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Edicion 2017

 

Autora: Doralicia Carmona Dávila

 

© Derechos Reservados
ISBN 970-95193

 

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Heriberto Jara Corona

1879-1968

 

Hijo único de Emilio Jara Andrade y María del Carmen Corona Corona, originarios de Tecamachalco, Puebla, nació el 10 de julio de 1879 (¿1880?) en Nogales, Veracruz (otros autores señalan Pluviosilla y 1880). Realizó sus primeros estudios en la Escuela Modelo de Orizaba, siendo alumno de Enrique Laubscher; cuando su familia se trasladó a Pachuca, Hidalgo. Ahí Jara ingresó en 1892 al Instituto Científico y Literario Autónomo, ICLA, en donde conoció a Alfonso Cravioto y Efrén Rebolledo, quienes serían como él, destacados revolucionarios. Ahí alcanzó el grado de tenedor de libros.

Al concluir sus estudios viajó a Orizaba, donde obtuvo un empleo de contabilidad en la fábrica de hilados y textiles de Santa Rosa, primero, y después en Río Blanco. Ahí, a los diecinueve años, se integró al Partido Liberal Mexicano, en el que llegó a ocuparse de la propaganda en Orizaba. Ahí también fundó la primera Liga de Resistencia de los Obreros de Nogales, con lo que su participación política y sindical se inició.

Pero su bautizo de fuego en la vida sindical y política lo fue su participación en la huelga de Río Blanco en 1907; considerado uno de los principales dirigentes del movimiento, fue apresado.

Ya en libertad, se trasladó al puerto de Veracruz, donde fue tenedor de libros, al tiempo que empezó a escribir en periódicos como "La Opinión" y "El Dictamen". Fue aprehendido por el jefe político de Orizaba Miguel V. Gómez y deportado a una hacienda tabacalera de Valle Nacional, de donde pudo escapar. Al convocar Madero a la revolución, Jara de inmediato se incorporó a sus fuerzas, en las que logró alcanzar el grado de coronel.

Al triunfo de la revolución maderista, resulta electo diputado al Congreso por Veracruz. Entonces logra que se apruebe una ley por la que los obreros de la industria textil trabajarán diez horas diarias, no dieciséis y obtendrán un salario mínimo. "La fijación de la jornada de trabajo y el aumento salarial, son sólo los primeros pasos, en adelante se deberá luchar por leyes que tiendan a elevar el nivel moral, físico y económico del obrero”. También participa en la celebración del 1° de mayo de 1913 organizada por trabajadores de la Casa del Obrero Mundial. Junto con Cravioto y otros seis diputados, tiene que enfrentar la embestida contra el maderismo y el golpe de Victoriano Huerta; es de los pocos diputados que votan en contra de las renuncias del presidente Madero y del vicepresidente Pino Suárez. Denuncia a González de la Llave como el asesino de Camerino Z. Mendoza, destacado revolucionario maderista, y tiene que huir a Veracruz y La Habana.

Regresa a México y organiza en Veracruz la Brigada Ocampo, que se enfrenta a las guardias blancas de las compañías petroleras en Poza Rica, Tuxpan y Tamiahua. En Matamoros se une al constitucionalismo para luchar contra Huerta. El 30 de junio de 1913 se incorpora a las tropas de Pablo González como coronel de caballería, y el 30 de agosto del mismo año participa, junto con Francisco J. Múgica, en el primer reparto agrario de la revolución, realizado por Lucio Blanco en la Hacienda de Borregos, propiedad de Félix Díaz, cercana a Matamoros, Tamaulipas: "Tal hecho, que tiene el mérito de ser el primero dentro del movimiento agrarista mexicano, corrió suerte diversa a la de nuestros propósitos porque el señor Carranza lo desautorizó, pensando quizás que tales acciones deberían hacerse en forma organizada".

