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Díaz Soto y Gama Antonio

1880-1967

Hijo del abogado Conrado Díaz Soto y de Concepción Gama Cruz, nació el 23 de enero de 1880, en el seno de una familia de clase media ilustrada, liberal y opuesta al régimen. Desde su niñez fue influido por sus lecturas de la historia patria y pronto se identificó con Morelos, “el más grande hombre que ha tenido México”. Inició sus estudios en el Colegio de la Inmaculada Concepción; con posterioridad continuó su preparación académica en el Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí, en donde cursó la carrera de abogado, recibiendo su título en 1900. Fue en ese entonces cuando el club político Chichimeca y participó en la fundación del Club Liberal “Ponciano Arriaga”, del cual llegó a ser vicepresidente. En esa organización, anticlerical y jacobina, que se extendió a una veintena de ciudades a lo largo del país, también participaron los hermanos Flores Magón, Camilo Arriaga y Juan Sarabia. Asimismo, llegó a ser presidente del Comité Liberal de Estudiantes de San Luis Potosí.

Al celebrarse el primer Congreso Liberal Mexicano en 1901, que inició la oposición organizada al porfiriato, Díaz Soto y Gama comenzó a conocer la prisión por haberse convertido en uno de sus activistas más importantes. Tras ser liberado, poco tiempo después volvió a prisión, en esta ocasión por varios meses, lo mismo que en 1902. En esta época colaboró en la publicación de El hijo del Ahuizote, en la que se difundían las ideas del Club Liberal. Debido a la creciente represión sobre los grupos liberales, Díaz Soto y Gama se trasladó a Texas en 1903, en donde coincidió con Sarabia, Librado Rivera, los hermanos Flores Magón y Santiago de la Hoz. Ahí impartió conferencias sobre la situación de México y escribió en el periódico La Reforma Social que se publicaba en El Paso, además escribió para los periódicos Vésper y El Colmillo Público, que se difundían en la capital de la República.
Dados los apremios económicos de su familia, para regresar a México, en 1904 se comprometió con el general Díaz a ya no participar en la política a cambio de un permiso para volver. Y así lo cumplió hasta que fue derrocado el dictador. A su regreso trabajó como notario del Partido Judicial de Tacubaya, cargo que desempeñó hasta 1913.

Así fue como regresó a la acción política en 1911 y se convirtió ahora, en uno de los más severos críticos de Madero, cuya actitud de benevolencia hacia el régimen porfirista criticó Díaz Soto y Gama, porque dejaba intacta toda la estructura de poder y abandonaba los propósitos de cambio económico y social que habían sustentado la revolución maderista, de lo cual resultaba un verdadero suicidio para el naciente movimiento de reivindicación popular. En ese mismo año, conoció a Emiliano Zapata y compartió sus ideales agrarios.

Sin ser miembro de la XXVI Legislatura federal, Soto y Gama presentó en 1912, al alimón con Juan Sarabia, un proyecto de ley agraria que no tuvo tiempo para prosperar por el cuartelazo de Victoriano Huerta y la disolución del Congreso de la Unión que ordenó el dictador.

Asimismo, inspirado por el anarquista catalán Francisco Moncaleano, se sumó a la actividad sindical al promover la creación de la Biblioteca y la Casa del Obrero Mundial, organización que promovía la unión de los trabajadores en la lucha contra el capital y que además de condenar el asesinato de Madero y Pino Suárez, llegaría a aportar sus “Batallones Rojos” en la guerra contra la dictadura de Huerta.

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El contenido de este texto pertenece a la publicación: MEMORIA POLITICA DE MÉXICO de Doralicia Carmona para leer más adquiera la edición completa