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Edicion 2017

 

Autora: Doralicia Carmona Dávila

 

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

 

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Carlos Alberto Madrazo Becerra

1915-1969

Nació el 7 de julio de 1915 en la ranchería de Parrilla en Tabasco, hijo del comerciante Píoquinto Madrazo López y de la maestra Concepción Becerra. Siendo alumno del Instituto “José N. Rovirosa”, dijo el discurso en el aniversario del natalicio de Juárez, en presencia del gobernador del Estado y de Tomás Garrido Canabal, Presidente de la Liga Central de Resistencia, quien a partir de entonces lo invitó como orador en sus giras por el Estado. Fue el organizador de la “Confederación de Estudiantes Socialistas del Sureste”, que incluía también obreros y campesinos leales a Garrido Canabal. También formó parte del grupo juvenil “Los Camisas Rojas” y escribió en el periódico Redención.

Prosiguió sus estudios en el Instituto Juárez y, becado por el gobierno del Estado, se trasladó a la Ciudad de México e ingresó a la Escuela Nacional Preparatoria, donde dio rienda suelta a sus inquietudes políticas en compañía de otros tabasqueños. Participó como Delegado en el Segundo Congreso de Estudiantes Socialistas de México, celebrado en Uruapan, Michoacán definiendo ahí su posición ideológica de lucha contra la reacción, siendo electo Presidente de la Sociedad de Alumnos de la Escuela Nacional Preparatoria.

Entre 1934 y 1935 fue líder de los Camisas Rojas y miembro del Comité organizador de la Federación de Estudiantes Socialistas de México, así como del Comité Técnico de Educación en Tabasco. También fue profesor de historia en escuelas secundarias y colaborador en la Universidad Obrera de Vicente Lombardo Toledano.

En 1937 obtuvo el título de Licenciado en Derecho en la UNAM. Entre 1937 y 1938 fue secretario particular de Luis I. Rodríguez, cuando éste fungió como gobernador de Guanajuato, al que también acompañó cuando fue presidente del Partido de la Revolución Mexicana PRM. En abril de 1938 leyó, ante los fundadores, los Principios, Programa y Estatutos que el naciente Partido de la Revolución Mexicana haría suyos. Igualmente presidió la Confederación de Jóvenes Mexicanos (1939). En 1941 fue jefe del Departamento de Estudios Económicos del Departamento del Distrito Federal, mismo organismo en el que más tarde ocupó el puesto de director de Acción Social, entre los años de 1942 y 1943. Fue fundador de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares CNOP en enero de 1942, al lado de Ramón G. Bonfil y de Lauro Ortega.

En 1943 fue electo diputado federal por el II Distrito del Distrito Federal, y llegó a ser presidente de la Cámara de Diputados en septiembre de 1944. Sin embargo, tuvo que abandonar su curul temporalmente debido a que en 1945 fue desaforado al involucrársele en la contratación fraudulenta de braceros, que muchos atribuyeron, no sin razón, a su apoyo a la precandidatura presidencial de Javier Rojo Gómez. Fue reinstalado después al ser exonerado de los cargos que se le imputaban.

En 1944 ocupó la Dirección de la Escuela Nacional de Bibliotecarios y Archivistas.

En 1952 fue designado Jefe del Departamento Jurídico de la Comisión de la Caña de Azúcar; y en 1954 escribió su libro de Anécdotas de Personajes Famosos.

Después fue nombrado por el gobernador interino de Tabasco, general Miguel Orrico de los Llanos como su representante en la Ciudad de México.

En la gira presidencial del candidato del PRI Adolfo López Mateos, Madrazo lo recibió en Villahermosa con un ardiente discurso en que esbozó la posibilidad de desarrollar Tabasco y el sureste como la principal fuente de riqueza de la República. El 20 de abril de 1958, rindió protesta como candidato a la gubernatura del Estado de Tabasco para el periodo 1959-1964 y el 1º de enero de 1959, tomó posesión como Gobernador Constitucional.

