1859-1920
Hijo del coronel liberal Jesús Carranza Neira y de María de Jesús Garza, familia de clase media alta poseedora de grandes extensiones de terreno, nació en Cuatro Ciénegas, Coahuila, el 29 de diciembre de 1859. Realizó sus primeros estudios en su pueblo natal, de donde pasó a Saltillo, en donde ingresó al Ateneo Fuente, para después estudiar en la Escuela Nacional Preparatoria de la ciudad de México en 1874, con la idea de cursar la carrera de medicina. Pero desde joven padeció de una enfermedad de la vista que le impidió continuar sus estudios, por lo que regresó a Coahuila para trabajar en los ranchos Las Animas y El Fuste, ambos pertenecientes a su familia. En 1882 contrae matrimonio con Virginia Salinas, con quien procreó dos hijas.
Se integró a la vida política en 1887, cuando resultó electo presidente municipal de Cuatro Ciénegas; terminó renunciando a su cargo debido a su mala relación con el gobernador de la entidad José María Garza Galán. Meses más tarde, encabezó la oposición contra la reelección fraudulenta del gobernador y logró que renunciara a su cargo. Años después volvió a aquel puesto, que en esta ocasión ocupó entre 1894 y 1898. Después su carrera política siguió en ascenso: fue diputado en la legislatura del estado, y diputado suplente y senador en el Congreso de la Unión. En 1908 llegó a ser gobernador interino de Coahuila por ausencia del titular. Quiso ser gobernador electo al año siguiente, pero por su simpatía hacia el general Bernardo Reyes, fue derrotado por la fuerza de Porfirio Díaz y del grupo de los “científicos”.
Este último acontecimiento lo condujo a militar en la oposición y aguardó el lanzamiento de la candidatura de Bernardo Reyes a la presidencia, y al no ocurrir éste, apoyó, algo tardíamente, a Francisco I. Madero, quien lo nombró secretario de Guerra y Marina en el gabinete provisional de Ciudad Juárez. Criticó acremente los acuerdos de paz firmados por Madero porque significaban continuar el porfiriato pero sin Porfirio Díaz: “Revolución que transa se estanca”, expresó Carranza parafraseando la frase de Saint-Just: “Quien hace revoluciones a medias, cava su propia tumba”.
Al triunfo del maderismo, fue nombrado gobernador de su estado, cargo para el que fue también electo por votación poco después. Durante su gobierno se ocupó especialmente de los pobres mediante campañas contra la prostitución, el alcoholismo y los juegos de azar, así como la creación de escuelas. Asimismo, trató de proteger a los campesinos contra los abusos de las tiendas de raya y de promover las actividades industriales y mineras.
Tras el asesinato de Madero y el cuartelazo de Victoriano Huerta que le permitió llegar a la presidencia de la República de manera ilegítima, desconoció al dictador e inició el movimiento constitucionalista, llamado así porque su fin era restaurar el orden constitucional interrumpido. Convocó a la rebelión llevando como bandera el Plan de Guadalupe que lanzó el 26 de marzo de 1913. En ese documento se desconoció a Huerta, a los Poderes Legislativo y Judicial, y demás gobiernos de los estados que reconocieran la presidencia de Huerta; se nombró a Carranza como Primer Jefe del Ejército Constitucionalista, quien sería el presidente interino al ocupar la ciudad de México, y desde este cargo, convocaría a nuevas elecciones. A la propuesta del general Múgica de que se incluyeran demandas sociales, Carranza señaló que eso podía provocar la división de las fuerzas revolucionarias y que las reivindicaciones sociales serían un tema pendiente a atenderse para “después del triunfo”.
El Plan de Guadalupe escribiría Carranza en 1917, fue "el grito de guerra que lo más selecto de la juventud mexicana lanzó a los cuatro vientos del país contra la iniquidad triunfante, y ese grito no era más que la expresión vibrante y sonora de la conciencia nacional, expresión que reasumía el propósito firme, la voluntad deliberada del pueblo mexicano de no consentir más que el pretorianismo volviese a apoderarse de los destinos de la Nación (...) En tal virtud, con el Plan de Guadalupe quedó perfectamente planteada la cuestión de la legalidad contra la usurpación, del derecho contra la asonada, de las instituciones libres contra la dictadura militar".
El contenido de este texto pertenece a la publicación: MEMORIA POLITICA DE MÉXICO de Doralicia Carmona para leer más adquiera la edición completa
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