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López Rayón Ignacio

1773-1832

Nació en Tlalpujahua, Michoacán, el 31 de julio de 1773. Hizo sus estudios de bachillerato en el Colegio de San Nicolás de Valladolid; posteriormente viajó a la ciudad de México, donde cursó la carrera de jurisprudencia en San Ildefonso. Retornó a su tierra natal, donde se encargó de los negocios familiares en la rama de la minería. En esta época consolidó sus relaciones con antiguos compañeros de escuela, como los hermanos Juan e Ignacio Aldama, y con José María Chico, grupo que mostraba sus simpatías por las ideas independentistas.

Al estallar la guerra de independencia en septiembre de 1810, fue de los primeros en unirse a la causa de Miguel Hidalgo y Costilla. Se unió cuando Ignacio Allende pasó por Maravatío, tras lo cual fue presentado a Hidalgo, quien lo nombró su secretario. Tras la batalla del Monte de las Cruces viajó a Tlalpujahua, donde animó a sus hermanos José María, Rafael, Ramón y Francisco, a unirse a la rebelión; éste último sería fusilado por los realistas el 20 de diciembre de 1815 en Ixtlahuaca.

Tras la decisión de Hidalgo de no tomar la ciudad de México y el desastre de la batalla de Aculco, donde el ejército insurgente resultó vencido, López Rayón estuvo siempre al lado de Hidalgo, con quien se trasladó a Guadalajara, en donde fue nombrado secretario de Estado y del Despacho, una suerte de ministro universal. Desde ese cargo López Rayón intentó darle forma a un nuevo gobierno. Asimismo, promovió la edición del “Despertador Americano”, para lo cual utilizó la imprenta; intentó entablar relaciones con los Estados Unidos, buscó organizar y dar disciplina al ejército insurgente y ordenar la adquisición de armamento.

Después de la nueva derrota sufrida por los insurgentes en la batalla de Puente de Calderón, López Rayón logró salvar los caudales del ejército para costear la guerra, que ascendían a trescientos mil pesos. El tesoro insurgente fue llevado a Zacatecas, donde lo aguardaba Allende. En Saltillo, el 16 de marzo de 1811,fue nombrado jefe del ejército insurgente con instrucciones de continuar la lucha en caso de que el movimiento sufriera algún descalabro. Tras la captura de los jefes insurgentes, se mantuvo en el centro del país como jefe de la insurrección. En ese cargo, como dijo el Dr. Mora, “no se sabe qué admirar más, si la constancia del general o la fortaleza del soldado.”

Entonces López Rayón se dio a la tarea de agrupar y reorganizar a los restos del ejército insurgente, al tiempo que marchaba hacia Michoacán. Ahí logró tomar la ciudad de Zitácuaro, donde organizó la Suprema Junta Nacional de América, la que se instaló el 21 de agosto de 1811, constituida por él como presidente y con José María Liceaga y José Sixto Berduzco como vocales. Además se unieron a la Junta, don José María Cos -quien se convertiría pronto en su colaborador fiel-, Carlos María de Bustamante, Andrés Quintana Roo y su esposa, Leona Vicario. Fue entonces cuando López Rayón puso los cimientos de la estructura legal de un nuevo Estado en el documento Elementos de nuestra Constitución, en el que se reconocieron por vez primera las garantías básicas que conforman la soberanía de la nación como son la libertad, la igualdad y la seguridad. Así como la libertad de imprenta y el derecho al trabajo. La Junta fue reconocida por Morelos en noviembre de 1812, después de la toma de Oaxaca.

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El contenido de este texto pertenece a la publicación: MEMORIA POLITICA DE MÉXICO de Doralicia Carmona para leer más adquiera la edición completa