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Portes Gil Emilio

1890-1978

Nació el 3 de octubre de 1890 en Ciudad Victoria, Tamaulipas, hijo de Domingo Portes y Adela Gil. Estudió la primaria en su ciudad natal, y la secundaria en la Escuela Normal de Ciudad Victoria entre 1906 y 1910. Posteriormente se trasladó a la ciudad de México, en donde ingresó en 1912 a la Escuela Libre de Derecho, en donde se recibió como abogado en 1915.

Además de maestro normalista, desempeñó varios cargos públicos: Primer oficial del Departamento de Guerra y Marina, en 1914; subjefe del Departamento de Justicia Militar del Departamento de Guerra y Marina en 1915. Tras recibirse como abogado, fue nombrado juez de Primera Instancia. Sección Civil, en Hermosillo, Sonora, y juez del Tribunal Superior de Justicia de Sonora, en 1916. Prácticamente al mismo tiempo fue diputado federal por Tamaulipas, encargo que repetiría entre 1921-1922 y 1924-1925.

Posteriormente fue nombrado secretario general de gobierno de Tamaulipas, puesto que desempeñó entre 1918 y 1919; en 1920 fue gobernador provisional del mismo estado al triunfo del Plan de Agua Prieta; llegó a ser el líder de la Cámara de Diputados, además de abogado general de Ferrocarriles Nacionales de México y presidente del Partido Cooperativista en 1923, al cual renunció para sumarse a la candidatura de Plutarco Elías Calles, de quien fue uno de los jefes de su campaña. En 1925 fue gobernador constitucional de Tamaulipas, desde donde apoyó la formación del Partido Socialista Fronterizo, desarrollo una intensa acción agraria y promovió el sindicalismo, pero no el que organizaba Morones.

En una etapa crítica para la política del país debida al asesinato del presidente electo Álvaro Obregón, fue nombrado secretario de Gobernación por el presidente Calles. De ahí pasó a ser presidente interino de la República entre diciembre de 1928 y febrero de 1930, era un obregonista probado, cuya misión principal fue calmar los ánimos exaltados por el asesinato de Obregón y convocar a nuevas elecciones.

Al rendir la protesta como presidente, rompió la tradición ceremonial porque pronunció un extenso discurso, en el que expresó que “el problema más importante no será el de la próxima elección…ni fijar la ideología de la Revolución Mexicana…aspiro simplemente a consolidar –y a avanzar todo lo posible- las conquistas de que podemos ufanarnos. Una novedad si quiero que caracterice a mi administración…que mi gobierno esté integrado por las gentes mejor capacitadas. Los hombres que saben ser leales a los hombres, deben ser reemplazados por los hombres que saben ser leales a las instituciones…-y esta es otra de mis declaraciones terminantes- que sólo figuren a mi lado personas identificadas con la Revolución…Me refiero a la identificación y a la probidad que se desprenden de servir a una causa sin reservas y sin vacilaciones, y entiendo por falta de identificación y por falta de probidad adoptar una actitud hostil respecto a cualquiera de los puntos del programa revolucionario que sustentamos, o llevar una vida privada licenciosa u opulenta que contraste con la vida modesta y sencilla de nuestro pueblo, con quien pregonamos nuestra identificación con sus necesidades y aspiraciones…Juzgaré también condición indispensable la de que mis colaboradores se dediquen única y exclusivamente al servicio del país”.

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El contenido de este texto pertenece a la publicación: MEMORIA POLITICA DE MÉXICO de Doralicia Carmona para leer más adquiera la edición completa