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Mendoza Antonio de

¿1492?-1552

Nació en Granada o Valladolid a finales del siglo XV, en un año todavía indeterminado, quizás 1492. Fue hijo de Iñigo López de Mendoza, conde de Tendilla, nieto del marqués de Santillana, hermano del escritor Diego Hurtado de Mendoza y de la heroína de Toledo, María viuda de Padilla. En su juventud sirvió en la Corte, en el ejército y en misiones diplomáticas. Fue tesorero de la casa de moneda de Granada y embajador de España ante Roma.

Después de que tres nobles de alto rango rechazaron el cargo, fue designado primer virrey de la Nueva España. Nombrado en 1530, por atender otras comisiones, no fue sino hasta el 17 de abril de 1535, cuando en Barcelona, recibió su nombramiento. Llegó a las nuevas tierras el 15 de octubre del mismo año. Investido con amplias facultades, sus instrucciones fueron, entre otras: hacer una visita general al Reino, defender el patronato real en armonía con la iglesia, procurar un donativo para el rey, desterrar la ociosidad entre los indios, establecer la casa de moneda para acuñar plata y cobre (el oro sería llevado a España), proponer medios de gratificar a conquistadores y pobladores, fundar si convenía más pueblos de castellanos; e impedir la salida del reino a los encomenderos, que se vendieran armas a indios y negros, así como que se edificaran templos sin su licencia; desde luego, también debía extender el conocimiento, culto y esplendor de la religión, el respeto a sus ministros y las buenas costumbres. A su llegada a la colonia, recibió la salutación oficial en latín clásico de labios de un muchacho indígena, lo que le hizo reconocer el potencial intelectual de los nativos, a diferencia de los españoles que consideraban mentalmente inferiores a los indígenas. Así, su trato fue de benevolencia y flexibilidad hacia ellos.

Una vez destruido el imperio azteca, los indígenas estaban en paz porque los conquistadores (que eran pocos) habían conservado los más de quinientos señoríos existentes, como base del gobierno local, de la tributación y de la evangelización, de modo que el sistema que establecieron fue de dominación indirecta por medio de la encomienda, es decir de la asignación formal de cada señorío a un conquistador en particular. En contraste, la codicia de los conquistadores generaba una fiera lucha por las mejores encomiendas y los mejores puestos del gobierno colonial. Por eso, la misión ineludible del primer virrey fue imponer el gobierno central, representante de la Corona Española, sobre el poder de los conquistadores. Su primera tarea fue lograr el sometimiento al gobierno virreinal de Hernán Cortés y de Nuño de Guzmán, quienes detentaban gran poder en la colonia y que fueron despachados a España.

Por otra parte, Mendoza ordenó que un conjunto de personas doctas hicieran un resumen de todas las disposiciones que señalaban derechos y obligaciones a los indios, el cual fue leído por un intérprete en acto solemne a los caciques y principales indígenas en presencia del propio virrey en la plaza mayor de México. Actos similares se realizaron en los pueblos. Se trataba de evitar que la ignorancia fuera la causa de la desobediencia.

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El contenido de este texto pertenece a la publicación: MEMORIA POLITICA DE MÉXICO de Doralicia Carmona para leer más adquiera la edición completa