Al año siguiente se incorporó a las fuerzas carrancistas de Antonio I. Villarreal y de Cándido Aguilar, quien, al asumir la gubernatura de Veracruz, lo designó secretario de Gobierno. En 1914 fue ascendido a general brigadier, jefe de la Brigada Ocampo de la División de Oriente, y después se le encargó por algunos meses el gobierno de la ciudad de México, cargo desde el cual apoyó la libertad política y financiera de los municipios, la jornada laboral de nueve horas y el descanso dominical, así como una gran huelga de obreros en contra de las empresas extranjeras Tranvías de México y Compañía de Luz y Fuerza Motriz. Posteriormente regresó a Veracruz, donde ocupó con sus fuerzas el puerto tras haberse retirado las tropas invasoras norteamericanas.

Cuando la división de los grupos revolucionarios, Jara decidió seguir en las filas constitucionalistas. Combatió al lado de Salvador Alvarado a los grupos contrarrevolucionarios en el sureste, tras lo que se reincorporó a las filas de Pablo González, dedicándose a combatir a Benjamín Argumedo y a los zapatistas de Chalco. Tras cumplir con estas operaciones militares fue nombrado por Carranza gobernador y comandante militar de Veracruz en 1916. Ese mismo año fue nombrado jefe de la primera División del Ejército de Oriente.

Regresó a México como diputado al Congreso Constituyente a finales de 1916, y en las reuniones de Querétaro formó parte del grupo de diputados progresistas, entre los cuales estaban Francisco J. Múgica, Alfonso Cravioto y Luís G. Manzón, que modificó el proyecto original de Carranza para incluir en la Carta Magna las garantías sociales consagradas en los artículos 3°, 27 y 123, referentes a la educación, la propiedad de la tierra y los derechos de los trabajadores, respectivamente.

Escribió Juan de Dios Bojórquez (Crónica del Constituyente): “Para mí; Jara representó uno de los papeles más brillantes en Querétaro. Fue, en mi concepto, la segunda figura en aquel congreso histórico (la primera fue Múgica). Sonriendo siempre y con ganas de hacer juegos de palabras a todas horas, Jara fue un orador ameno, a quien se oyó con simpatía en la tribuna”.

Hilario Medina, Heriberto Jara y Francisco J. Múgica, integrantes de la Comisión de Puntos Constitucionales, 1916-1917.

Tras su actuación en el Congreso, regresó a la carrera militar como jefe de la Segunda División de Oriente para combatir a los felicistas, y fue jefe de operaciones en Tabasco. De 1917 a 1920 fungió como embajador de México en Cuba, cuando la isla era un foco de la oposición conservadora al nuevo régimen revolucionario en México, por lo que se encargó de normalizar las relaciones entre ambos países.

Al regresar a México en 1920, fue electo senador de la República, cargo que desempeñó hasta 1924, cuando fue nombrado Jefe de Operaciones en Puebla para enfrentar la rebelión delahuertista.

Del 18 de diciembre de 1924 al 31 de octubre de 1927 fue gobernador de Veracruz. Durante su gobierno hizo repartir tierras a los campesinos, promovió la organización de sindicatos y realizó obras de drenaje, pavimentación y electrificación en Jalapa, pero su política de obligar al pago de impuestos o embargo a las empresas extranjeras, lo llevó a chocar con las compañías petroleras, cuyo embargo de pozos fue levantado por el ejército acatando las órdenes de Luís N. Morones, secretario de Industria y Comercio del gobierno callista; también tuvo un conflicto magisterial; además, su distanciamiento del presidente Plutarco Elías Calles motivó la retención de las participaciones federales; todo lo cual provocó su destitución por la legislatura local.

En esas condiciones decidió alejarse de la vida política, aunque fue asesor de organizaciones de trabajadores y civiles, como el Sindicato de Consumidores de Energía Eléctrica de Veracruz.

En 1934 regresó a los cargos públicos durante la presidencia de Lázaro Cárdenas: fue presidente de la Comisión de Estudio de las Leyes Militares, inspector general del ejército y comandante de la 26ª y 28ª Zona Militar de 1935 a 1939, en cuyo puesto tuvo la grave responsabilidad de enviar armas, municiones y medicinas al gobierno republicano español asediado por las tropas fascistas de Francisco Franco.