Durante su administración se realizó una reforma fiscal para hacer más equitativa la carga impositiva de los contribuyentes; se reorganizó la administración pública estatal; se crearon 16 hospitales y 35 centros rurales de salud; se instalaron 17 kilómetros de drenaje; casi se erradicó el paludismo; se edificaron 536 escuelas y se fundó la escuela de Bellas Artes. Se construyeron el Malecón de la Ciudad de VilIahermosa, la Escuela Normal, la de Educación Física, la de Oficios, la de Audición y Lenguaje y la de Bellas Artes, la Granja para Rehabilitación de Enfermos Mentales, el Instituto de Rehabilitación del aparato locomotor, la Casa de la Mujer Tabasqueña, el Casino del Pueblo, un Asilo para Ancianos, el mercado público y viviendas para maestros y burócratas. Asimismo, se construyeron la Ciudad Deportiva y la Ciudad Universitaria para dar alojo a las nuevas escuelas de Medicina, Ingeniería Civil, Comercio y Administración, Enfermería, Veterinaria e Ingeniería Petrolera. Se edificaron el Lienzo Charro y el Parque de la Ceiba. Además, se pavimentó la capital, se inauguró el nuevo Palacio Municipal y se comunicó al Estado con una red de 990 kilómetros de caminos vecinales.

Poco antes de terminar su gestión, el 6 de diciembre de 1964, asumió la presidencia del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Revolucionario Institucional, PRI. En su discurso de toma de posesión planteó su intensión de transformar al partido:

“Tenemos, según nuestras estadísticas, 8.600,000 miembros. ¿Es acaso una cifra invariable? Haga lo que haga, o lo que no haga el partido, ¿esas gentes estarán siempre en nuestras filas? Yo no lo creo. Porque si bien es cierto que se las ha afiliado, no hemos tenido tiempo de educarlas como militantes y al no vernos actuar se olvidarán de nosotros, refugiarán su angustia en otra parte, y su desencanto, por los caminos de la frustración, puede llevarlas incluso a pelear contra nosotros…

Yo aspiro a integrar una militancia espontánea, inteligente y razonada. No queremos rebaños que van y vienen según la presión y las circunstancias; queremos convencidos, no forzados. Gentes que van a un acto del partido porque ellas, quieran ir, no porque las llevan; porque saben a qué van, porque nuestra razón la han hecho suya, porque nuestra mística las ha sacudido…

En la medida que no sepamos en cada estado levantar el entusiasmo del pueblo, los partidos de oposición ganarán adeptos…

En la medida en que sostenemos causas impopulares perderemos terreno…

En la medida en que nos empeñemos en sostener como candidatos a cualquier puesto público a personas que, ni aman, ni sienten, ni comprenden la Revolución, la culpa de las futuras equivocaciones será nuestra y no de aquellos que nunca se han identificado con nuestra causa…

Conviene que en cada sitio de la República, por modesto que sea, nuestros militantes se reúnan de manera semanaria, cambien impresiones, fomenten el ingreso de nuevos miembros, examinen los errores que se hayan cometido y rindan un informe a los órganos adecuados del partido, para que se mejore la conducta de nuestros miembros allí y se atiendan los problemas de esa colectividad…

Debemos abrir la puerta, con valor, a la discusión de los problemas nacionales. Un partido mudo carece de mensaje y no es partido porque no aglutina, ni tiene nada que decir; un partido que hable demasiado corre riesgos innecesarios. El punto exacto es un justo equilibrio. Actuar siempre. Hablar cuando sea preciso...

Yo no creo en la simulación, ni en hacer política a base de confundirla con la politiquería, ni en las intrigas que revelan sólo la falta de mensaje de quien las hace…

Puertas abiertas, discusiones en voz alta, diálogos constantes entre nosotros. No la jerarquía a base de la imposición, sino el grado que se conquista a base del esfuerzo…

Insisto: sin militancia no hay partido. Podremos engañamos no sé cuanto tiempo, pero un día la realidad nos cobrará duramente nuestra imprevisión.

Después de acudir a la ceremonia de toma de posesión del presidente estadounidense Lyndon B. Johnson expresó: “Hay dos cosas que nunca debe hacer un político: traicionar sus propias convicciones y actuar sin tener la mano en el pulso del pueblo”. Poco después, en una ceremonia partidista, celebrada en Chihuahua, se pronunció contra los influyentes y recomendados que se convertían en caciques del PRI en los pueblos de la provincia, y llamó a luchar porque desaparezcan.

