washington asediada por los sureños. Entonces Scott formuló su Plan Anaconda, en el que contemplaba ocupar posiciones clave como el río Mississippi y puertos de la costa atlántica y del golfo de México para desde ahí bloquear los puertos confederados y marchar a Atlanta la capital de los sureños. Sin embargo, ya a la edad de 75 años estaba incapacitado para viajar a las líneas de fuego, además de que siempre había sido demasiado corpulento (pesaba más de 130 k) para montar a caballo grandes distancias.
Finalmente, el 1º de noviembre de ese mismo año de 1861, después de la derrota de Ball's Bluff, y debido además a sus dificultados con el general George B. McClellan, Scott fue removido por el presidente Lincoln y sustituido por McClellan. Así terminó su carrera militar después de haber estado en servicio activo durante unos 53 años, la trayectoria militar más larga en la historia de los Estados Unidos.
A partir de entonces, Scott se dedicó a escribir los dos volúmenes de sus memorias y a viajar por Europa. Después se retiró a la academia militar de West Point, New York, (de la que nunca fue alumno) y ahí murió el 29 de mayo de 1866, donde también fue sepultado.
Su memoria fue honrada con monumentos, y varios lugares llevan su nombre, así como de las batallas en que participó, entre ellas, Cerro Gordo y Buena Vista en Iowa, y Churubusco en Indiana.
Doralicia Carmona: MEMORIA POLÍTICA DE MÉXICO.
Efemérides: Nacimiento 13 de junio de 1786 Muerte 29 de mayo de 1866.
|