En 1939 fue presidente del comité ejecutivo del Partido Nacional Revolucionario PNR, que se convirtió en Partido de la Revolución Mexicana PRM. En vísperas de las elecciones, al asumir este puesto el 2 de noviembre de 1939, Jara expresó:

“la Revolución ha dejado de ser ya el concepto impreciso y vano… es ahora la forma como el pueblo de México desenvuelve su propia vida… el régimen del presidente Cárdenas… y las conquistas sociales, económicas y políticas logradas y afirmadas… constituye la irrefutable prueba de la total identificación que existe entre la Revolución y el pueblo… la vida de la Nación se expresa en el establecimiento de las Instituciones Revolucionarias, en las que, en el aspecto político, la más importante seguramente es el Partido de la Revolución Mexicana… (cuya) organización y su funcionamiento obedecen a un concepto de la democracia más ajustado a nuestra realidad social; integrado con un criterio clasista por las fuerzas activas más limpias del pueblo, por los cuatro sectores que son fundamentales en nuestra nacionalidad; por los soldados del glorioso Ejército de la República… por la organización campesina que reúne la mayoría de los trabajadores del campo, por las más poderosas Centrales Obreras del país y por los elementos del Sector Popular… (la actuación del partido) ensaya por primera vez en México resultados satisfactorios porque responden a las necesidades reales, una democracia de colectividades económicamente clasificadas, socialmente homogéneas con iguales demandas inmediatas y con idénticos objetivos históricos… órgano coordinador de la acción política del pueblo, defensor de ese terreno de los intereses del proletariado, encauzador del pensamiento revolucionario de las clases trabajadoras, su función es de una validez incalculable en este instante en que la renovación de poderes federales, la elección de nuevo Presidente de la República; hace pensar ingenuamente a la reacción que todavía puede arrebatar al pueblo sus conquistas, despojar al proletariado de sus derechos, restablecer regímenes de opresión y privilegios y rectificar una política que… sólo ha estado inspirada en el beneficio colectivo y en el engrandecimiento de la patria… por primera vez en México también, los miembros del Ejército de la República , a través de una representación genuina y valiosa por su origen democrático y por la calidad de los hombres que la integran… participan de manera activa en la política del país, dentro de las filas del Partido de la Revolución Mexicana… habremos de luchar incansablemente … para defender … las preciadas conquistas revolucionarias del pueblo, para impulsar por seguros y eficaces caminos el desenvolvimiento de la Revolución, para transformar en una realidad tangible y cierta el lema de nuestro Partido, POR UNA DEMOCRACIA DE TRABAJADORES.”

Tras las controvertidas y agitadas elecciones de 1940, el presidente Manuel Ávila Camacho designó a Heriberto Jara jefe del Departamento de Marina, que unas semanas después, el 31 de diciembre del mismo año, se transformó en Secretaría de Marina. Le correspondió asumir la titularidad de la nueva dependencia durante toda la Segunda Guerra Mundial, en la que México declaró estado de guerra contra Alemania, Italia y Japón. Desempeñó este cargo hasta 1946.

En los años siguientes fue nombrado Presidente Honorario del Movimiento Mexicano por la Paz y formó parte del Consejo Mundial de la Paz. Durante la revolución china, viajo a ese país y defendió los principios y el movimiento de Mao. Por sus actividades pacifistas recibió en 1952 el premio “Stalin” de la Paz; otra distinción que recibió fue la medalla “Belisario Domínguez” en 1959, otorgada por el Senado de la República. También ocupó la presidencia del Instituto Mexicano-Cubano de Relaciones Culturales Juárez-Martí, desde la cual estuvo a favor de la revolución cubana, de la autodeterminación de los pueblos y de la no intervención.

Colaboró como articulista en la Revista Siempre!

Murió en la ciudad de México el 17 de abril de 1968; fue cremado y sus cenizas fueron trasladadas a Veracruz, en donde fueron esparcidas al mar desde un helicóptero dos días después.

Doralicia Carmona: MEMORIA POLÍTICA DE MÉXICO.

Efeméride. Nacimiento 10 de julio de 1879. Muerte 17 de abril de 1968.