Durante casi un año permaneció al frente del PRI, en el que intentó realizar reformas democratizadoras, como las elecciones internas libres para que los candidatos fuesen elegidos por las bases; la autocrítica; el juego plural entre opciones y planteamientos dentro del propio partido; así como que el partido estuviese integrado por afiliaciones individuales libres y no por corporaciones. Asimismo, tomó el acuerdo de que en todas las plantillas de candidatos a puestos municipales y diputados locales, se incluyera por lo menos la candidatura de una mujer priísta.

En diversos foros manifestó opiniones radicales para su tiempo: “el partido no puede ser el gobierno. El partido es simplemente un instrumento político al servicio de las mejores esperanzas del pueblo…La voz popular no puede ser emitida por un simple aparato político de naturaleza subordinada y burocrática, sino por un verdadero partido, comprometido a la colaboración, pero no a la incondicionalidad…Hay traidores emboscados dentro del PRI…son esos hombres que viven de la Revolución y desconocen sus principios; vivir así no es un triunfo, sino un fraude a los intereses del pueblo de México…Para nada necesita nuestro partido a los cobardes, a los tímidos y a los logreros.”

Su programa de democratización interna provocó hondas divisiones entre los militantes. Algunos analistas señalaron que pretendía implantar el sistema de elecciones primarias estadounidense, el cual conduciría a la elitización de la política mexicana, pues sólo podrían aspirar a puestos de elección popular los herederos de grandes fortunas o quienes al aceptar dineros de patrocinadores se convertirían en gestores de particularísimos intereses.

Además, se opuso a la reelección de los diputados ya aprobada en la Cámara de Diputados: “El desarrollo democrático de México es impulsado por la no reelección, el sistema de partidos y por la democratización municipal”. También exigió a los gobernadores poner en marcha las acciones derivadas del programa y la plataforma del PRI, en especial el de alfabetización.

Ante la imposibilidad de llevar a cabo la democratización anunciada, obstaculizado por la cúpula del Partido y por algunos gobernadores y secretarios de Estado que lo acusaron de “futurismo”, sin el apoyo del propio presidente de la República Gustavo Díaz Ordaz, Madrazo presentó su renuncia el 21 noviembre de 1965:

“Sin desánimo alguno he luchado… lo mismo haciendo que nuestro Partido acaudillara en todas las entidades las mejores esperanzas de los miembros del mismo, en lo que se refiere a conseguir metas para su mejoramiento, como haciendo respetar por encima de los intereses creados, la expresión de quienes nos han entregado su confianza; y considerándonos limpios espiritualmente hablando y correctos en nuestra conducta, en forma mayoritaria expresaron su opinión en las elecciones internas a que fueron convocados.

Es mi convicción que los hombres debemos permanecer en un puesto mientras que somos útiles a la tónica que se nos ha fijado y a la emoción del mensaje que cada quien tiene.

Considerando llegado el momento en que ya no reúno seguramente esa característica que antes aludí, me permite el mayor respeto ocurrir ante este elevado cuerpo presentando mi dimisión como presidente del Comité Ejecutivo Nacional de nuestro Partido”.

Ante las críticas vertidas contra la gestión de Madrazo en el PRI, el periodista Francisco Martínez de la Vega escribió: “Ayer, cobardes y callados, hoy atacan a Madrazo; olvidan que su caída no fue por desviacionista, ni por desleal, sino porque su exaltado entusiasmo lo hizo perder el sentido de la realidad mexicana”.

Después, Madrazo ocupó nuevamente la Dirección de la Escuela Nacional de Bibliotecarios y Archivistas. Sin embargo, no faltó quien lo señalara como uno de los instigadores del movimiento estudiantil de 1968.

Falleció el 4 de junio de 1969, junto con 78 personas más, entre ellas su propia esposa, cuando el Boing 727 de Mexicana de Aviación, por causas no explicadas, se desvió y el aparato se estrelló en lo más alto de la sierra del Frayle, en las cercanías de Monterrey. Dadas la experiencia del piloto y la explosión del avión que antes de estrellarse reportaron algunos testigos, circuló la versión de que el siniestro fue resultado de un sabotaje dirigido a atentar contra la vida de Madrazo debido a que estaba organizando un nuevo partido político.


Doralicia Carmona: MEMORIA POLÍTICA DE MÉXICO.

Efeméride Nacimiento 7 de julio de 1915. Muerte 4 de junio de 1969.